miércoles, 16 de mayo de 2012


LA VIDA DE O-HARU



Intro.

El descenso al infierno comienza con tus melancólicos ojos. El descenso al infierno es algo tan impropio, tan alejado de uno, que siquiera darle un mínimo de importancia parece una pérdida de tiempo. Cuando eres joven y puedes dominar al mundo no hay fuerza que te impida sentir el rigor y el poder creado por la inconsistencia. Eres dios en tu propio terreno y eres total en todos los tiempos. No hay nada que no puedas hacer ni nadie que te lo pueda impedir. Pero dentro de tu mundo perfecto también existen reglas y restricciones, aquellas que te condenan como ser humano y que te atan a un contexto que si decides transgredirlo será tu fin. Y como amantes de los desenlaces dramáticos correrás ese riesgo y te encontrarás en una realidad que ya no compete con tus sentidos, en donde sobrevivir se ha tornado el rostro de una moneda, aquella que no sabes cual será cuando está se mueve entre el aire, esperando el duro cuerpo de los suelos.





Cuerpo.

La Vida de O-Haru es la primera de tres producciones por parte del director japonés Kenji Mizoguchi en ganar el León de Plata en el Festival de Venecia. Posteriormente se le unirían Ugetsu (1953) y El Intendente Sansho (1954). Dicha estadística jamás igualada colocó a Mizoguchi como uno de los directores más promisorios de su época. Al igual que Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu, Mizoguchi forma parte de esta trilogía de directores emblemas de su país que lograron ir más allá de la gran pantalla y proponer obras de arte en todo su derecho en el plano internacional. Hablar en estos casos de Mizoguchi es hablar de la mujer, la sociedad japonesa e inclusive de feminismo.



Mizoguchi solía decir que el hecho por el cual él conocía bastante a las mujeres era porque para conocerlas era necesario que una geisha te cortara la espalda con una espada como muestra de amor. Así, dicha experiencia de Mizoguchi casi termina matándolo pero solo demostraba su relación con las mujeres y lo que él deseaba de presentar en pantalla. Llamado director feminista, Mizoguchi hacia una denuncia abierta hacia el trato indebido de la prostitución y las geishas, algo que también debió experimentar en vida con su madre y su hermana, y que era parte de todo el contexto social japonés en donde la mujer no era parte de una sociedad importante. Mizoguchi toca este tema reiterativamente en todas sus entregas, aunque si en realidad esto coincide con las posiciones feministas modernas, o si es una denuncia dirigida, es un tema de debate. En cualquier caso, Mizoguchi demuestra un interés importante sobre la posición de la mujer en Japón y como la idiosincrasia del hombre es determinante en la toma de decisiones. Estaríamos hablando más de un retrato de mujer por encima de un movimiento feminista directo. Mizoguchi señaló La Vida de O-Haru como la película más importante de su carrera.



El filme nos muestra a Kinuyo Tanaka en el rol principal. Tanaka sería una de las grandes actrices japonesas de renombre durante la etapa muda, apareciendo también en la primera película hablada en Japón. Su relación artística más importante sería con Mizoguchi, con el cual compartiría quince películas. Sus logros como actriz le permitirían ir un poco más allá, convirtiéndose en la segunda directora de su país, después de Sakane Tazuko (1904-1975). Este sería el punto de quiebre de la relación entre Mizoguchi y Tanaka, ya que el director se opuso a dicha decisión. En realidad, Mizoguchi y su relación con las mujeres era un tanto compleja. En el caso de Tanaka, el director japonés estuvo enamorado de ella por años sin decirle absolutamente nada y aunque era un secreto a voces lo tuvo callado hasta su muerte. Tanaka nunca pudo dar crédito a dichas habladurías, además de tener una relación enteramente profesional con Mizoguchi, que terminaría cuando ella adoptara el rol de directora. La Vida de O-Haru es su interpretación más importante y su profesionalismo está demostrado en cada una de sus asociaciones con Mizoguchi, quien no escatimaba en llevar su talento a niveles duros de práctica.



La película en un descenso al infierno en la vida de la protagonista Oharu. La historia principal se desprende de la novela La Vida de una Mujer Amorosa del autor Ihara Saikaku publicada en 1686. Saikaku sería un poeta muy reconocido en su tiempo, siendo catalogado como el creador del estilo ukiyo (también conocido como “mundo flotante”). La trayectoria del poeta es extraordinaria en cuanto a la técnica del haikai, siendo reportado que en un día y en una noche realizó 16 mil composiciones de haikai, con rumores que llegó hasta 32 mil 500 composiciones. Era un maestro de dicha técnica a los veinte años, con una distintiva capacidad que hizo simplemente ensalzar su reputación. La muerte de su esposa en 1975 lo llevó a su mayor logro. Su dolor y su amor por su mujer hicieron que en doce horas compusiera un haikai de 200 versos, publicado como Los 200 Versos de Haikai en un Día. Después de ello se volvió un monje errante por dos años. Volvió a escribir como profesional publicando su ya conocida novela.



La Vida de O-Haru tiene el tratamiento debido de Mizoguchi en el tema de la mujer: la poética dentro de toda la trama, el uso lento y pausado de la cinematografía, como si nos estuviéramos acercarnos a diseños de pinturas, y el modelo de una sociedad que busca limitar la vida de la mujer a los designios machistas. Intencionalidad netamente feminista o no, Mizoguchi era un maestro en este tipo de películas, demostradas una y otra vez, lo que corresponde a un afinamiento de sus elementos, al igual que su relación con Tanaka, quien sabía perfectamente lo que su director buscaba. La Vida de O-Haru es un gran ejemplo de la poética dentro del cine y de cómo se puede manejar un descenso en la vida de alguien de manera armónica y latente. Observar a Mizoguchi es observar una de esas capacidades innatas para hacer cine y para cautivar, puesto que no hay comparaciones cuando un estilo se sobrepone al arte y hace del mismo una nueva tendencia a seguir y respetar.




Datos.

Título Original: Saikaku Ichidai Onna
Dirección: Kenji Mizoguchi
Año: 1952
País: Japón
Intérpretes: Kinuyo Tanaka, Tsukie Matsuura, Ichiro Sugai, Toshiro Mifune, Toshiaki Konoe, Hisako Yamane, Jukichi Uno, Kiyoko Tsuji, Eitaro Shindo, Akira Oizumi, Kyoko Kusajima, Masao Shimizu, Daisuke Kato
Duración: 148 min.

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