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domingo, 20 de diciembre de 2020

 
PSICOSIS



Intro.
 
¿Puedes entenderlo? No existe la casualidad. Tus malos actos te llevan a lugares oscuros y extraños. ¿Quiénes somos para juzgar lo que no tiene que ver con justicia? En algunos rincones del mundo existen personas que no pueden convivir con aquello que pasa en su cabeza y para ellos es necesario moverse con lentitud, serenamente antes que algo destruya su tranquilidad… antes que empiecen a reconstruir actos para volver al silencio. Su mirada no cambiará y no podemos saber de qué tratan sus pensamientos.






Cuerpo.
 
Considerada una de las más grandes obras de Alfred Hitchcock y un hito en el thriller, Psicosis se erige como una obra de alta calidad, magnificada por su detalle, por el factor sorpresa y por encasillar a un actor en un rol muy particular. El filme es una película de culto y controvertida puesto que para 1960 propone escenas brutales y arriesgadas, algo que también en Hitchcock proponía un paso más en diferenciarla de anteriores proyectos. El director británico siempre fue muy particular en escoger sus filmes, cómo representarlos y con qué artistas.






Buscando reinterpretarse una vez más, Hitchcock venía de Vértigo (1958), la cual tendría visiones mixtas y que se consideraría como un clásico del cine solamente con el paso del tiempo, mientras que en Intriga Internacional (1959) volvería sus triunfos habituales de misterio y cambio de identidades, lo cual le llevaría a proponerse otro tipo de thriller. Este llegaría de la mano del escritor Robert Bloch. Años anteriores había perdido los derechos para crear el thriller Las Diabólicas (1955) dirigido por Henri-Georges Clouzot y admirando el resultado final del director francés estaba dispuesto a romper esquemas.






En el rol principal del asesino Norman Bates encontramos a Anthony Perkins. Esta es una de las situaciones en donde el gran trabajo de un actor lo termina encasillando y alterando su carrera. Con algunas entradas en westerns y películas románticas previas, la actuación de Perkins sería clave para futuros proyectos en donde querían que interprete al ser inestable o psicológicamente alterado. Perkins terminaría arrastrando el rol de Norman Bates toda su carrera haciendo incluso varias secuelas después de la muerte de Hitchcock. La actriz coprotagonista sería Janet Leigh. Siendo el director británico muy particular con sus intérpretes rubias, la opción de Leigh, quien tenía algunos roles de mediática popularidad, fue considerada debido a su participación en Sed del Mal (1958) de Orson Welles.






Junto a ellos se encuentra Vera Miles, una debilidad de Hitchcock, quien en un comienzo había sido elegido para el rol de Vértigo pero debido a su embarazo tuvo que dar un paso al costado. Aún así, fue considerada para este rol y también había tenido el rol femenino de El Hombre Equivocado (1956). El atractivo John Gavin es el rol masculino secundario. Junto a este, otros de sus roles más prominentes serían Espartaco (1960) e Imitación de Vida (1959). En otro roles menores se encuentran Martin Balsam, un prolífico actor con cinco décadas de carrera y muy recordado por su rol del detective privado Arbogast. La hija de Hitchcock también se presentaría en el comienzo del filme bajo el rol de una empleada junto a Leigh. Así también el clásico cameo de Hitchcock casi al comienzo del filme.






Psicosis sería un éxito pero estaría cargada de mucha controversia. La violencia gratuita y los temas sexuales, además de ciertas prácticas no permitidas en Estados Unidos (como la muestra del baño, la simulación de desnudez, la toma de un inodoro o la escena de una pareja no casada en un motel, entre otras), llevarían a ciertos recortes en algunos países y estados. La escena más comentada sería sin duda el asesinato en la ducha. Con un trabajo de edición que llevaría cincuenta cortes, la escena contaría con muchas leyendas, sobre la actriz secundaria, las tomas de Hitchcock y todo el proceso de creación. La interpretación de Perkins así como las intenciones, los diálogos de una mente alterada y el final perturbador también fueron parte de una crítica que no estaba acostumbrada a tantos cambios, mensajes subliminales y escenas tan fuertes para 1960.






Psicosis es una de las grandes obras maestras de Hitchcock. A pesar de la crítica, Hitchcock transforma una historia de un asesino serial en la psicología de un personaje alterado, el cual no comprende sus actos pero que se ve satisfecho con las conclusiones. A ello se debe incluir todos los trabajos alternos que componen el filme. Bernard Hermann sería el compositor de la clásica partitura de Psicosis, a pesar de disputas iniciales debido a los salarios. Hitchcock había convencido a Paramount de rodarlo con su equipo de filmación de televisión para reducir costos y en general, la película tendría un presupuesto modesto, ya que el estudio estaba preocupado de perder dinero ante una propuesta tan arriesgada. Hitchcock tendría que esperar un tiempo para que se vaya consolidando la grandeza de Psicosis y se embarcaría en otro proyecto largo como lo sería Los Pájaros. Los años cincuenta serían su última década de mayores triunfos y los sesenta serían algo inestable así como su última década de creación de los setenta.






Datos.
 
Título Original: Psycho
Dirección: Alfred Hitchcock
Año: 1960
País: Estados Unidos
Intérpretes: Anthony Perkins, Janet Leigh, Vera Miles, John Gavin, Martin Balsam, John McIntire, Simon Oakland, Frank Albertson, Pat Hitchcock, Vaughn Taylor, Lurene Tuttle, John Anderson, Mort Mills
Duración: 109 min.

viernes, 16 de octubre de 2020

 

EL HOMBRE QUE LE DISPARÓ A LIBERTY VALANCE



Intro.


El pasado nos muestra jóvenes luchadores con sus armas de fuego tratando de forjar un nuevo Oeste. El pasado nos muestra valentía, coraje y desafío ante el mal común. Y todos aquellos que sudaron sangre para construirlo son ahora simples monumentos para un tiempo que nadie recuerda. Las balas siguen sonando en sus cabezas pero ya nadie sabe utilizarlas, ya a nadie le importa reconstruir el mundo con sangre. Ahora todo se ha entregado y nadie es responsable de lo que pueda suceder. Pero en esas cabezas siguen sonando las balas y nadie parece detenerlas.

 




Cuerpo.

 

Para finales de los cincuenta, Ford había logrado prácticamente todo. Un héroe en el western, había pasado del cine mudo al hablado con gran confianza, logrando distintivas entregas, colocando a John Wayne en el centro de su universo y creando dramas de gran calidad, siendo venerado como uno de los grandes directores de todos los tiempos. El Hombre que le Disparó a Liberty Valance sería su último gran western y la primera película de dos gigantes juntos: John Wayne y James Stewart.





La película, basada en un cuento de Dorothy M. Johnson, era una visión nostálgica del viejo Oeste, algo que Ford ya había tratado de capturar en sus últimas entregas y la cual nos muestra un capítulo en la vida de nuestros protagonistas vista como un recuerdo aislado en la memoria de pocos y que es algo muy importante para el desarrollo de la historia. La filmación sería bastante difícil, teniendo el carácter impositivo de Ford, algo que se incrementaría con los años y su poca afición por algunos actores. La película tendría variadas dificultades, comenzando por un presupuesto bajo y un cambio de perspectiva a lo que Ford trató de hacer inicialmente, teniendo en cuenta otro tipo de apoyo económico por parte de la compañía.






Uno de los grandes atractivos del filme era su reparto. A la cabeza la representación máxima del western, el gran John Wayne. Una leyenda bajo propio mérito, el gran actor no era uno con su yo político y era algo que Ford tomaba como un punto necesario a picotear. Junto a Wayne se encontraba el gran James Stewart. La avanzada edad de ambos, de 54 y 53 respectivamente, era una crítica, sobre todo cuando parecían que los roles eran para actores más jóvenes. A su lado, una versátil Vera Miles completa un trío de grandes actuaciones, lo cual será el punto fuerte junto a una gran historia. En los roles secundarios una gran labor por parte de Lee Marvin como Liberty Valance, Andy Devine como el rol cómico y en otros roles, John Carradine, Woody Strode, Edmond O’Brien y Lee Van Cleef.





La idea de nostalgia hacia un mundo perdido se basa desde una gran cinematografía en blanco y negro, y de una puesta de escena basada en los detalles. Junto a  una actuación metódica y una historia que no busca presentar grandes misterios, la película se desarrolla sin vértigo pero con una complacencia bastante sensible, cubriendo la historia por partes y develando la simpleza de algo que no queremos aceptar: el paso del tiempo y la caída del viejo Oeste. Con una idea de romances fallidos y de concepciones erróneas, la película desarrolla una contradicción en las entregas de Ford. Primero como un filme de baja calidad, a pasar como una entrega nostálgica fallida hasta convertirse en un clásico debido a la diferenciación con sus primeras entregas y que terminaría en convertirse en un clásico total y una de sus películas más memorables, aunque aún con cierta discusión sobre si está a la misma altura que otras obras.






En un principio, El Hombre que le Disparó a Liberty Valance sería un gran éxito y una de las películas más populares en su estreno. La película tiene ciertos honores fuera de su director y sus intérpretes, basado en su vestuario y su composición musical. La disputa posterior sobre su calidad se debatía en los grandes directores admirándola y algunos críticos no entendiendo la pasividad del filme. La película es sin duda un atípico western para Ford pero es una gran conclusión a sus épicas aventuras. Una apuesta junto a dos grandes monstruos del cine es la estrategia perfecta para una despedida. Ford todavía tendría unas cuantas películas bajo su brazo pero como la despedida de muchos grandes directores sus últimas entregas no tendrían tanto brillo pero su despedida ya estaba entregada con este filme.






Datos.


Título Original: The Man who Shot Liberty Valance
Dirección: John Ford
Año: 1962
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, Edmond O’Brien, Andy Devine, Ken Murray, John Carradine, Jeanette Nolan, John Qualen, Willis Bouchey, Carleton Young, Woody Strode, Denver Pyle, Strother Martin, Lee Van Cleef, Robert F. Simon
Duración: 123 min.

domingo, 2 de noviembre de 2014


MÁS CORAZÓN QUE ODIO





Intro.

Las raíces son profundas. Cuando se mantienen por años son profundas y crecen incluso más allá de nuestra vista. En el inmenso panorama del pasado somos niños jugando a estar en un lado y otro, sin darnos cuenta de toda la violencia que mantenemos en nuestras propias palabras. A veces destruímos y matamos, sin darnos cuenta que aquellos muertos hoy, serán nuestros asesinos el día de mañana. E intercambiaremos juegos mientras que siempre pensemos en dos bandos y podamos salir a jugar y sonreír, matar y morir. Las profundas raíces no crecen en nuestra mente pero podemos sentirlas en cada paso, es parte de nuestro hogar y nuestra descendencia. Alguien siempre trata de evitar que hablemos sobre estas raíces, pero es imposible quitarte una careta y no saber que debajo existe un rostro, un rostro que representa toda una historia, la cual hemos contemplado tantas veces en otras vidas.






Cuerpo.

John Ford y John Wayne son un legado innegable en el mundo del cine y del western. El primero sería un autor por propio derecho, tomando a un género considerado menor, visto como simples aventuras entre un bando diferente a otro para transformarlo en entregas de total seriedad y profundidad, enfatizando el lado humano de sus personajes. A pesar de una notable parcialidad sobre sus orígenes, y por lo cual Ford sería duramente criticado, su tratamiento del western responde también a una mejor comprensión de todo lo que podía provocar el género, desde aspectos netamente visuales en cuanto a la escenografía, hasta la exploración psicológica de los personajes, reforzándolo gracias a grandes actores y a historias totalmente llamativas y bien trabajadas. El segundo es ya un ícono del cine americano y mundial. John Wayne es prácticamente una institución en el séptimo arte y su nombre está asociado con las mejores entregas que ha podido inspirar el western, ya sea desde una temprana edad hasta sus últimos años. Wayne es el Duque por excelencia y su capacidad de recrearse como una presencia en este género no puede ser discutida.





Más Corazón que Odio fue un proyecto ambicioso que llegaría a convertirse en uno de los mejores ejemplos del séptimo arte. Ford tomaría la novela de Alan Le May y plasmaría la historia de un rapto y un rescate envuelto en un halo de racismo que conllevaría a uno de los personajes más complejos interpretados por Wayne. Si bien la película sería llevada como uno de los tantos proyectos de Ford, la crítica cobraría fuerza debido a esa necesidad del director americano de mostrar a los nativos americanos como los salvajes en contra de las fuerzas estadounidenses. La historia que envuelve este drama es basada en hechos reales pero cuya coyuntura ha sido vinculada con el racismo antes mencionado y con ese estudio dedicado de Ford sobre sus personajes. Tanto el drama como la crítica social harían de esta una película compleja, buscando interpretaciones y representaciones de cada uno de los personajes, llegando a ser de gran influencia en diferentes realizadores.





De gran importancia también es el gran reparto e interpretación. John Wayne en uno de sus personajes más representativos, se ve acompañado de usuales y virtuosos colaboradores de Ford. Jeffrey Hunter en posiblemente su mejor rol acompaña a Wayne y junto a él, Vera Miles y Ward Bond también en roles importantes. Natalie Wood es la pequeña Debbie, el objeto de deseo de toda la trama y que ya destacaba desde corta edad en diferentes producciones. En roles secundarios también encontramos a Harry Carey Jr., Henry Brandon, John Qualen, entre otros. Estas interpretaciones hacen la película aún mucho más importante porque lo que se destaca es la profundidad de estos, esa capacidad interpretativa de director y actores de demostrar que los personajes van más allá de las simples y cortas intervenciones, sino que son parte de la cosmología de la trama, insistiendo que hay muchos más nudos que se desatan de la trama principal.





Existen muchas interpretaciones en cuanto a la relación de los personajes de la película. Ethan Edwards, interpretado por Wayne, demuestra no ser solamente un personaje llevado por la discriminación sino por otros motivos concernientes a su familia. Ciertas intenciones en cuanto al personaje parecen ocultas pero cuya funcionalidad en la película han permitido a críticos entender que sus motivos iniciales de racismo están determinados por la valoración a la familia, el amor, el genocidio e incluso la venganza. Las relaciones entre comanches y estadounidenses (quienes en realidad, vendrían a ser los invasores) no están definidas en estos contextos, ya que cada uno parece conocer y respetar ciertos rasgos de la otra cultura y sus tratos parecen mediar en cuanto a una invisible línea de lo permitido. Ford busca equilibrar la línea entre ambos, pero aún así mantiene ese racismo de Estados Unidos por mostrar a los nativos como salvajes.





Pero Más Corazón que Odio terminaría siendo un gran logro. Ford cambiaría el final de la novela, a instancias más dramáticas y con la fuerza de su temática, la exploración del hombre como un ser individual perdido en la extensa escenografía de la vida. Eso es lo que Ford hace de manera perfecta, tanto en entregas como Uvas de Ira, Que Verde era mi Valle y otros dramas, el gran director logra poblar el western de estas capacidades, no haciendo de este el simple acto de trasladar una historia entre indios y caballos, sino que logra encontrar los propios beneficios de este género, algo que ya estaba modificando desde la etapa muda. Su capacidad podría hablar de su mejor western pero en su gran carrera, Ford demostraría poder reinterpretarse en varias oportunidades, convirtiéndose en uno de los más grandes representantes de su país.






Datos.

Título Original: The Searchers
Dirección: John Ford
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Antonio Moreno, Hank Worden
Duración: 119 min.