martes, 20 de octubre de 2026

 
LAS SEÑORITAS DE ROCHEFORT



Intro.
 
A veces solo se necesita abrir los ojos y despertarnos con la nostalgia de un baile, con ese recuerdo de dos cuerpos agraciados y elásticos haciendo coreografías sacadas de otros tiempos. Eso era un esquema de años atrás y que poco a poco se iría perdiendo… aunque siempre hubo locos tratando de recordarnos que si bien eso se había perdido… no era olvidado. Y poco a poco pequeños híbridos surgen de partes poco usuales para decirnos que está bien cantar, que está bien bailar y que todo ello siempre será universal.






Cuerpo.
 
Jacques Demy es un director francés surgido de la época de la nouvelle vague en donde tanto Truffaut como Godard eran sus mayores representantes. Y si bien Demy cumplía con estos requerimientos, era un autor con un estilo particular que proponía innovaciones, tomando algunas temáticas de la corriente, pero prefiriendo envolverse en aquello que le fascinaba y le causaba nostalgia. Su primera formación como director sería con Lola (1961) y a partir de esta descubriría su afición por la música dentro del cine, lo que lo llevaría a crear dos obras musicales por las cuales sería reconocido posteriormente: Los paraguas de Cherbourg (1964) y Las señoritas de Rochefort (1967).






La primera sería un éxito, ganando diferentes galardones en Francia e internacionalmente, mientras que la segunda sería su homenaje a los musicales estadounidenses de los cuarenta y cincuenta, sin tanto glamour pero con bastante significación y nostalgia, creando una obra que tendría una profundidad tanto en sus intérpretes como en todos las personas envueltas en el proyecto, y así también en la ciudad en la cual se decidió filmar la película, ya que Rochefort se volvió un lugar turístico y cuya celebración por los 25 años del filme llevó a un documental con la participación de algunos de los actores y asistentes de dirección, marcando así a la pequeña comunidad con este hito artístico.






Estas películas musicales serían también la muestra de la gran colaboración entre Demy y el artista Michel Legrand. Legrand era un compositor con raíces en el jazz que se integraría muy bien en la televisión y el cine. Su asociación con Demy sería a partir de la esposa del cineasta, la también directora Agnés Varda, la cual había tenido a Legrand como colaborador en su filme Cléo de 5 a 7 (1961). Las dos películas con Demy le otorgarían sus primeras nominaciones al Oscar y el comienzo de una larga y prolífica carrera dentro del cine. La influencia de su música se vería a través de diferentes canciones, haciendo famosas algunas de los filmes de Demy, en los cuales inclusive adaptó para un público americano que buscaba una conexión diferente que el público francés.






La película nos muestra en los roles principales al dúo de hermanas en la vida real, Catherine Deneuve y Francoise Dorléac. Deneuve ya era una estrella en ascenso con su exposición en Los paraguas de Cherbourg, además de colaborar con Roman Polanski en Repulsión (1965) y en el mismo año del musical de Demy, se consagraría con la polémica Bella de día de Luis Buñuel. Deneuve se convertiría en un rostro icónico del cine francés, trabajando con grandes cineastas y manteniendo una regularidad que la encuentra trabajando en el 2026 con 82 años. Por su parte, Dorléac aspiraba a ser tan popular como su hermana, logrando colaboraciones con Truffaut en La piel dulce (1964) y Polanski en Cul-de-sac (1966), pero un lamentable accidente de tránsito terminó matándola a sus 25 años. Las señoritas de Rochefort sería su penúltima película, la última en ser estrenada cuando ella estaba viva.






El filme también cuenta con la participación de George Chakiris, muy recordado por su actuación en Amor sin barreras, y Gene Kelly, el gran ícono del baile en Hollywood de los años 40 y 50. Demy buscaba así aumentar el aura de nostalgia en su película, buscando un referente maduro y uno joven que fueran un símbolo implícito en su presentación. Junto a ellos, también podemos ver a Michel Piccoli, uno de los actores de carácter más representativos de Francia que para el momento era reconocido por El desprecio (1963) de Godard y que después en 1968 haría Bella de día. En otro rol menor vemos a Danielle Darrieux, una de las actrices más importantes de Francia, también relacionada con el canto y el baile pero que es otra referencia nostálgica para Demy, siendo ella la única actriz que emplea su propia voz para las canciones.






Las señoritas de Rochefort
tendría mucho éxito y se convertiría en una película de culto por diferentes motivos. Sería el musical más logrado de Demy, ya que emplea ese uso de una técnica ya no vista para los finales de los años 60. Así mismo, la muerte de Dorleac y la participación de actores estadounidenses asociados con los musicales hizo de esta una experiencia única. Varda trató de rendirle homenaje a su esposo al crear el documental Las señoritas cumplen 25, el cual sería presentado en 1993 en el Festival de Cannes, mostrando como la ciudad se vería transformada por el uso de sus locaciones.






Datos.
 
Título Original: Les Demoiselles de Rochefort
Dirección: Jacques Demy
Año: 1967
País: Francia
Intérpretes: Catherine Deneuve, Francoise Dorléac, George Chakiris, Jacques Perrin, Michel Piccoli, Gene Kelly, Danielle Darrieux, Jacques Riberolles, Grover Dale, René Pascal, Genevieve Thénier, Henri Crémieux
Duración: 126 min.



viernes, 16 de octubre de 2026

 
LOS DIEZ MANDAMIENTOS (II)




Intro.
 
Crear un monumental episodio es tratar de reencontrarnos con ciertas apariciones del pasado y recrear un acto ya estrenado de manera silente. Pero es la pasión de una obra lo que hace posible crear momentos inolvidables en el imaginario popular y saber que se puede mover generaciones solamente con la imaginación de un devoto.






Cuerpo.
 
DeMille buscó retratar la Biblia con la mayor fidelidad posible, pero le era necesario crear historias para algunos personajes secundarios resaltando el drama y los motivos que ayuden a la profundidad de algunos de estos personajes. Es así como también tomó en consideración la novela El príncipe de Egipto (1949) de Clarke Wilson, En las alas del águila (1939) de Arthur Eustace Southon y Pilar de fuego (1859) de Joseph Holt Ingraham. La creación del guion conllevó a varios colaboradores habituales de DeMille, algunos de ellos que habían trabajado en Sansón y Dalila, y algunos otros nuevos para que ayudaran en la creación de algunos subtemas. Al final, el guion cubría demasiadas historias relacionadas con la Biblia, pero de forma extendida. Todo ello se fue construyendo en un lapso de tres años.






El trabajo técnico de la película fue arduo y apegado al detalle. Desde las locaciones, construcciones, vestuario y efectos especiales, la idea de DeMille era dejar una labor impecable que resaltara la fuerza mística que tendría el filme, al mismo tiempo que ello no cobrara una importancia desmedida sobre la historia. El director quería que fuera lo más original posible, buscando que la audiencia se sintiera transportada efectivamente al antiguo Egipto, así como cautivados y movidos por el mensaje cristiano de la historia. Todo ello funcionaría a la perfección, ya que el uso de efectos especiales cautivó a un público que entendía los milagros como la parte diferenciada del filme y la fuerza que haría de esta una de las más grandes películas de su género.






La película fue promocionada de manera total, siendo cubierta por todos los medios y logrando ser un éxito de taquilla y de crítica en todos sus aspectos. El logro haría de esta la película más famosa de DeMille, así como la película bíblica más conocida de todos los tiempos. Su grandiosidad hizo que tuviera diferentes reestrenos durante las siguientes décadas y su inclusión dentro de la televisión solo logró aumentar más la mística de una película cuya elaboración no desgastaba a un público, que se sentía totalmente a gusto con una producción de casi cuatro horas. A entender también que en estos tiempos las películas no tenían más reestrenos que en televisión y estos no eran muchos, pero debido a la temática siempre se esperaba la reproducción del filme en una época del año.






Las ganancias monetarias serían astronómicas para un filme de su calibre, superando en algún momento a Lo que el viento se llevó. La película se mantendría por los siguientes años como una de las mejores remuneraciones económicas de su tiempo, pero esto sería solamente hasta el lanzamiento de Ben-Hur, otra epopeya bíblica con Heston una vez más como protagonista. Los diez mandamientos sería nominada a siete premios Oscar, ganando solamente por efectos especiales, pero también recibiría créditos en otros eventos fílmicos logrando resaltar por su director, como mejor película y algunos premios para Heston y Brynner, así como también para Baxter y De Carlo.






Los diez mandamientos
es un filme de gran calidad en su historia y su creación. Siendo uno de los últimos grandes proyectos realizado por el sistema de estudios es una muestra de lo que se podía lograr bajo este sistema, pero a la vez es una forma nostálgica de crear obras que atrajeran a un público general sin una búsqueda de animosidad o simpatía a partir de otros aspectos. Llegando los años sesenta el cine iría evolucionando a un carácter más depresivo, sarcástico y realista, ajustado a los tiempos y a una realidad fomentada por las guerras y las tensiones políticas. Serían pocas películas que lograrían la magnitud de Los diez mandamientos, porque este tipo de obras si bien se preocupaban del dinero recaudado, todavía mantenían la tendencia de crear una buena historia y saber contarla. Es así como este filme persiste en la memoria del colectivo, esperando siempre ese momento en el que una vez más se presente en la pantalla chica.






Datos.
 
Título Original: The Ten Commandments
Dirección: Cecil B. DeMille
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek, Cedric Hardwicke, Nina Foch, Martha Scott, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine, Olive Deering, Douglass Dumbrille, H.B. Warner, Julia Faye, Woodrow Strode, Michael Ansara, Henry Brandon, Frank Wilcox, Herb Alpert, Mike Connors
Duración: 220 min.


martes, 13 de octubre de 2026

 
LOS DIEZ MANDAMIENTOS (I)


 
Intro.
 
Crear un monumental episodio es tratar de reencontrarnos con ciertas apariciones del pasado y recrear un acto ya estrenado de manera silente. Pero es la pasión de una obra lo que hace posible crear momentos inolvidables en el imaginario popular y saber que se puede mover generaciones solamente con la imaginación de un devoto.




Cuerpo.
 
Uno de los más grandes directores estadounidense de todos los tiempos responde al nombre de Cecil B. DeMille. Siendo uno de los más exitosos directores y productores de todos los tiempos, DeMille se inició en la etapa muda siendo el primero en crear un largometraje en Hollywood. Rápidamente rompería barreras y sería un gran exponente en diferentes géneros. Reconocido por muchos de sus logros, películas como Carmen (1915), Juana de Arco (1916) o No cambies a tu marido (1919), lo colocaron como uno de los mejores representantes del cine mudo. Aún bastante activo en los años treinta y cuarenta, solamente dirigiría dos películas más, siendo la última, Los diez mandamientos (1956).






En 1923, Cecil B. DeMille creó su filme épico Los diez mandamientos. El costoso proyecto se volvió una película exitosa y el comienzo de la trilogía bíblica del meticuloso director, seguida por Rey de reyes (1927) y El signo de la cruz (1932). La idea de DeMille era presentar dos historias paralelas, la historia bíblica basada en el Éxodo y una historia moderna sobre la travesía de dos hermanos que funciona como una especie de espejo de la primera historia. Las partes basadas en la Biblia serían las más costosas y la dedicación de DeMille pagaría sus réditos. Como un creador dedicado a su público, este proyecto fue hecho a pedido de ellos y DeMille se lo tomó muy en serio.






En 1956, DeMille haría su última película. El resultado sería su obra más extensa y más costosa. Filmada en Egipto, Paris y Hollywood, Los diez mandamientos fue una remembranza a su antigua épica muda, a la vez una empresa que involucraría mucho sacrificio y tiempo por parte de todos sus participantes. El propio DeMille sufriría de varios ataques cardiacos durante la filmación, lo que pondría fin a su rol como director, teniendo que apoyarse de diferentes técnicos para algunos trabajos, ya que solía ser alguien muy controlador en sus producciones. DeMille moriría a comienzos de 1959 debido a sus problemas de corazón.






Fuera de los aspectos técnicos y la rigurosidad de su director, la película es reconocida por la calidad de sus intérpretes. Y entre ellos hay que reconocer al actor principal, Charlton Heston. La grandiosidad de este actor, el cual tiene un gran cuerpo de trabajo, es peculiar ya que se le celebra por tres películas que llenarían los ojos de la audiencia, de manera tal que la mayoría de sus interpretaciones se ven opacadas y olvidadas. Tomando en cuenta su gran participación en esta película, las otras dos obras de gran calibre serían Ben-Hur (1959) y El planeta de los simios (1968). Heston es un gran actor, pero es innegable que estas tres películas serían por las que es más recordado y sobre todo, por el aspecto religioso que envolvía tanto a Los diez mandamientos como a Ben-Hur, logrando que su presencia no pasara desapercibida incluso en esta época. Uno de los factores que ayudó a esta imagen fue su exposición en televisión, sobre todo en Semana Santa.






Pero Heston no es el único valor en el filme, el cual está repleto de luminarias. Un gran Yul Brynner también explota en pantalla, logrando lo que podría ser su mejor interpretación como Ramses II. La fuerza del actor estadounidense de origen ruso, crearía un aura particular ya que su semblante y sus formas nos proporcionan a un faraón más alejado de los villanos usuales, demostrando una personalidad propia, tan fuerte como el personaje de Moises. El reparto lo completan algunos actores conocidos por DeMille como Anne Baxter, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek y Nina Foch, entre otros, al igual que leyendas del séptimo arte como Edward G. Robinson, Cedric Hardwicke, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine y H. B. Warner.






Datos.
 
Título Original: The Ten Commandments
Dirección: Cecil B. DeMille
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek, Cedric Hardwicke, Nina Foch, Martha Scott, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine, Olive Deering, Douglass Dumbrille, H.B. Warner, Julia Faye, Woodrow Strode, Michael Ansara, Henry Brandon, Frank Wilcox, Herb Alpert, Mike Connors
Duración: 220 min.