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lunes, 26 de agosto de 2019



LA MAGA DEL AGUA



Intro.

La bondad en un mundo como este es la desilusión de los inocentes. En un mundo así, somos estatuas imperceptibles y todo el amor que podamos emitir es el olvido de nuestros días. Es así como los grandes romances son aquellos que solamente son parte de la tragedia.






Cuerpo.

La llegada del cine japonés a la escena mundial en los años cincuenta se debe a las capacidades de tres hombres principalmente: Yasujiro Ozu, Kenji Mizoguchi y Akira Kurosawa. Si bien la importancia de estos tres cambiaría de acuerdo avanzaran los años, los dos primeros se convirtieron en creadores de dramas imperecederos, siento parte del imaginario popular y logrando una fuerza creativa que los ha llevado a ser aclamados como grandes directores de todos los tiempos. Pero este arribo de los años cincuenta se vino construyen en Japón desde su etapa muda.






Mizoguchi sería en los años veinte y treinta en un director de creación exhaustiva, haciendo películas con una rapidez total. El número de estas primeras entregas es desconocido, siendo muchas de estas, películas perdidas sin mayor referencia llegando a creerse que son entre noventa y más. Su trilogía de grandes películas a comienzo de los años cincuenta (La Vida de Oharu, Ugetsu y El Intendente Sansho) lo encumbraron como uno de los más grandes directores de su país, llevando a buscar las joyas de su primera etapa. La búsqueda sería infructuosa, llegando a desterrar minutos de algunas de sus obras.






Pero uno de los primeros hallazgos en este proceso sería La Maga del Agua, también conocida como Las blancas amenazas de las cataratas. El filme sería uno de los pocos en ser recobrado en su totalidad de la etapa muda, siendo muy aclamado en cuanto a las técnicas y las temáticas conocidas de Mizoguchi. La muestra de la heroína de Mizoguchi es de este ser decidido e individual que a pesar de su gran personalidad y decisión se ve avasallada por el medio en que vive. Aún así el carácter estoico de estos personajes dominan la historia y sus consecuencias, y la tragedia planteada por Mizoguchi resuelve siempre en planos muy humanos la consagración de los momentos.






La película sería financiada por la productora Irie, que pertenecía a la estrella de cine Takako Irie, quien también sería la protagonista del filme. Una gran estrella en el cine mudo, Irie se convertiría en un símbolo trabajando con grandes directores y dejando una estela en el cine mudo y posteriormente en el cine hablado con sus dramas de bakeneko (del folklore japonés que se referían a un gato fantasma). A su lado, se encontraría Tokihiko Okada, uno de los galanes del cine japonés del cine silente. Sus roles románticos lo encumbraron como el favorito de excelentes directores y aplaudidas actuaciones. Lastimosamente moriría a los 30 años debido a una tuberculosis.






La Maga del Agua nos cuenta una historia sensible de una mujer talentosa enamorada de un luchador sin oportunidades. Ella decide apoyarlo y es así como empieza una historia de sacrificios y desdichas, donde la realidad impide la felicidad de dos seres totalmente afines. La gran habilidad de Mizoguchi es mostrar no solamente la inclemencia del ser humano contra sus pares, sino también la piedad de un ser que por amor está dispuesto a todo. Es así como este ser femenino lucha contra todo, hasta el punto de ser vengativa y mortal. La conclusión es simplemente trágica pero no con bríos de violencia  ni desmedida demostración, simplemente siguiendo factores lógicos de sacrificio y amor por encima de todas las cosas. Siendo una lástima la pérdida de muchas de las obras mudas del maestro japonés, es reconfortante ver su superior forma en La Maga del Agua.






Datos.

Título Original: Taki no Shiraito
Dirección: Kenji Mizoguchi
Año: 1933
País: Japón
Intérpretes: Takako Irie, Tokihiko Okada, Ichiro Sugai, Koju Morata, Bontaro Miake, Kumeko Urabe, Suzuko Taki, Koji Oizumi, Joe Ohara
Duración: 100 min.

jueves, 1 de mayo de 2014


UGETSU





Intro.

El amor es eterno. Cuando los cuerpos son invisibles y todo aquello que importa es una mirada, el amor es eterno. Cuando las paredes se recubren de recuerdos y puedes hablar otros idiomas, entonces el espíritu es eterno. Podemos traspasar montañas, podemos ver espadas traspasando cuerpos, podemos ver palabras traspasando el tiempo y los seres humanos moviéndose lentamente hacia sus propios destinos. Podemos observar un mundo dentro de un mundo y todo tan lentamente… todo conspirando con nuestros propios sueños y nuestros propios deseos. Podemos permanecer con nuestros ojos cerrados y observar la belleza del mundo. No hay diferencia entre la vida y la muerte, no hay diferencia cuando el amor es eterno.






Cuerpo.

Ugetsu, o Cuentos de la Luna Pálida de Agosto, es la obra cumbre del gran director japonés Kenji Mizoguchi. La película ha sido nombrada como una de las mejores películas del séptimo arte, siendo junto a Rashomon uno de los pilares del descubrimiento internacional del cine japonés en los años cincuenta. Ugetsu ganaría el León de Plata en el Festival de Venecia siendo parte de una trilogía de películas por parte del director japonés en ganar este premio. Estas fueron La Vida de O-Haru en 1952, Ugetsu en 1953 y El Intendente Sansho en 1954. Mizoguchi, al igual de Kurosawa y Ozu, es uno de los directores más renombrados del cine japonés y señalado como uno de los tres monstruos en poner el cine de su país en la mira mundial. La calidad y sensibilidad de sus películas, así como la sofisticación en el guión y la cinematografía han hecho de Mizoguchi uno de los directores de culto y de gran renombre para otros futuros directores.







Después de la consagración de La Vida de O-Haru y Una Geisha, el siguiente proyecto de Mizoguchi resultaría ser su película más célebre. Ugetsu se basaría en la historia homónima de Ueda Akinari, una historia de fantasmas durante el período jidaigeki (literalmente, drama épico). Debido al éxito de La Vida de O-Haru, Mizoguchi tuvo mayores facilidades y presupuesto para completar esta película, lo cual también le proporcionaría mayor libertad artística en cuanto al producto en sí. La rigurosidad de Mizoguchi en cuanto a Ugetsu estaría demostrada en su necesidad por la perfección. La sensibilidad que demostró en sus anteriores filmes se ve enaltecida por la temática y por la búsqueda de la presentación como si fuera una pintura, tal cual como se la describiría a su principal cinematógrafo, Kazuo Miyagawa, en donde las sugerencias a sentimientos y reacciones se encuentran bien ejemplificadas, así como una necesaria lentitud para prolongar algunas escenas, elongando así los motivos dentro de la película. Inusualmente, Ugetsu no sería un producto altamente valorado en su país, pero internacionalmente logró resarcir el cine de Japón y junto a Kurosawa fue uno de los más importantes artistas en explotar este ámbito. Después de su reconocimiento internacional, Japón recién empezaría a prestar más atención al trabajo de Mizoguchi.






Para esta película, Mizoguchi contaría con dos actores de reconocida calidad. Machiko Kyo se había destacado en su participación en Rashomon (1950) de Kurosawa y tendría varios proyectos con Mizoguchi, siendo este el más importante. Kyo es una de las actrices más reconocidas de Japón y actualmente se mantiene en actividad en diferentes producciones de su país. Masayuki Mori también fue un actor muy prolífico llegando a tener grandes colaboraciones con Kurosawa, Mizoguchi y Naruse, entre otros. Al igual que Kyo aparecería en Rashomon, teniendo un gran despliegue de performances en los años 50 y 60. Junto a ellos, aparecen muchos actores regulares de Mizoguchi, pero destaca sobre todo Kinuyo Tanaka, una actriz importante en la vida artística y sentimental del director japonés, colaborando en 15 de sus películas. Tanaka tendría una gran influencia en el cine japonés, siendo actriz desde la etapa muda y siendo parte de la primera producción hablada de su país. Su relación con Mizoguchi se quebraría al intentar ella convertirse en directora, lo cual provocaría la inexplicable oposición de Mizoguchi. Tanaka terminaría siendo la segunda directora de su país.






Ugetsu tiene la sensibilidad de un director reconocido por su tratamiento sobre los personajes femeninos y sobre el sentido de moralidad y realidad. La película se debate entre la crudeza de un país en guerra y sus consecuencias, siendo parte de ello el elemento fantástico que pone énfasis en las raíces culturales y religiosas del país. El estructurado guión sería revisado interminablemente por Mizoguchi y Yoshikata Yoda con cambios constantes y variables de presentación, y ese toque del maestro japonés es una clara muestra de porqué es uno de los más claros exponentes de su país, siendo en los años 50 creador de “exóticas” producciones para Estados Unidos y Europa. Ugetsu mantiene una línea poética, gracias a la fastuosa cinematografía y al también cuidadoso tratamiento en cuanto a la edición y sonorización, que logran interpretar escenas claves dentro del filme. Muchos críticos coinciden con que Ugetsu es una película perfecta, inspiradora y dedicada al cine como neta expresión artística, lo cual es uno de los más grandes logros de Mizoguchi durante toda su carrera: la representación de su sensibilidad a partir de todos los medios que el cine le ha proporcionado, logrando así obras maestras de calidad, de influencia y de perdurabilidad.






Datos.

Título Original: Ugetsu Monogatari
Dirección: Kenji Mizoguchi
Año: 1953
País: Japón
Intérpretes: Machiko Kyo, Mitsuko Mito, Kinuyo Tanaka, Masayuki Mori, Eitaro Ozawa, Ikio Sawamura, Kikue Mori, Ryosuke Kagawa, Eigoro Onoe, Saburo Date, Sugisaku Aoyama
Duración: 94 min.

miércoles, 16 de mayo de 2012


LA VIDA DE O-HARU



Intro.

El descenso al infierno comienza con tus melancólicos ojos. El descenso al infierno es algo tan impropio, tan alejado de uno, que siquiera darle un mínimo de importancia parece una pérdida de tiempo. Cuando eres joven y puedes dominar al mundo no hay fuerza que te impida sentir el rigor y el poder creado por la inconsistencia. Eres dios en tu propio terreno y eres total en todos los tiempos. No hay nada que no puedas hacer ni nadie que te lo pueda impedir. Pero dentro de tu mundo perfecto también existen reglas y restricciones, aquellas que te condenan como ser humano y que te atan a un contexto que si decides transgredirlo será tu fin. Y como amantes de los desenlaces dramáticos correrás ese riesgo y te encontrarás en una realidad que ya no compete con tus sentidos, en donde sobrevivir se ha tornado el rostro de una moneda, aquella que no sabes cual será cuando está se mueve entre el aire, esperando el duro cuerpo de los suelos.





Cuerpo.

La Vida de O-Haru es la primera de tres producciones por parte del director japonés Kenji Mizoguchi en ganar el León de Plata en el Festival de Venecia. Posteriormente se le unirían Ugetsu (1953) y El Intendente Sansho (1954). Dicha estadística jamás igualada colocó a Mizoguchi como uno de los directores más promisorios de su época. Al igual que Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu, Mizoguchi forma parte de esta trilogía de directores emblemas de su país que lograron ir más allá de la gran pantalla y proponer obras de arte en todo su derecho en el plano internacional. Hablar en estos casos de Mizoguchi es hablar de la mujer, la sociedad japonesa e inclusive de feminismo.



Mizoguchi solía decir que el hecho por el cual él conocía bastante a las mujeres era porque para conocerlas era necesario que una geisha te cortara la espalda con una espada como muestra de amor. Así, dicha experiencia de Mizoguchi casi termina matándolo pero solo demostraba su relación con las mujeres y lo que él deseaba de presentar en pantalla. Llamado director feminista, Mizoguchi hacia una denuncia abierta hacia el trato indebido de la prostitución y las geishas, algo que también debió experimentar en vida con su madre y su hermana, y que era parte de todo el contexto social japonés en donde la mujer no era parte de una sociedad importante. Mizoguchi toca este tema reiterativamente en todas sus entregas, aunque si en realidad esto coincide con las posiciones feministas modernas, o si es una denuncia dirigida, es un tema de debate. En cualquier caso, Mizoguchi demuestra un interés importante sobre la posición de la mujer en Japón y como la idiosincrasia del hombre es determinante en la toma de decisiones. Estaríamos hablando más de un retrato de mujer por encima de un movimiento feminista directo. Mizoguchi señaló La Vida de O-Haru como la película más importante de su carrera.



El filme nos muestra a Kinuyo Tanaka en el rol principal. Tanaka sería una de las grandes actrices japonesas de renombre durante la etapa muda, apareciendo también en la primera película hablada en Japón. Su relación artística más importante sería con Mizoguchi, con el cual compartiría quince películas. Sus logros como actriz le permitirían ir un poco más allá, convirtiéndose en la segunda directora de su país, después de Sakane Tazuko (1904-1975). Este sería el punto de quiebre de la relación entre Mizoguchi y Tanaka, ya que el director se opuso a dicha decisión. En realidad, Mizoguchi y su relación con las mujeres era un tanto compleja. En el caso de Tanaka, el director japonés estuvo enamorado de ella por años sin decirle absolutamente nada y aunque era un secreto a voces lo tuvo callado hasta su muerte. Tanaka nunca pudo dar crédito a dichas habladurías, además de tener una relación enteramente profesional con Mizoguchi, que terminaría cuando ella adoptara el rol de directora. La Vida de O-Haru es su interpretación más importante y su profesionalismo está demostrado en cada una de sus asociaciones con Mizoguchi, quien no escatimaba en llevar su talento a niveles duros de práctica.



La película en un descenso al infierno en la vida de la protagonista Oharu. La historia principal se desprende de la novela La Vida de una Mujer Amorosa del autor Ihara Saikaku publicada en 1686. Saikaku sería un poeta muy reconocido en su tiempo, siendo catalogado como el creador del estilo ukiyo (también conocido como “mundo flotante”). La trayectoria del poeta es extraordinaria en cuanto a la técnica del haikai, siendo reportado que en un día y en una noche realizó 16 mil composiciones de haikai, con rumores que llegó hasta 32 mil 500 composiciones. Era un maestro de dicha técnica a los veinte años, con una distintiva capacidad que hizo simplemente ensalzar su reputación. La muerte de su esposa en 1975 lo llevó a su mayor logro. Su dolor y su amor por su mujer hicieron que en doce horas compusiera un haikai de 200 versos, publicado como Los 200 Versos de Haikai en un Día. Después de ello se volvió un monje errante por dos años. Volvió a escribir como profesional publicando su ya conocida novela.



La Vida de O-Haru tiene el tratamiento debido de Mizoguchi en el tema de la mujer: la poética dentro de toda la trama, el uso lento y pausado de la cinematografía, como si nos estuviéramos acercarnos a diseños de pinturas, y el modelo de una sociedad que busca limitar la vida de la mujer a los designios machistas. Intencionalidad netamente feminista o no, Mizoguchi era un maestro en este tipo de películas, demostradas una y otra vez, lo que corresponde a un afinamiento de sus elementos, al igual que su relación con Tanaka, quien sabía perfectamente lo que su director buscaba. La Vida de O-Haru es un gran ejemplo de la poética dentro del cine y de cómo se puede manejar un descenso en la vida de alguien de manera armónica y latente. Observar a Mizoguchi es observar una de esas capacidades innatas para hacer cine y para cautivar, puesto que no hay comparaciones cuando un estilo se sobrepone al arte y hace del mismo una nueva tendencia a seguir y respetar.




Datos.

Título Original: Saikaku Ichidai Onna
Dirección: Kenji Mizoguchi
Año: 1952
País: Japón
Intérpretes: Kinuyo Tanaka, Tsukie Matsuura, Ichiro Sugai, Toshiro Mifune, Toshiaki Konoe, Hisako Yamane, Jukichi Uno, Kiyoko Tsuji, Eitaro Shindo, Akira Oizumi, Kyoko Kusajima, Masao Shimizu, Daisuke Kato
Duración: 148 min.

miércoles, 3 de marzo de 2010

EL INTENDENTE SANSHO




Intro.

Un ser humano vive bajo las reglas que le dictan su humanidad. Un ser humano muere bajo estas reglas. Su paso por el mundo dicta cuidadosamente su conducción a través de sus propios parámetros. A veces es mucho más complejo seguir pequeñas palabras que grandes actos. A veces palabras en nuestras espaldas nos impiden abandonar el suelo porque a veces, solamente a veces simples palabras son las voces que nos guiarán a cada uno de nuestros destinos.

Cuando cometamos los errores que nuestros padres nos han advertido, entenderemos de una manera más precisa todas aquellas palabras y todos aquellos actos que tanto hemos cuestionado en el pasado. Ser hombres y mujeres bajo nuestros propios dictámenes es entender de sacrificios y morir en una ley que nos dignifique como seres humanos porque siempre estamos pensando en dignificar a aquellos que nos rodean.






Cuerpo.

El Intendente Sansho es una de las grandes películas del cine japonés y una de las más grandes obras poéticas que el cine nos ha podido dar. Kenji Mizoguchi es un maestro indiscutible del cine mundial y sus películas tienen la habilidad de mantenerse en el imaginario del público. El director japonés reconoce el molde para hacer sus proyectos a partir de su propia vida como ejemplo de las condiciones sociales japonesas y en particular, de la condición de la mujer como el ser subyugado que se debate entre el continuo sufrimiento y el eterno sacrificio. Según sus propias palabras y su experiencia, el director puede penetrar dentro del mundo de las mujeres debido a las relaciones que ha sostenido con ellas. Así, Mizoguchi es el arquitecto perfecto, cuya mano no tiembla en mantener sus ideales poéticos dentro de una realidad tan caótica como la del ser humano.



El Intendente Sansho forma parte de un especial conjunto de películas de Mizoguchi. Es su tercera película en ganar en el Festival de Venecia de manera consecutiva, junto a Ugetsu y La Vida de O-Haru. Este hecho sin precedentes convirtió a Mizoguchi en uno de los grandes representantes del cine japonés, al lado del eterno Akira Kurosawa y el apacible Yasujiro Ozu. Estas tres fundamentales películas para todo amante del cine pavimentan la grandeza de un director que logra su cometido: hacernos avergonzarnos de nuestra condición humana, al mismo tiempo que la enaltece porque nos dice que somos tan crueles y tan justos como queremos ser. Esta relación de opuestos está tratada en la armonía de un realizador incansable cuya fuerza es tener de fuente un mensaje que se despliegue, se transforme y se fortalezca durante toda la película.



Como un recuerdo de nuestros antecesores, Mizoguchi nos mantiene latentes con una historia incesante y con palabras en apariencia simple pero con una poderosa consigna. “Sin piedad el hombre es como una bestia.” Basado en la historia escrita por Mori Ogai y que lleva el mismo nombre, Mizoguchi da un enfoque diferente a El Intendente Sansho. Paulatinamente el director japonés pone en un segundo plano el personaje del intendente para concentrarse en la historia de una familia, esencialmente en la vida de los dos niños. La película también se muestra como un reto en cuanto a su cinematografía. El colaborador en este campo sería Kazuo Miyagawa recreando largas tomas de gran belleza, que requerían horas de paciencia y rigurosidad. En muchos pasajes de la película los actores debían repetir las escenas a pesar de las inclemencias del clima.




Mizoguchi sufriría las tempestades de un Japón que no lo vería como un gran realizador en su momento, pero sería recompensado en Europa con sus galardones y su apreciación por los directores franceses de la nouvelle vague. La gran fuerza de difusión en Europa permitiría una evaluación por parte de críticos y una mejor lectura del director en su propio país. A ello también se le sumó la consideración de otros grandes directores como Welles, Kurosawa y Tarkovsky. Así Mizoguchi sería reestablecido como uno de los más grandes maestros del séptimo arte.




Datos.

Título Original: Sansho Dayu
Dirección: Kenji Mizoguchi
Año: 1954
País: Japón
Intérpretes: Kinuyo Tanaka, Yoshiaki Hanayagi, Kyoko Kagawa, Eitaro Shindo, Ichiro Sugai, Ken Mitsuda
Duración: 124 min.