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lunes, 29 de diciembre de 2025

 
CUANDO UNA MUJER SUBE LA ESCALERA




Intro.
 
Cuando una mujer sube la escalera deja un halo de poder, de entender que ante cada paso todo aquello que la minimiza ha quedado atrás. Cuando una mujer sube la escalera todos creen observar un simple acto mecánico hacia un piso más, pero no pueden entender que ella es todo aquello que hemos querido ser en algún momento… y que en un futuro experimentaremos sin una conclusión lógica.






Cuerpo.
 
Mikio Naruse es uno de los grandes creadores japoneses de dramas de todos los tiempos. Digno de la tradición de su país y con una sensibilidad basada en sus personajes femeninos, Naruse pudo traducir sus mejores obras alrededor de una estrella fulgurante: Hideko Takamine. Al igual que mucho de sus pares, comenzó su carrera en el cine mudo, pero muchas de estas obras se encuentran perdidas debido al poco cuidado en los archivos de los estudios japoneses. Es así como obras de Ozu, Mizoguchi, Kinoshita, entre otros, se han perdido para siempre. Los dramas en el cine hablado de Naruse se volvieron populares y muy distinguidos por su narrativa propia. Es así como cada director japonés especializado en drama lograría plasmar su objetivo con una firma propia.






Ozu tuvo a Setsuko Hara. Mizoguchi tuvo a Kinuyo Tanaka. Naruse tuvo a Hideo Takamine. La actriz japonesa fue una actriz desde niña con una carrera que se extendería por cincuenta años. Su paso de niña a joven actriz llegó de la mano de una serie de comedias populares por parte del director Keisuke Kinoshita. El personaje de Carmen se volvería popular en todo el país y el rostro de Takamine sería parte del imaginario de miles de aficionados. El proceso de pasar de comedias ligeras y sentimentales por parte de un director se convertiría en dramas realistas y eminentemente humanos por parte de Naruse. Con diecisiete colaboraciones en su haber, Takamine obtendría sus mejores colaboraciones con Naruse y ante su muerte inesperada en 1969 perdería poco a poco el amor por el séptimo arte retirándose diez años después.






Junto a Takamine, un grupo de actores muy reconocidos se une al filme. Masayui Mori, un frecuente de Kurosawa, Mizoguchi y Naruse, es un excelente actor de dramas, muy reconocido por su participación en Ugetsu de Mizoguchi. Tatsuya Nakadai, muy recordando por filmes de épocas en donde interpretó a muchos samuraia es parte en un rol secundario imprimiendo una fuerte presencia. Nakadai es recordado por su colaboración con Masaki Kobayashi en Harakiri y La condición humana. En otros roles, se encuentra Daisuke Kato (uno de los siete samurai de Kurosawa); Norio Sengou y Chieko Nakakita, actrices regulares en los primeros filmes de Kurosawa; y una joven Reiko Dan, que también tendría colaboraciones con Kurosawa a comienzo de los sesenta.






La película tiene tintes progresistas. La visión de una mujer capaz de valerse por sí misma se contrapone ante una realidad diferente cuando desea salir por sí misma. Pero estos contratiempos demuestran una fuerza mayor por parte de su protagonista, no ante el éxito ya que se le es esquivo, mas sí ante la demostración que una mujer puede mantener una línea de pensamiento al mismo tiempo que debe lidiar con problemas que parecen no tener una solución. Takamine se caracterizó muy bien en ello, la representación de la mujer estoica, aquella que representó con tantos tintes en las producciones de Naruse y que la convirtió en una actriz por excelencia. La gran asociación de director y actriz en los dramas japoneses se volvería todo un emblema en los años cincuenta y este sería uno de sus puntos más sublimes.






Datos.
 
Título Original: Onna ga Kaidan wo Agaru Toki
Dirección: Mikio Naruse
Año: 1960
País: Japón
Intérpretes: Hideko Takamine, Masayuki Mori, Reiko Dan, Tatsuya Nakadai, Daisuke Kato, Nakamura Ganjiro II, Eitaro Ozawa, Keiko Awaji, Kyu Sazanka, Noriko Sengoku, Chieko Nakakita, Natsuko Kahara
Duración: 111 min.



jueves, 25 de diciembre de 2025

 
EL PERRO RABIOSO



Intro.
 
Un arma en nuestra mente, en nuestra culpa. Una persecución constante para mantener la integridad. Los resultados funestos de un simple error y la corrección del tiempo a partir de las sabias palabras de nuestros mayores contrastada con la impulsividad de la juventud.






Cuerpo.
 
Antes de Rashomon y de Los siete samurai, Kurosawa ya penetraba el imaginario popular al presentar obras que formaban una imagen crítica de Japón de posguerra. Comenzando como asistente de dirección a mediados de los años treinta y como director a comienzo de los años cuarenta, Kurosawa comenzaría como un cuidadoso narrador de historias particulares, algunas sobre problemas sociales y otras sobre dramas de época. Para ello debemos contextualizar que la tradición del cine japonés viene desde la etapa muda y muchas influencias, entre ellas Ozu y Mizoguchi, han sido parte de la juventud de Kurosawa.






Sin mayor exposición al mercado internacional, Kurosawa lentamente empieza a crear un estilo propio y si bien tuvo pequeños triunfos en su debut y otras realizaciones a finales de los cuarenta ya tendría dos pequeñas joyas que llamarían bastante la atención del público: El ángel ebrio (1948) y El perro rabioso (1949). La idea era mostrar el ambiente de posguerra en el país, con una imagen algo deporable debido a la desmoralización del resultado del conflicto bélico, pero a la vez demostrar personajes en la lucha de todo el debastamiento, hombres que aún mantienen el honor ante un público deprimido. Para ello contaría como figura central a Toshiro Mifune.






Toshiro Mifune había logrado el reconocimiento gracias a El ángel ebrio, su primera de dieciséis colaboraciones con Kurosawa, y se encumbraría en las siguientes décadas como una de las colaboraciones más fructíferas del cine mundial. En su segunda entrega, encontramos a un Mifune mucho más cuajado, demostrando su capacidad para roles profundos y encontrándose a un solo año del gran acontecimiento que sería Rashomon (1950). Junto a Mifune encontramos a otro de los recurrentes de Kurosawa, Takashi Shimura. El experimentado actor sería uno de los mayores colaboradores de Kurosawa, protagonizando 21 de las 30 películas del director japonés. Un actor paciente, mesurado y sin demasiados brillos, logra un cuerpo de identidades notable, sobre todo ante un perfeccionista como Kurosawa.






La historia de un policía perdiendo su arma y tratando de recuperarla para evitar que con esta no se cometan más crímenes, es el punto de partida para la muestra de una sociedad hostil y desequilibrada, donde dos policías con diferentes aproximaciones y sentimientos deben acoplarse para lidiar con una sociedad que se rehusa y que no les parece dar respuestas suficientes para encontrar a su malhechor. Kurosawa mencionaría a La ciudad desnuda de Jules Dassin como una influencia directa para este filme y a pesar que durante mucho tiempo señaló no haber quedado conforme con el resultado final, lograría tener una simpatía por sus personajes. Posteriormente, Kurosawa comenzaría los años cincuenta con su magnífica Rashomon, siendo el principio de una década irrepetible para el cine japonés.







Datos.
 
Título Original: Nora inu
Dirección: Akira Kurosawa
Año: 1949
País: Japón
Intérpretes: Toshiro Mifune, Takashi Shimura, Keiko Akawi, Eiko Miyoshi, Noriko Honma, Isao Kimura, Minoru Chiaki, Ichiro Sugai, Gen Shimizu, Reikichi Kawamura, Noriko Sengoku
Duración: 122 min.

domingo, 16 de noviembre de 2025

 
CREPÚSCULO EN TOKIO
 


Intro.
 
La tragedia como parte de nuestra vida es un acto inesperado de poesía. No entendemos como humanos el propósito, pero vemos sus ramificaciones en cada posterior movimiento. No comprendemos. Pero el drama de la vida tiene este aspecto de tragedia esperando la siguiente escena de una vida familiar sin muchos rasgos de alma.







Cuerpo.
 
Dentro de los grandes dramas de Ozu y debido a su gran filmografía, existen algunas de sus obras que se quedan algo eclipsadas ya que no tienen el renombre de sus más conocidas entregas. Algo parecido sucede con Mizoguchi, pero ello se debe porque ambos parten del cine mudo, concentrándose en el poder de sus dramas y muchas de estas obras se han perdido. Por otro lado y con la apreciación general por su obra, se han ido encontrando algunas de sus películas y completando así un mejor panorama de su cuerpo de trabajo. Ozu comenzó su periplo como director en 1927, pero su obra más reciente que se tiene es de 1929, e incluso hay obras de 1936 que todavía se encuentran perdidas. Debido a estas perdidas, Ozu solo sería reconocido por sus obras posteriores, que tendrían una mejor exposición gracias a su reconocimiento por parte de directores europeos.





La trilogía más reconocida de Ozu, Primavera tardía (1949), Principios de verano (1951) y Cuentos de Tokio (1953), tienen una similitud con respecto al Crepúsculo en Tokio. Todas cuentan con el mismo núcleo en sus personajes, un calmado y sobrio Chishu Ryu, y la siempre funcional y sublime Setsuko Hara. Esa fórmula es muy llamativa ya que estos dos actores y Ozu crean sus momentos más sublimes juntos, tanto así fue la retroalimentación con la actriz que ante la muerte del director, Hara decide retirarse de la actuación.





Como un gran ejemplo de los dramas familiares de Ozu, Crepúsculo en Tokio nos presenta una fórmula más drástica que los más conocidas dramas de Ozu. Se presenta de la misma manera en la cual el conflicto generacional está latente, pero esta vez es un cambio de imagen no con respecto a la incomprensión de ambas partes debido a las diferencias de costumbres, sino a sus desaciertos sociales y las terribles repercusiones al respecto. Aún así, Ozu nos deja con su inimitable aprendizaje al final de la película, reconociendo una vez más como los seres humanos deben adaptarse a ciertas situaciones sin importar sus propias decisiones, sino lo que es políticamente correcto.





Crepúsculo en Tokio sería la última entrega en blanco y negro por parte de Ozu. Con el cambio de década y la poca exposición del filme, muchos críticos encuentran este producto como una bocanada de aire fresco en la filmografía de Ozu, pero también es una de sus muestras más sombrías y deprimentes. Ozu no se molesta en recurrir a la crudeza de la realidad para remover la conciencia de sus personajes y no pide disculpas por cómo estos reforman su manera de pensar, no porque sus principios lo requieran, sino porque es lo correcto a ser, sin importar si son felices o no.





Datos.
 
Título Original: Tokyo Boshoku
Dirección: Yasujiro Ozu
Año: 1957
País: Japón
Intérpretes: Ineko Arima, Setsuko Hara, Chishu Ryu, Isuzu Yamada, Haruko Sugimura, Nobuo Nakamura, Kamatari Fujiwara, Kinzo Shin, Teiji Takahashi, So Yamamura, Seiji Miyaguchi, Tsusai Sugawara
Duración: 140 min.

lunes, 30 de diciembre de 2024

 
KWAIDAN




Intro.
 
El terror recién revelado es una situación ilógica que te descubre una vida llena de dolor e incertidumbre. Cuando se trata de todas esas historias de lugares distantes no sabemos que nos puede deparar el destino…






Cuerpo.
 
Masaki Kobayashi se perfiló en los sesenta como un director japonés atrevido e innovador. Considerando la apertura del cine japonés al plano internacional en los años cincuenta con los tres pilares más importantes de ese país: Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu, considerar innovación por parte de otros realizadores parecía algo improbable, pero Kobayashi sin duda da la talla. A diferencia de sus antecesores, Kobayashi se desarrolla en diferentes temáticas, desde la crítica social (La Condición Humana, 1959-1961), los conflictos de samuráis (Harakiri, 1962 y La Rebelión del Samurái, 1967) e incluso el género de terror con Kwaidan.






Si bien a mediado de los años cincuenta se hizo conocido con algunos dramas, sería su trilogía de La Condición Humana lo que lo pondría en la escena internacional. Su compleja Harakiri también demostraría su necesidad de entregas con una filosofía fija de sus personajes, en muchos casos, con resultados funestos. Kwaidan se muestra como una peculiar película antológica de terror de larga extensión (tres horas y dos minutos) y en ese sentido, una muy popular para público y crítica. Hubo otros ejemplos de terror japonés en los sesenta, como Jigoku (1960), Onibaba (1964) y Kuroneko (1968), pero Kwaidan tenía algo muy particular, el toque de un director que se ha nutrido bien en otros géneros y ha logrado mantenerse como una de las mejores muestras de su país.






La película antológica se divide en cuatro segmentos: La cabellera negra, La mujer de nieve, Hoichi el desorejado y En una taza de té. El filme está basado en el libro de 1904, Kwaidan: historias y estudios de cosas extrañas, el cual es una compilación de historias folklóricas japonesas preparado por Lafcadio Hearn, un estudioso de la cultura de ese país. Kwaidan es un término que significa “historia de fantasma”. La poca aproximación de este género por parte de la filmografía japonesa produjo un gran revuelo en el plano internacional, no solamente por la reputación de Kobayashi para ese momento, sino por todo el imaginario creado por las historias japonesas, lo cual le otorgaría el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes y una nominación como mejor película extranjera en los Oscar de 1965.






El filme se mantendría en el imaginario popular gracias al desarrollo de Kobayashi en la presentación de fantasmas y situaciones paranormales, incluyendo hechos fantásticos que transformaban a personajes, haciendo un uso del color de forma fantástica y provocando ese choque cultural de tal exotismo que mantiene a la película con una vigencia inesperada. A resaltar la historia de Hoichi, en donde un joven ciego es engañado por fantasmas para ser su músico y un sacerdote al buscar liberarlo escribe un texto espiritual en todo su cuerpo… y el resultado termina siendo fatídico para el personaje. Kobayashi mantuvo toda su creatividad para el filme sin escatimar en los gastos. Viéndose el presupuesto original rebasado, esto provocó que el director vendiera su casa para poder costearlo. En Estados Unidos el estreno fue cortado debido a su duración, eliminado toda la segunda historia de La mujer de nieve.






Datos.
 
Título Original: Kwaidan
Dirección: Masaki Kobayashi
Año: 1964
País: Japón
Intérpretes: Michiyo Ayatama, Misako Watanabe, Rentaro Mikuni, Tatsuya Nakadai, Keiko Kishi, Yuko Mochizuki, Kin Sugai, Noriko Sengoku, Katsuo Nakamura, Tetsuro Tamba, Takashi Shimura, Yoichi Hayashi, Kazuo Kitamura, Haruko Sugimura, Osamu Takizawa, Nakamura Ganjiro II, Seiji Miyaguchi, Kei Sato
Duración: 182 min.