viernes, 31 de agosto de 2018



LA MANSIÓN ENCANTADA



Intro.

No puedes entender el sonido de los espacios vacíos. No puedes penetrar en las antiguas vidas de todos los que han recorrido estos lares antes que tu persona. Ahora quieres tratar de entender y el silencio contesta. Ahora no puedes escapar. Es necesario restaurar la idea de las personas sobre los fantasmas.






Cuerpo.

Robert Wise es un director de muchísimos rangos. Desde film noirs, musicales, dramas, aventuras o ciencia ficción, Wise fue un trabajador decidido a no encasillarse en ser un director especialista, sino que se proponía proyectos variados, tratando de manejar diferentes estructuras que le apasionaran. Wise se notaría como editor junto a Orson Welles en El Ciudadano Kane y después su proyección fue a la labor de dirección, probando tener una carrera escalonada llegando a su punto cumbre en los años sesenta. Esta etapa estaría concentrada en los musicales y mientras dirigiera Amor sin Barreras (1961) encontraría el libro de Shirley Jackson, La Maldición de la Casa Hill.






Tratando de retomar su primer encuentro con el cine de terror, el cual surgiría al reemplazar al director original de La Maldición de la Gente Pantera en 1944, Wise propuso una historia mucho más inspirada en el terror psicológico que en apariciones fantasmales en sí. Ello lo aprendería del productor Val Lewton quien había redefinido el género en los años cuarenta. Wise quería trabajar la historia de las mansiones encantadas desde una óptica novedosa y es por ello que como detallista tuvo bastante cuidado en el tratamiento del sonido y usaría diferentes aportes que le podían otorgar las cámaras de su tiempo. Pero ello significaría darle un poco más de énfasis a la idea de los personajes y dejarlo de lado lo sobrenatural.






Para realizar su trabajo, Wise contaría con el apoyo de un grupo interesante de actores. Trabajando el guion con Nelson Gidding, con el cual trabajó en ¡Quiero Vivir!, la idea era volver a contar con Susan Hayward para el rol estelar pero Wise llegaría a conocer a Julie Harris a quien encontró ideal para el rol de Eleanor. Una actriz ligada eminentemente al teatro, los roles de Harris son interesantes en todo su filmografía y su desempeño en esta película conlleva el tono especial de su interés en la parapsicología, al mismo tiempo que comenzó a sufrir de depresión durante el rodaje y esto crearía un ambiente difícil de llevar con sus coprotagonistas.






Debido a las relaciones con la producción británica era necesario elegir actores ingleses. Es así como el papel de Theo sería asignado a Claire Bloom. La actriz inglesa tendría también un gran desarrollo teatral y sería descubierta en el cine por el gran Charles Chaplin en Candilejas (1952). Su rol controversial debido a las connotaciones de lesbianismo fue una de tantas referencias que Wise quiso obviar como frontales, dejando que el público decida sobre la condición de ciertos personajes. Así como Bloom, Richard Johnson también fue parte del elenco como el Dr. Markway. Este sería su rol más destacado en el cine. Completando a los actores principales estaría Russ Tamblyn, quien también actuó en Amor sin Barreras y quien en un comienzo no quiso aceptar el rol pero fue forzado por la compañía, terminaría amando a su personaje y a la producción. A notar en los papeles secundarios a Lois Maxwell quien se convertiría en la reconocida Miss Moneypenny en las primeras catorce películas de James Bond.






La película estaría llena de efectos novedosos y suspicacias. Wise buscaba mantener el elemento sobrenatural al mínimo y trabajar con la psique de los personajes. La peculiar interacción de los actores ayudaría a este cometido y la construcción de sets especiales, de efectos novedosos propondría una película de terror muy diferente a las usuales. Para ello utilizaría fotografía infrarroja creando efectos visuales que no solían utilizarse en estos filmes. A ello se utilizó objetivo gran angular y una visión ancha en pantalla para crear una atmósfera más amplia y tenebrosa del lugar. Al mismo tiempo se utilizaron diferentes tipos de cámara para captar la acción en un primer plano, así como movibles para captar el supuesto “recorrido” de lo paranormal. A ello se les agregaría sonidos construídos en estudio para intensificar más la presencia de algo anormal en la mansión.






La película tendría diferentes efectos. La audiencia esperaba un típico filme de terror y pese a no encontrarlo el miedo provocado fue suficiente para entender el propósito del director. Pero al mismo tiempo, la trama sería muy confusa para los espectadores, entendiendo que el trabajo muy elaborado en guion no permitió una fluidez del proyecto. Se tomó como una película de gran estética pero de poco resultado frente a la taquilla y no tendría gran popularidad. Pero con el paso de los años La Mansión Encantada se volvió una película de culto, llegando incluso a influenciar a futuros directores y redefiniendo el género de terror. Julie Harris estaría ligada con el filme por su actuación y las asperezas con sus coprotagonistas, las cuales serían resueltas al finalizar la filmación.






Datos.

Título Original: The Haunting
Dirección: Robert Wise
Año: 1963
País: Reino Unido
Intérpretes: Julie Harris, Claire Bloom, Richard Johnson, Russ Tamblyn, Fay Compton, Rosalie Crutchley, Lois Maxwell, Valentine Dyall, Diane Clare, Ronald Adam
Duración: 114 min.

domingo, 12 de agosto de 2018



EL VIENTO



Intro.

Dejamos de lado todos los recuerdos porque estos van a ser llevados por el viento. Serán llevados por el viento y borrados de nuestra memoria. Nuestros propios nombres desaparecerán y el de todos nuestros hijos. El viento no perdona los pecados, menos aún a los pecadores. Somos simples seres presenciando la furia de un ser incontenible. Y no tenemos defensa contra la naturaleza.






Cuerpo.

El maestro sueco Victor Sjöström es considerado uno de los grandes directores europeos del cine mudo. Sus obras durante los años veinte, sobre todo El Carruaje Fantasma, llamarían la atención de Louis B. Mayer, quien lo invitaría para unirse a Hollywood. Su excursión duraría apenas seis años en donde entendería que el sistema de estudios en Estados Unidos era diferente. A pesar de ello, las diez películas realizadas en esta travesía dejarían asociaciones interesantes con ciertos actores, entre los que destaca la figura de Lillian Gish.






Conocida como la primera dama del cine americano, Lillian Gish se convirtió en un mito dentro del cine mudo. De la mano del pionero D. W. Griffith y con entregas como El Nacimiento de una Nación (1915), Intolerancia (1916) o Lirios Rotos (1918), Lilian Gish se hizo de un nombre demostrando su gran capacidad para las entregas silentes. Su incorporación en 1925 con MGM finalizó su asociación con Griffith dándole la oportunidad de diferentes colaboraciones, una de las cuales será con el director Victor Sjöström. El primer filme entre ambos sería La Letra Escarlata (1926) y sería un éxito a pesar de la negativa de Mayer por su protagonista principal.






Dos años después, Gish promovería la adaptación del libro El Viento (1925) de Dorothy Scarborough. Esta labor sería apoyada por el productor Irving Thalberg y Gish tendría libertad para elegir a sus colaboradores. Como director elegiría a Sjöström gracias a que le agradó su forma de dirigir en la  entrega anterior. Gish también admiraba a Lars Hanson al verlo en La Saga de Gosta Berling (1924) junto a Greta Garbo. La adaptación del filme estaría a cargo de la gran guionista Frances Marion. La ganadora de dos premios Oscar fue una pionera en el periodismo y logra ser una parte central como guionista en los años dorados de Hollywood.






La película nos muestra la llegada de nuestra heroína, Letty Mason (Gish) a Texas. Como parte esencial de la trama, el director Sjöström (conocido en los créditos del filme como Victor Seastrom) hace un pleno uso de efectos especiales con respecto al viento, logrando junto a Gish una sólida muestra de este thriller silente. Pero algo que tanto el director sueco como la actriz americana no pudieron evitar fue la modificación hecha por los productores de Hollywood. El final de la trama mostraba a Mason sucumbiendo a la locura debido a los actos del viento, pero este final no satisfacía los cánones de Hollywood con respecto al trato de su actriz principal. Con la negativa de Gish y Sjöström, se hizo un final “feliz” para la heroína.






El Viento tendría una demora en su estreno, siendo estrenada en los momentos en que el cine hablado estaba en sus primeras etapas y pese a una negativa inicial, la película se convertiría en uno de los últimos hitos del cine mudo. Teniendo cierta resistencia en Estados Unidos, la película sería aclamada en Europa, lo que colaboraría con su posterior redescubrimiento. La crítica resaltaría los trabajos de Sjöström y de Gish, cada uno en su medida. Destacaría para el director sueco como una de las tres obras maestras dirigidas en Estados Unidos, junto a La Letra Escarlata y El que recibe las bofetadas, y en cuanto a Gish sería su último triunfo en el medio que la vio nacer, el cine mudo.






El Viento es un estudio psicológico basado en el ambiente. Como muy pocas películas vemos el dominio del medio sobre sus personajes pero todo ello está focalizado gracias a la excelente actuación de Lillian Gish. En su último rol mudo, Gish demuestra toda su capacidad para encabezar el proyecto que ella misma inició. El director Sjöström, recordando ciertos toques de El Carruaje Fantasma, demuestra todo su enfoque en cuanto al tratamiento de los personajes y la historia. Con la gran dificultad de controlar el viento y la arena, Gish, el reparto y Sjöström no se molestaron en “ensuciarse” un poco las manos para lidiar con ello. La película es un clásico en toda su entereza, marcando un momento importante en el cine como el último bastión del cine mudo.






Datos.

Título Original: The Wind
Dirección: Victor Sjöström
Año: 1928
País: Estados Unidos
Intérpretes: Lillian Gish, Lars Hanson, Montagu Love, Dorothy Cumming, Edward Earle, William Orlamond, Carmencita Johnson, Leon Janney. Billy Kent Schaefer
Duración: 95 min.



jueves, 2 de agosto de 2018



MÉNILMONTANT



Intro.

La tragedia envuelta en movimientos constantes, en la incapacidad de la mente por mantenerse en una sola línea y en la versatilidad del tiempo, que nos demuestra que la desgracia no es algo que ocurre una sola vez en la vida, sino que se consolida con los años para ir desfigurándonos.






Cuerpo.

Desde los inicios del cine con los proyectos de los hermanos Lumière y la incursión de Georges Méliès, las primeras dos décadas del siglo XX en Francia fueron muy fructíferas, llenas de experimentación en el cine. Pero la Primera Guerra Mundial pondría un alto a todo ello, al menos en el aspecto económico, afectando severamente al cine de los países europeos y provocando la mayor comercialización del cine de Estados Unidos, ya que los estudios no podían competir con la importación. Esto llevaría a un grupo de experimentales a crear obras de bajo presupuesto basándose en su capacidad artística y la fuerza de sus realizaciones.






Llamado cine impresionista o avant-garde, los directores de los años veinte florecieron en su etapa muda creando una gran fuerza en su país y pavimentando lo que sería el realismo poético en los años treinta. Entre estos directores se encontraban Marcel L’Herbier, Jean Vigo, Jean Epstein, Germaine Dulac, Louis Delluc, René Clair y un joven Jean Renoir. Entre ellos también se encontraban algunos directores internacionales de gran calibre como Luis Buñuel y otros, que serían populares durante este tiempo pero uno muy particular respondería al nombre de Dimitri Kirsanoff.






Kirsanoff fue un director célebre por crear películas con presupuesto mínimo bajo la base de contar con el menor número de hombres posibles, implicando que él haría gran parte del trabajo, utilizando técnicas novedosas que le ahorraban la dificultad de buscar especialistas o de contar con mejores equipos. A ello es parte de consideración el hecho de que su esposa, la actriz Nadia Sibirskaïa, fuera su intérprete fetiche en sus mejores entregas. Kirsanoff nunca trabajaría para un estudio de cine.






Su obra más destacada es, sin duda, su cortometraje Ménilmontant, nombre tomado de un barrio en Francia. El filme dura 38 minutos, en los cuales veremos la tragedia de dos hermanas y como esa tendencia prosigue, pero logra mantenerlas unidas. Para hacerlo de una dinámica más versátil, la película no cuenta con intertítulos, algo muy usual en el cine mudo, y Kirsanoff toma los roles de director, productor, guionista, editor y también colabora en la cinematografía.






Ménilmontant nos relata una escena brutal en donde dos hermanas pierden a sus padres y con el tiempo deben ver por ellas, hasta que el personaje interpretado por Sibirskaïa (una de las hermanas) se enamora, pero termina perdiendo al hombre que quiere por la seducción de su hermana y ella termina con un bebé solitaria. Al final la piedad, el perdón y el castigo prevalecen, dejándonos un final conciliador. Kirsanoff utilizará ciertos momentos describiéndonos la ciudad, utilizando planos, movimientos sucesivos de cámaras y la falta de diálogo o narración para una mayor compenetración con el espectador que a través de sutiles maniobras entenderá el desarrollo de la historia. La aclamada crítica de cine Pauline Kael consideraba Ménilmontant como su película favorita.






Datos.

Título Original: Ménilmontant
Dirección: Dimitri Kirsanoff
Año: 1926
País: Francia
Intérpretes: Nadia Sibirskaïa, Yolande Beaulieu, Guy Belmont, Jean Pasquier, M. Ardouin, Maurice Ronsard
Duración: 38 min.