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domingo, 18 de marzo de 2018



EL HOMBRE DE LAS FIGURAS DE CERA



Intro.

La falta de movimiento. La constante monotonía. El ambiente sin vida. Pero a pesar de ello sus miradas se mantienen en ti, como si quisieran contarte una historia, como si quisieran mostrarte el pasado pero en realidad todo ha sido olvidado. Los rostros, los personajes, la vestimenta, todo… y cera. Todo lo que conoces se ha convertido en cera…






Cuerpo.

En los años veinte en Alemania el expresionismo buscó influenciar a diferentes artistas y medios artísticos, siendo considerado como uno de los movimientos más genuinos dentro del mundo del cine. La calidad de presentaciones permitió a muchas estrellas, fuera y dentro de la pantalla, a emigrar a Hollywood y expandir su fama mundialmente. Muchos grandes artistas ya sea a mediados de los veinte o después de los problemas políticos en Alemania, llegaron a Estados Unidos con diferentes suertes. Dietrich, Von Sternberg, Lang, Pabst, Garbo (quien trabajaba en Alemania), Veidt, Dieterle, Siodmak, entre tantos otros.






Paul Leni sería conocido dentro del expresionismo alemán gracias a ciertas colaboraciones con otros directores, algunos cortos pero sobre todo por su trabajo en El hombre de las figuras de cera (1924). Esto lo llevaría a Hollywood a dirigir un número de películas bastante celebradas, resaltando su debut, El Legado Tenebroso (The Cat and the Canary, 1927) y al año siguiente con su célebre El Hombre que Ríe (The Man Who Laughs). Al año siguiente se realizó una segunda parte de El hombre de las figuras en cera titulada La Última Advertencia (The Last Warning, 1929), pero el director alemán moriría meses después de esta última presentación a los 44 años debido a sepsis, una infección en la sangre debido a un problema dental no tratado.






El hombre de las figuras de cera es una suerte de filme antológico que nos mostrará historias combinadas con fantasía y horror de personajes malévolos del contexto histórico, unidos por la narración de un escritor que tendrá que realizar historias para atraer a la gente al museo de cera. La idea inicial del filme era presentar a cuatro personajes: Harun al-Rashid, Ivan El Terrible, Jack el Destripador y Rinaldo Rinaldini. Pero a medida que avanzaban, el presupuesto de la película se agotó y debieron dejar de lado la última historia, así mismo la historia sobre Jack el Destripador fue muy corta. Para dar vida a estos personajes se eligieron nombres importantes del cine alemán en interpretaciones que serían muy celebradas.






El futuro gran director William Dieterle interpreta al escritor que dará vida a las historias fantásticas. Además de este papel, Dieterle interpretará al héroe de cada una de estas historias. Su carrera de director empezaría en Alemania pero llegaría a Hollywood en los años treinta donde tendría grandes triunfos como el Oscar a mejor película en 1937 por La Vida de Emile Zola. El gran Emil Jannings, uno de los mejores actores alemanes de todos los tiempos, rompe su molde de roles dramáticos para dar una suerte de interpretación paródica de su personaje, pero con su solvencia reconocida. Jannings debido a su simpatía nazi no tendría mayor influencia después de la guerra. Por su parte, Conrad Veidt seria una de las grandes imágenes del expresionismo alemán apareciendo en El Gabinete del Doctor Caligari (1920) y teniendo su mejor performance en otro filme de Leni, El Hombre que Ríe (1928). Llegaría Hollywood apareciendo en diferentes filmes como Casablanca pero siempre estaría estereotipado. Finalmente, Werner Krauss fue también uno de los grandes actores alemanes de su tiempo colaborando con directores de alto nivel (El Gabinete del Doctor Caligari, Varieté, El Estudiante de Praga), pero se vería posteriormente perjudicado por su relación con el nazismo.






La película cuenta con algunos de los puntos del expresionismo alemán: el juego entre luces y sombras, el uso de exageraciones, las antirealistas escenografías y las histriónicas interpretaciones que serían también de influencia. El director soviético Sergei Eisenstein tomaría la interpretación de Conrad Veidt sobre Ivan El Terrible para crear su famosa trilogía sobre el zar. Debido a la complejidad de la historia se ha tomado a El hombre de las figuras de cera como una película de terror, antológica o de fantasía, pero fuera de estas categorías es parte del expresionismo alemán. En la dirección, Paul Leni tuvo el apoyo de Leo Birinski, un peculiar director y guionista soviético que trabajó en numerosas producciones pero que siempre se mantuvo en segundo plano pero con muchas leyendas acerca de su vida y su trabajo debido a la falta de información.






Datos.

Título Original: Das Wachsfigurenkabinett
Dirección: Paul Leni
Año: 1924
País: Alemania
Intérpretes: Emil Jannings, Conrad Veidt, Werner Krauss, William Dieterle, John Gottowt, Olga Belajeff, Georg John, Ernst Legal
Duración: 84 min.





miércoles, 24 de noviembre de 2010


EL HOMBRE QUE RÍE






Intro.

¿Porqué tienes esa sonrisa en tu rostro? ¿Porqué tu expresión es el espejo inmutable del tiempo? Cuando deseo decir algo no puedo ocultar mi único sentimiento, soy un modelo insensible que no pretende amor ni odio, solamente contemplo al tiempo. Y el tiempo me contempla a mí. No sabemos que decir, no sabemos como cambiar las manecillas del reloj, no sabemos si queremos hacerlo. Aún así la vejez de un rostro refleja sabiduría y todo reflejo dentro de un espejo es el hecho que hemos cambiado por dentro aunque por fuera siempre permanezcamos muertos esperando a que nuestros ojos desaparezcan.






Cuerpo.

El Hombre que Ríe es una de las últimas glorias pertenecientes al ciclo del expresionismo alemán. La idea original era producir la obra de Victor Hugo L’Homme qui Rit a partir de las mismas bases que establecieron la popularidad del cine de horror en El Jorobado de Notre Dame (1923) y El Fantasma de la Ópera (1925). Inclusive el rol principal recaería en Lon Chaney, pero no pudo hacerlo debido a su contrato con MGM. El productor Carl Laemmle Jr. de Universal Pictures había concebido la idea original y él se encargaría de reunir al reparto. Laemmle era hijo del fundador de Universal y durante su período se hizo famoso por invertir grandes sumas de dinero en sus producciones, en cuya mayoría de casos terminaba siendo un fracaso. Aún así, colocó al género del terror como uno de los más rentables para los estudios.







Laemmle era un admirador del expresionismo alemán y después de ver Trabajos en Cera (1923) de Paul Leni, decidió hacerlo su director. Junto a Leni también llegaría una de sus estrellas de Trabajos en Cera, el gran actor Conrad Veidt. Veidt era un actor de gran relieve en el expresionismo alemán, siendo más conocido por su papel del fantasma Cesare en El Gabinete del Doctor Caligari (1920). Más tarde Veidt, recaería en América en películas donde perpetuamente interpretaba el rol de enemigo alemán en momentos de guerra. Su papel más reconocido en esta etapa sería como el Mayor Strasser en Casablanca (1942). A Veidt se le suma rostros conocidos del cine silente como Mary Philbin y Brandon Hurst, ambos actores en El Fantasma de la Ópera. Olga Baclanova actuó ese mismo año en Los Puertos de New York de Von Sternberg y sería reconocida mundialmente por Freaks (1932). La película recibiría tibias críticas debido a la morbosidad exhibida y a su temática oscura. Es ahora considerada un clásico del cine mudo, a pesar que se encontraba en medio de la transición del cine silente al cine hablado. La producción se retraso un año para agregarle efectos de sonidos y musicalización.






El Hombre que Ríe es la obra maestra de Paul Leni. Tanto su sapiencia en lo que es el expresionismo alemán así como la capacidad interpretativa de su actor principal hacen de esta película un placentero recorrido a las sociedades degeneradas. Estas dos fuerzas se ven sublimadas por los extremos de candidez y malicia interpretados con mucha astucia por las dos mujeres del filme, Mary Philbin y Olga Baclanova. La escenografía y vestuario responde a todo el detallismo usado en las películas de horror en donde los ambientes y las sensaciones son en gran medida gracias al trabajo tras escena de los encargados de mantener la película en tonos depresivos, llegando hasta lo patético en instantes. A ello, el uso de cámaras logra el efecto deseado, gracias al gran manejo de su director, en donde podemos notar grandes similitudes con Trabajos en Cera. Dentro de todo este organigrama la figura de Conrad Veidt interpretando a Gwynplaine resalta inmensamente. Con un trabajo muy particular durante toda la película, el actor alemán es la muestra de intérprete ideal del cine mudo. Su capacidad para incitar tantos cambios con una sola expresión nos lleva a razonables cuestionamientos de este antihéroe y nos debate en dudar si ésta es la mejor de sus interpretaciones. El papel es altamente un reto, el cual es manejado con seguridad imprimiendo un sello que nos rememora muchísimas actuaciones de renombre dentro del cine mudo. Veidt es un actor completo, tristemente encasillado en el cine hablado, pero que aún así demostró todo su compromiso con su carrera. Su performance en esta película sería de inspiración para la creación del personaje del Guasón en los comics de Batman.






Datos. 


Título Original: The Man Who Laughs 
Dirección: Paul Leni 
Año: 1928 
País: Estados Unidos 
Intérpretes: Conrad Veidt, Mary Philbin, Olga Blacanova, Josephine Crowell, George Siegmann, Brandon Hurst, Julius Molnar Jr, Cesare Gravina, Stuart Holmes, Samule de Grasse 
Duración: 110 min.