domingo, 23 de noviembre de 2025


FITZCARRALDO




Intro.
 
La inspiración a veces llega a un costo poco apreciable. El producto final no refleja los esfuerzos desmedidos. La locura al tratar de interpretar la vida de un excéntrico. La creación que puede encasillar a un animal en un ambiente inhóspito y creer que este se quedará tranquilo. Herzog perdiendo la calma y la sanidad. Enfermedades y costumbres que volverían demente a cualquier europeo. Ideas que van en contra de la geografía de un lugar, de un enfoque ambiental inexistente para la época y la alteración total de costumbres y espacios. Kinski vs. Herzog. Documentado.






Cuerpo.
 
Diez años después de filmar Aguirre, la cólera de Dios, el cineasta Werner Herzog decidió volver a Perú para un proyecto muy ambicioso: Fitzcarraldo. La idea original se dio al verse atraído por el transporte rudimentario de las antiguas civilizaciones. Para ello, decidió contar la historia de un comerciante famoso a través del Amazonas. El punto cumbre de la película sería transportar un barco a vapor a través de las montañas. Esto le valdría problemas severos no solo con respecto a su propio grupo de trabajo, sino también con el gobierno y las tribus peruanas.






La problemática realización tenía como protagonista a Jason Robards en el papel de Fitzcarraldo y en un papel menor al cantante Mick Jagger. Considerando la época en que fue filmado, no se acostumbraba a tener mucho control con la intervención de extranjeros en otros países y menos del calibre artístico, lo que le permitió a Herzog tener ciertas libertades en el proceso de creación pero al mismo tiempo, esto le hizo incurrir en muchas faltas que afectarían la geografía del lugar, así como a la vida de los habitantes de las áreas empleadas para la filmación. Los retrasos hicieron que Robards se enfermara de manera crítica teniendo que dejar de lado su rol, así como a borrar al personaje de Jagger ya que este debía volver para una gira con los Rolling Stones.






Si bien hubo otros reemplazos para el rol principal, Herzog tuvo que conformarse con Klaus Kinski. Las disputas entre director y actor eran ya muy conocidas y se exacerbaron durante la producción. Las amenazas de muerte por parte de uno y de otro no eran ligeros caprichos, sino dos fuertes personalidades a punto de colapsar en plena producción. Siendo considerada una de las películas más difíciles de crear, el excelente documental Burden of dreams narra la travesía que tuvo que pasar Herzog para acabar con el filme, conflictos que acabarían con muertes y heridos de los indígenas, así como la alteración de la geografía peruana por la destrucción perpetuada en las construcciones de barcos e incluso, la propuesta de varios nativos a Herzog para asesinar a Kinski.






Muchos de los actores eran de los lugares utilizados por Herzog (diferentes partes de Perú y Manaos en Brasil), con algunos colaboradores usuales de Herzog y con sus dos únicos actores estelares, Kinski y Claudia Cardinale. La extravagancia de Kinski lo hacía una apuesta por demás peligrosa. El actor que sufría problemas mentales tuvo siempre una relación de amor y odio con el director, la cual ha sido documentada en diferentes fuentes debido a sus altos grados de metraje en donde los insultos y las ofensas eran algo constante entre ellos. Por otro lado, Cardinale era una de las sex symbols italianas más reconocidas de su tiempo, siendo toda una imagen en los años sesenta donde fue parte de las producciones de Fellini, Visconti, Leone, entre otros. Buscando evitar ser encasillada en Hollywood decidió seguir su carrera en Europa con destacadas actuaciones en las siguientes décadas.






La difícil comunicación con los habitantes, los constantes cambios y la necesidad de Herzog por lograr lo imposible, lo llevó a conflictos con las autoridades del país debido a las quejas por los daños materiales y humanos en diferentes tomas. Lo más complicado fue transportar un barco a vapor de 320 toneladas por tierra de forma manual. La filmación de este hito llevó a la construcción de tres diferentes barcos, destrucción del terreno y muchos heridos. La insistencia de Herzog, abusando de los indígenas para lograr sus planes demostró toda una experiencia caótica en donde el director alemán desafiaría su posición para lograr su insano objetivo.






Datos.
 
Título Original: Fitzcarraldo
Dirección: Werner Herzog
Año: 1982
País: Alemania
Intérpretes: Klaus Kinski, Claudia Cardinale, José Lewgoy, Miguel Ángel Fuentes, Paul Hittscher, Enrique Bohórquez, Grande Otelo, Peter Berling, David Pérez Espinosa, Milton Nascimento, Ruy Polanah, Salvador Godínez, Dieter Milz, William Rose, Leóncio Bueno, Constante Moret, Jean-Claude Dreyfus
Duración: 157 min.





domingo, 16 de noviembre de 2025

 
CREPÚSCULO EN TOKIO
 


Intro.
 
La tragedia como parte de nuestra vida es un acto inesperado de poesía. No entendemos como humanos el propósito, pero vemos sus ramificaciones en cada posterior movimiento. No comprendemos. Pero el drama de la vida tiene este aspecto de tragedia esperando la siguiente escena de una vida familiar sin muchos rasgos de alma.







Cuerpo.
 
Dentro de los grandes dramas de Ozu y debido a su gran filmografía, existen algunas de sus obras que se quedan algo eclipsadas ya que no tienen el renombre de sus más conocidas entregas. Algo parecido sucede con Mizoguchi, pero ello se debe porque ambos parten del cine mudo, concentrándose en el poder de sus dramas y muchas de estas obras se han perdido. Por otro lado y con la apreciación general por su obra, se han ido encontrando algunas de sus películas y completando así un mejor panorama de su cuerpo de trabajo. Ozu comenzó su periplo como director en 1927, pero su obra más reciente que se tiene es de 1929, e incluso hay obras de 1936 que todavía se encuentran perdidas. Debido a estas perdidas, Ozu solo sería reconocido por sus obras posteriores, que tendrían una mejor exposición gracias a su reconocimiento por parte de directores europeos.





La trilogía más reconocida de Ozu, Primavera tardía (1949), Principios de verano (1951) y Cuentos de Tokio (1953), tienen una similitud con respecto al Crepúsculo en Tokio. Todas cuentan con el mismo núcleo en sus personajes, un calmado y sobrio Chishu Ryu, y la siempre funcional y sublime Setsuko Hara. Esa fórmula es muy llamativa ya que estos dos actores y Ozu crean sus momentos más sublimes juntos, tanto así fue la retroalimentación con la actriz que ante la muerte del director, Hara decide retirarse de la actuación.





Como un gran ejemplo de los dramas familiares de Ozu, Crepúsculo en Tokio nos presenta una fórmula más drástica que los más conocidas dramas de Ozu. Se presenta de la misma manera en la cual el conflicto generacional está latente, pero esta vez es un cambio de imagen no con respecto a la incomprensión de ambas partes debido a las diferencias de costumbres, sino a sus desaciertos sociales y las terribles repercusiones al respecto. Aún así, Ozu nos deja con su inimitable aprendizaje al final de la película, reconociendo una vez más como los seres humanos deben adaptarse a ciertas situaciones sin importar sus propias decisiones, sino lo que es políticamente correcto.





Crepúsculo en Tokio sería la última entrega en blanco y negro por parte de Ozu. Con el cambio de década y la poca exposición del filme, muchos críticos encuentran este producto como una bocanada de aire fresco en la filmografía de Ozu, pero también es una de sus muestras más sombrías y deprimentes. Ozu no se molesta en recurrir a la crudeza de la realidad para remover la conciencia de sus personajes y no pide disculpas por cómo estos reforman su manera de pensar, no porque sus principios lo requieran, sino porque es lo correcto a ser, sin importar si son felices o no.





Datos.
 
Título Original: Tokyo Boshoku
Dirección: Yasujiro Ozu
Año: 1957
País: Japón
Intérpretes: Ineko Arima, Setsuko Hara, Chishu Ryu, Isuzu Yamada, Haruko Sugimura, Nobuo Nakamura, Kamatari Fujiwara, Kinzo Shin, Teiji Takahashi, So Yamamura, Seiji Miyaguchi, Tsusai Sugawara
Duración: 140 min.