viernes, 9 de marzo de 2012


ANDREI RUBLEV



Intro.

Dios te observa. Los seres humanos te observan. ¿Tú tratas de representar la humanidad o la divinidad? Ante cualquiera de estos elementos pareces algo perdido, fuera de tu contexto. Y es así de extraño cuando no pareces pertenecer, cuando no pareces encontrar ese vínculo que deberías tener cuando sangras una sustancia similar o cuando tiemblas ante lo desconocido. En tus manos esta la dichosa respuesta. Cuando la encuentras la dibujas pero cuando ves el dibujo no ves nada. No encuentras respuesta, no reconoces el significado del arte y no puedes pronunciar aquello que has creado. Te detienes. Pasan años antes que vuelvas a pintar y cuando por fin decides hacerlo una vez más… el resultado es el mismo. Así te haces anciano e inútil. ¿Qué significa la vejez? Ya no puedes estar seguro de nada. Tus hijos no quieren conocer respuestas. Tus nietos no quieren conocer preguntas. Tú sigues con las mismas dudas existenciales. Y a nadie parece importarle. A nadie parece importarle porqué y para qué viven. Son simples años vacíos acreditados a una raza que no entiende porqué no termina de extinguirse.




Cuerpo.

Andrei Tarkovsky es uno de esos artistas irrepetibles, incomparables, con una firma propia que hacen del cine de autor uno de los más respetados dentro del séptimo arte. Al igual que Kurosawa, Hitchcock o Ford, por nombrar algunos, Tarkovsky es un director de propias técnicas y cuya relación con el arte parte de una intención propia y original, marcando un antes y un después de su cinematografía. El director sueco Ingmar Bergman era un admirador total de Tarkovsky, considerándolo el mejor director de todos los tiempos debido al uso de un nuevo lenguaje cinematográfico, innovador y consciente del cine como expresión artística. A pesar de los elogios de sus pares y de la crítica especializada, Tarkovsky tendría una gran dificultad con la censura en la Unión Soviética y al igual que muchos directores de este país tuvo que tratar con sabotajes, cortes de presupuesto, falta de distribución y recortes de sus filmes, entre otras cosas. Tarkovsky dirigiría solamente siete largometrajes, siendo Andrei Rublev uno de los más perjudicados de todos ellos.



Andrei Rublev fue tomado a partir de una idea en general: hacer una película sobre una figura de la Unión Soviética de la cual no se conociera mucho, evitando así en parte a los censores y a su falta de creatividad. Eisenstein ya lo había hecho con su película Alexander Nevsky obteniendo grandes resultados. Tarkovsky utilizaría también el tiempo en donde vive Rublev como parte de una denuncia contra el artista, su creatividad y la política alrededor de ello. Pero el problema de Andrei Rublev empezó desde un principio. El guión sería escrito por Tarkovsky y Andrei Konchalovsky, futuro director, a través de dos años de investigaciones en arte y en el tiempo medieval. El guión sería publicado en una revista de cine, llegando a tener bastante notoriedad y crítica debido a su alejamiento con la historia. La controversia estaba formada. Al comenzar la producción, el presupuesto sería cortado abruptamente teniendo que eliminar un número de escenas y teniendo que lidiar con un número de oposiciones en diferentes aspectos.



Cuando Tarkovsky finalizó Andrei Rublev en 1966 la película contaba con tres horas y veinticinco minutos. Para los distribuidores esto fue inaceptable, más aún si se tomaba en cuenta los actos de violencia y desnudez. La manera como fue tomada la vida del famoso pintor medieval mostraba temáticas existenciales y subrayaba sobre la condición del artista y del ser humano. El filme era visto como negativo por parte del gobierno y tardaría cinco años antes de ser estrenada en la Unión Soviética. La película sería invitada por el Festival de Cannes en 1967 pero las autoridades argumentaron que la película aún no se había finalizado. Dos años más tarde fue nuevamente invitada y las autoridades aceptaron bajo la condición que estuviera fuera de competencia siendo estrenada una sola vez, a las cuatro de la mañana del último día del festival. Aún así, el público se acercó a verla y tuvo un gran impacto ganando el premio FIPRESCI, entregado por la crítica especializada. Las autoridades soviéticas buscaron impedir dicha nominación y su futura distribución en Francia, pero los derechos de la película en dicho país ya estaban arreglados. La película ganaría diversos premios y se convertiría en un filme de gran relevancia artística.



Andrei Rublev estaría dividida en siete partes, además de contar con un prólogo y un epílogo. Tarkovsky tuvo que hacer en su tiempo un corte de veinte minutos a la película aceptando dicha versión como la más adecuada. Recién en 1999 la película sería restaurada a su metraje original. Las partes de la película muestran aspectos del tiempo medieval y las diferentes facetas del arte a partir de personajes, artistas todos, con diferentes nociones de la labor que ejercen. Así, el personaje de Andrei Rublev experimentará un cambio en su filosofía y su relación con Dios a partir de las diferentes influencias durante su vida. La película no busca de ser del todo biográfica, ya que toma fragmentos algo conocidos de la vida de Rublev y los expande y noveliza para entender la concepción del arte por parte de Tarkovsky. Mucha controversia se genera así de las libertades tomadas por Tarkovsky, como lo sería la crueldad contra los animales, ejemplos que Tarkovsky tuvo que defender a partir de precisiones puntuales con respecto a dichas tomas. La desnudez y las implicancias sexuales también fueron tema de debate, provocando versiones de la película donde la mutilación de escenas fue algo frecuente. La violencia también aparecería como algo negativo, sobretodo cuando se trataba en cuestionamiento a las autoridades y al abuso de poder.



Andrei Rublev es un trabajo concientizado, calculado y equilibrado por uno de los directores más inteligentes y filosóficos de su medio. Tarkovsky no se cubre de lo biográfico o de lo histórico para crear sino que es un apoyo más dentro de su mundo perfecto de hacer cine. Sus esquemas implican la naturaleza a partir de los ejemplos dados por plantas y animales, en la mortalidad a partir de la profundidad mostrada por sus personajes con su silencio y sus actos, en el arte como parte de escenas construidas a medida y como parte del movimiento estilístico que acompaña a su producción, por nombrar algunos motivos del director soviético. Al igual que Bergman, Tarkovsky muestra una intencionalidad y una profundización a partir de su propia firma, algo difícil de lograr en un medio de diversas estructuras narrativas así como visuales. Inclusive para su tiempo la originalidad y la aceptación eran algo difíciles de concretar, solamente se podía hacer a partir de nombramientos personales que requerían de gran sacrifico, y en el caso específico de Tarkovsky un hombre estudioso que aplicó todo lo aprendido, lidiar con la política de su país le restaría espacio y tiempo, y es por ello que sus pocos largometrajes son sumamente valiosos porque demuestran a un director en plena madurez y en gran control. Desde La Infancia de Iván en 1962 hasta El Sacrificio en 1986, sus siete largometrajes tienen su imponente firma siendo una de las referencias principales para apreciar el cine como la complejidad de un trabajo depurado y serio.




Datos.

Título Original: Andrey Rublyov
Dirección: Andrei Tarkovsky
Año: 1971
País: Unión Soviética
Intérpretes: Anatoliy Solonitsyn, Ivan Lapikov, Nikolai Grinko, Nikolai Sergeyev, Irma Raush, Nikolay Burlyaev, Yuri Nazarov, Yuri Nikulin, Rolan Bykov, Nikolai Grabbe, Mikhail Kononov, Stepan Krylov, Irina Miroshnichenko, Bolot Beyshenaliyev
Duración: 205 min.

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