martes, 6 de marzo de 2012


CUANDO LAS GRULLAS VUELAN



Intro.

La quietud del cielo interrumpida por el vuelo de extrañas aves oscuras. Levantamos el rostro y nos preguntamos por significados, nos preguntamos por la sensación nuestra cuando vemos extrañas aves oscuras. Tristeza. Melancolía. Existencia. Resignación. Lucha. Orgullo. Cuando nuestras miradas vuelven al mortal terreno debemos dejar las sensaciones y empezar a pensar, pensar en sobrevivir, pensar en pelear. Toda realidad aparece inestable y cambiante, todo aquello que nos cobija es más tarde nuestro dolor y aquello que desconocemos termina siendo nuestro mejor refugio. Podemos tener creencias, religiones y filosofías a nuestro lado, pero ante la guerra o somos una agitada respiración o no somos respiración del todo. Así de sencillo, así de crudo. Y podemos seguir mirando al cielo y creer que podemos ser una extraña ave oscura surcando lentamente por el cielo para más tarde desaparecer.




Cuerpo.

Mikhail Kalatozov es uno de esos novedosos rostros del cine soviético a finales de los años cincuenta. Si bien tiene algunos largometrajes de gran logro en su carrera, Cuando las Grullas Vuelan se convertiría en su obra cumbre creando una relación de creador-creación difícil de separar. La película ganaría La Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1958, convirtiéndose en la única película soviética en lograr dicho galardón. Debido a su experimentación y a la censura, Kalatozov tendrá en su haber solo veinte proyectos, junto a documentales y cortos, dirigiendo en los años cincuentas y sesentas solamente ocho películas. Moriría en 1973 a los 69 años.



Cuando las Grullas Vuelan cuenta con la maestría de un Kalatozov influenciado por sus primeros trabajos en los documentales y en las películas de propaganda. Apoyado en su cinematógrafo Sergei Urusevsky, Kalatozov crea un ambiente plagado de poética y combinándolo con la realidad de la guerra. Dentro de sus medios experimentales, Kalatozov resaltaría al personaje femenino, la heroína, como un ser netamente humano interpretado por Tatyana Samojlova y que se convertiría en un icono para el cine soviético. Una heroína que ejemplifica el sentir de una nación hizo de Samojlova un éxito total, convirtiendo a la joven actriz en alguien muy cotizada pero que se negaría a actuar en Estados Unidos o Europa en cierta medida por evitar conflictos con su propio país. Samojlova recibiría un premio especial en Cannes destacando posteriormente en otra producción de Kalatozov, La Carta no Recibida (1959) y en la versión de Alexander Zarkhi de Anna Karenina (1967).



Cuando las Grullas Vuelan cuenta con un fondo y una forma precisa. El mensaje y la perspectiva del director con respecto a la guerra es el lado humano que mueve a dicha producción amparado en notables actuaciones y en el simbolismo logrado por un hecho bélico que dejó heridas abiertas en todo el pueblo soviético, pero que debió de subsanarse para el bien y el progreso del país. Si bien ello puede nombrarse como algo resultadista dentro de la lógica de las guerras, es preciso entender dicha interpretación como una fuente de identificación y de nacionalismo que impera por encima de todo, a partir de comprender el sufrimiento y la pérdida, y como la fortaleza se crea como propia e individual antes que como un acto globalizador. Y ello también se logra gracias a la cámara de Urusevsky, quien tendría una relación laboral con Kalatozov durante años. La forma de mostrar dicha historia logra motivar, excitar y mover el sentimentalismo. Con choques furiosos de una cámara tergiversando la imagen, con la negación de una laboriosa edición suplantándola con tomas extensas que buscan el rostro de sus personajes y sus vacíos conceptuales, la película logra un balance extraordinario. La realidad y sus interpretaciones gracias al uso de la cámara nos dejan un sabor de romanticismo, de todo tiempo pasado siendo mejor que el momento que vivimos, y del valor humano luchando y sobreponiéndose ante cada dificultad.




Datos.

Título Original: Letyat Zhuravli
Dirección: Mikhail Kalatozov
Año: 1957
País: Unión Soviética
Intérpretes: Tatyana Samojlova, Aleksey Batalov, Vasili Merkuryev, Alexander Shvorin, Svetlana Kharitonova, Konstantin Nikitin, Valentin Zubkov
Duración: 97 min.

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