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martes, 20 de enero de 2015


HOMBRES EN GUERRA





Intro.

La guerra no destruye hombres, destruye mentes. Y por tantos años nos aferramos a todos esos momentos de desesperación y dolor… porque simplemente no sabemos como dejarlos. Así nos consumen mientras niños siguen naciendo, personas siguen creciendo y la modernidad sigue transformándonos en autómatas. Y así seguimos soñando con esa guerra… hasta el final de nuestros días.







Cuerpo.

Anthony Mann es un director recordado en múltiples planos. Por un lado, se encuentran sus westerns que se volvieron clásicos gracias a su colaboración con James Stewart, creando una óptica madura en el género. Mann es reconocido también por su incursión en el film noir, creando interesantes entregas que si bien no formaron parte de los más reconocidos representantes del género, lo fortalecieron. Mann también es recordado por dos películas épicas: El Cid y La Caída del Imperio Romano. Fuera de estos tres elementos, Mann dirigió películas de otros cortes y una de esas entregas es la más que interesante Hombres en Guerra.





La primera película de guerra dirigida por Anthony Mann cuenta con Robert Ryan y Aldo Ray a la cabeza. Debido a cuestiones de presupuestos y de falta de apoyo del Pentágono, quienes vieron una mala imagen del ejército americano y denigraron el filme, Mann tuvo que lidiar con muchos problemas de extras, de equipo, teniendo que concentrar su visión en una manera más concentrada de lo que era la guerra en cada uno de los personajes y resaltando el aspecto asfixiante de la guerra. Mann logró resaltar estos aspectos gracias a la experiencia de presentar al individuo como un ser conflictivo, algo que se puede ver en sus westerns y film noirs.





Robert Ryan es un actor acostumbrado a roles de antihéroes y rudos personajes. En su gran trayectoria, Ryan se colocó como un actor multifacético, teniendo una labor constante entre los años cuarenta y sesenta. Al igual que Mann, Ryan tendría bastante afluencia en el western y el film noir, siendo también su rostro frecuente en películas de guerra. El enrarecido contexto de la película influenciado por las características de Mann en la dirección se ve apoyado por el notable grupo de actores. Siendo Ryan el rostro principal del filme, tanto Ray y Keith, a la vez que Pine, Persoff, Morrow, Edwards y compañía, logran resaltar de manera muy destacada. Las personificaciones de un grupo de seres alterados son tan finas que podríamos encontrarnos en otro contexto de un drama psicológico y cargarían con la misma potencialidad como en esta cinta de guerra.





Hombres en Guerra desnuda el conflicto interno del hombre frente al conflicto bélico, pero lo que se destaca de la película son las variantes que presenta al respecto. No solamente nos encontramos con el drama clásico de las experiencias de guerra, sino con un grupo humano que inspira todos las deficiencias humanas en su carácter, desde un hombre que ha perdido la razón hasta soldados desinteresados y descuidados en sus labores. La falta de recursos en presentar más vehículos de guerra o de contar con mayores extras (y por lo tanto, mostrar a un enemigo mucho más extenso) colaboraron en las intenciones de libretista de Mann, que pudo utilizar esto en su ventaja y proponer la soledad del hombre a partir de un puñado de soldados, que ante la inquietud de no saber que esperar más que una muerte segura, reaccionan ante algo que no es parte de su organismo, pero que deben encarar porque no tienen otra opción y la única manera de sobrellevarlo es tratar de salir juntos.







Datos.

Título Original: Men in War
Dirección: Anthony Mann
Año: 1957
País: Estados Unidos
Intérpretes: Robert Ryan, Aldo Ray, Robert Keith, Phillip Pine, Nehemiah Persoff, Vic Morrow, James Edwards, L. Q. Jones, Scott Marlowe, Adam Kennedy, Victor Sen Yung
Duración: 102 min.

lunes, 22 de diciembre de 2014


LA CASA EN LA SOMBRA





Intro.

Cuan rápido cambian nuestros rostros. Son como las estaciones. Cambiamos y no nos damos cuenta, siempre creemos sostener el mismo rostro, la misma discreta alegría, la no tan oculta tristeza… el mismo rostro. Y ahora somos estaciones.







Cuerpo.

Nicholas Ray fue un director americano de gran apreciación durante su tiempo por parte de sus pares europeos. Sus obras fueron ciertamente exitosas, logrando la aceptación del público y crítica pero de una manera tenue, siendo más visto como un director creando en Hollywood que uno más independiente y de raíces propias. Su consagración llegaría en 1955 por Rebelde sin Causa, una de las tres importantes apariciones de James Dean en la gran pantalla, lo que le mostraría un pico de rendimiento difícil de superar. Su errático comportamiento y ciertas controversias harían que fuera un producto pasado en Hollywood, llegando a dirigir solamente hasta comienzos de los años sesenta.






Pero en Francia y con la formación de la nouvelle vague, Nicholas Ray sería reivindicado. En los años sesenta y bajo la atenta mirada de críticos y futuros directores como Francois Truffaut y Jean-Luc Godard, la obra de Ray fue vista como revolucionaria y varios estudios fueron publicados en la influyente revista Cahiers du Cinéma. Muchas películas de Ray fueron revisadas desde aspectos no antes mencionados como Johnny Guitar, Más Poderoso que la Vida, Rebelde sin Causa, entre otras. La visión de Ray era la del director comprometido a crear más allá de lo que Hollywood le permitía, enfatizando el lado psicológico de los personajes y proponiendo lecturas secundarias dentro de la trama, agregando así profundidad a sus productos. Los franceses no dejaron de aclamar a Ray, siendo una de las fuentes de sus futuros proyectos.






Dentro de las etapas de Ray se encuentra su incursión al film noir. Varias películas fueron hechas bajo esta corriente en los años cuarenta y cincuenta, de las cuales destacan dos de un logro destacado: En un Lugar Solitario (1950) y La Casa en la Sombra. Esta última cuenta con el guión de A. I. Bezzerides, de una novela de Gerald Butler. La película cuenta con las actuaciones estelares de Robert Ryan e Ida Lupino. Junto a ellos, un reparto secundario interesante, entre los que destacan Ward Bond, Ed Begley, entre otros. La película tendría diversas opiniones, considerándola dentro del film noir como un intento válido de su director, valorada más por su toque estilístico. Su valoración posterior ha sido mucho más generosa, y La Casa en la Sombra se ha convertido en un clásico de la corriente.






Desde el aspecto psicológico, la película nos muestra dos personajes nutridos: un hombre negándose ante el mundo y una mujer negada ante el mundo. Estas ramificaciones se observan y se traducen tanto en la cinematografía como en el parlamento. Los rasgos de estos personajes, y aquellos que complementan su contexto, son muestras de la profundidad con que el director busca nutrir a sus personajes, esa necesidad de entregarnos historias pasadas y futuras de estos sin la necesidad de mostrarlo en pantalla. Sus razones no son derivadas de aspectos ajenos a ellos, sino que se trata de la respuesta precisa y racional de hombres y mujeres atrapados en sus propios laberintos mentales, pero que a través de sus propios encierros encuentran llaves al relacionarse entre ellos y entender carencias ajenas, y así, sus propias.







Datos.

Título Original: On Dangerous Ground
Dirección: Nicholas Ray
Año: 1951
País: Estados Unidos
Intérpretes: Isa Lupino, Robert Ryan, Ward Bond, Charles Kemper, Anthony Ross, Ed Begley, Ian Wolfe, Sumner Williams, Gus Schilling, Frank Ferguson, Cleo Moore, Olive Carey
Duración: 82 min.

jueves, 11 de marzo de 2010



EL DÍA DE LOS FORAJIDOS




Intro. 

La frialdad de un terreno nos obliga a buscar una respuesta diferente. La soledad de un paraje nos obliga a responder con un calor interno inusual. La nieve nos trae palabras que no estamos acostumbrados a pronunciar y cuando las cartas están en las mesas nos damos cuenta que estamos en un juego totalmente diferente y que nuestras cartas no sirven frente a los más próximos acontecimientos. La nieve trae extrañas declaraciones de nuestros deberes y cuando estamos por entender las tácticas planteadas en la mesa nuestros pies se encuentran metidos en nieve.




Cuerpo.

El director húngaro André de Toth llegaría Estados Unidos después de una breve pero bastante fructífera carrera tanto en su país como en Inglaterra. Si bien esto no le aseguró réditos en Hollywood, al menos le permitió conseguir trabajo en películas como guionista. Con un contrato de palabra en Columbia empezó su labor de dirección en películas B de western y film noir. Siendo películas de bajo presupuesto, De Toth nunca llegaría a crear obras de gran renombre o popularidad, pero sí demostraría una habilidad por consignar dentro de los dos géneros antes nombrados una suerte de originalidad dotándolos de cierta crudeza y frialdad, como si este fuera una marca en el terreno de las películas B. De Toth sería más recordado por crear la película en tercera dimensión La Casa de Cera en 1953, a pesar de contar solamente con un ojo.





El Día de los Forajidos es un buen ejemplo de su estilo atípico dentro del western, trayendo elementos del film noir dentro de un género que le sería presentado por el mítico John Ford. La película cuenta con las usuales producciones del director húngaro: bajo presupuesto, actores de una modesta fama o de ninguna y escaso uso de recursos en cuanto a escenografía o tiempo. Pero con buenos elementos en el lado artístico como la dirección, el guión, la cinematografía y la actuación, El Día de los Forajidos se erige como un buen e inusual western que cumple el rol de presentarnos el planteamiento adecuado de una buena idea. La película en su estreno obtendría pobres críticas, pero con el tiempo se ha convertido en un buen producto de su época.





Uno de los primeros puntos a alabar es el uso de las cámaras. Russell Harlan es el responsable de mostrarnos la palidez de un terreno cubierto por nieve, y ante las pocas variantes de interiores y exteriores varía la fórmula de los asfixiantes monótonos “hogares” y la soledad de un interminable terreno cubierto por la nieve. Harlan sería reconocido por su trabajo en diferentes películas desde su incursión en la cámara a finales de los años treinta, llegando a su pico de importancia en 1962 con su doble nominación al Oscar por ¡Hatari! y Matar a un Ruiseñor. En El Día de los Forajidos contemplamos numerosas escenas de su particular técnica, siendo también ésta, una perspectiva más de lo inusual de la dirección de De Toth. A ello se le suma la credibilidad en la actuación. Un siempre funcional Robert Ryan es el actor principal. Ryan es un perfecto intérprete tanto de western como film noir y El Día de los Forajidos es el tipo de película que le propone hacer uso de todas sus capacidades. Una vez más nos encontramos ante el héroe conflictivo, con sus razones ocultas pero siempre con la distintiva marca del deber. Un actor desde comienzos de los años cuarenta, Ryan mantiene un cuerpo de trabajo interesante cuyas asociaciones parten con directores de primer nivel y en donde muchas ocasiones nos brinda actuaciones memorables y exquisitas. Junto a él también se encuentra el multifacético Burl Ives que combinó la actuación con la música y que a pesar de tener pocas apariciones en cine, muchas de éstas se mantienen dentro de la memoria de los espectadores. Así mismo encontramos en uno de sus primeros roles a una joven Tina Louise, mejor recordado por el éxito de La Isla de Gilligan interpretando el papel de Ginger.




Datos.

Título Original: Day of the Outlaw
Dirección: André de Toth
Año: 1959
País: Estados Unidos
Intérpretes: Robert Ryan, Burl Ives, Tina Louise, Alan Marshal, Venetia Stevenson, David Nelson, Nehemiah Persoff, Jack Lambert, Frank DeKova, Lance Fuller, Elisha Cook Jr.
Duración: 92 min.


sábado, 5 de diciembre de 2009


 
LA PANDILLA SALVAJE




Intro.

Lentamente el cuerpo envejece y el tiempo condena nuestros actos. Pero mientras exista la fuerza dentro de uno, aún podemos concretar un golpe más. Un golpe más y abandonar el mundo para que nuestro nombre sea borrado por el viento. Y cuando tu anciana mano coge una pistola una vez más, entonces probaremos que no somos tan diferentes y una vez más, mis palabras serán balas.


Cuerpo.

Sam Peckinpah fue un director que buscó en los años sesenta revivir el género del western y es posiblemente el último director en lograr dicho hecho. A partir de su crudeza, violencia y cortes rápidos combinados con tomas lentas en la edición, Peckinpah demostró un nuevo y último aliento a un género que fue parte del génesis de la historia del cine en Estados Unidos. Peckinpah es el creador de un nuevo tópico de un oeste salvaje y de antihéroes como parte exclusiva de su contexto. A pesar de su problemático paso por el género, Peckinpah dejado marcada decisivamente su firma como un amante del western y como un constructor original de la nostalgia del crudo y solitario paraje de los cowboys.




El reparto de La Pandilla Salvaje también fue un logro del director que barajó varios nombres antes de llegar a conseguir a sus protagonistas. Después de varias propuestas y ante el retiro de Lee Marvin por una cuestión económica, William Holden fue elegido como Pike Bishop. Tanto Robert Ryan como Ernest Borgnine fueron elegidos por su actuación en Los Doce del Patíbulo (1967), después de barajarse varios nombres. Por su parte, Jaime Sanchéz sería elegido por su labor en El Prestamista (1964), mientras que Emilio “El Indio” Fernández era amigo cercano de Peckinpah y formó parte del reparto.



La película en sí, es un logro dentro del cine mundial, cambiando la concepción de cómo se harían las películas a partir de ese momento. Peckinpah utilizó diferentes técnicas y cámaras basándose en la búsqueda de un acercamiento del público con la violencia a través de su tecnicismo. Peckinpah creía que al presentar la violencia crudamente pero sin una linealidad con respecto a las tomas podría crear un efecto de purgación, como si se mostrara la violencia como un elemento más del Oeste y no como un efecto sensacionalista. Tomando en cuenta diferentes métricas, cámaras y diseños de tomas, Peckinpah fue un revolucionario y detallista del cine. A partir de él fue que las pistolas no volvieran a sonar todas iguales, respetando los calibres, la fuerza y demás componentes logró que cada arma tuviera un sonido singular, como se presentaría en la realidad. Concentró también su sapiencia en la calidad de imagen al comprobar que diferentes cámaras a distancias cortas podrían mantener imágenes en primer y segundo plano totalmente nítidas y no como ocurría en muchas películas en donde siempre uno de los planos se encontraba desenfocado.




La Pandilla Salvaje no solo fue un hito como película del Oeste sino que erigió a Peckinpah como un director completo, de exquisita y original técnica, implantando así nuevas fronteras dentro del mundo del cine y dentro de la experimentación. Esto llevó a muchas controversias en cuanto a las temáticas y a la crudeza de imágenes que para su tiempo eran vistas como excesivas. Muchas veces, como en el caso de La Pandilla Salvaje, sus películas sufrirían alteraciones y cortes, haciendo que la visión total del director se perdiera. Esto también crearía un culto alrededor del director y poco a poco sus películas serían restauradas a partir de la idea original, dejando así un legado incontrastable como parte de su obra de trabajo.
 





Datos.

Título Original: The Wild Bunch
Dirección: Sam Peckinpah
Año: 1969
País: Estados Unidos
Intérpretes: William Holden, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Edmond O’Brien, Warren Oates, Jaime Sánchez, Ben Johnson
Duración: 145 min.
 

jueves, 17 de septiembre de 2009


NADIE PUEDE VENCERME




Intro.

Mis manos están golpeadas, deformadas, cansadas. Mi cuerpo se mantiene en pie, una vez más, para afrontar toda la violencia de la cual soy parte. Mi rostro abatido por el tiempo y cuando abro los ojos aparece ante mí ese cuadrilátero y todos sus contextos. No podemos cambiar, no puedo cambiar y nada podrá detenerme.





Cuerpo.

Un film noir exponiendo la vida de un boxeador es la propuesta del director Robert Wise en una de sus pocas incursiones al género. Un director de amplio rango, Wise es difícil de encasillar en una sola propuesta ya que se mueve de manera dinámica dentro del film noir, la comedia, el terror, el musical y otras entregas, dejando una distintiva línea de trabajo apoyado en su experiencia como editor y productor en sus comienzos. Wise sería muy reconocido por su medio gracias a su multifuncionalidad y por un sentido denotado de la estética, algo que si bien no pudo configurar en un género específico, sí pudo mantener durante toda su obra.





Nadie podrá vencerme nos muestra a un veterano boxeador interpretado por Robert Ryan, como la lucha de un hombre contra todo un medio, contra el tiempo y contra sí mismo. Ryan, actor recurrente en el film noir y también el western, es una interesante propuesta dentro del género siendo tomado en cuenta por su capacidad de interpretar personajes problemáticos y villanos. Ryan se destacaría por Encrucijada de Odios (Crossfire, 1947), lo que lo llevaría a la popularidad y a importantes trabajos que se extendería hasta sus últimos años. Ryan es uno de esos actores recordados especialmente por actuaciones muy distintivas, tanto en su juventud como en su madurez, y ejemplo de ello tenemos a La Casa en la Sombra (Nicholas Ray, 1952), Colorado Jim (Anthony Mann, 1953), Día de Forajidos (André de Toth, 1959), Los Doce del Patíbulo (Robert Aldrich, 1967) o La Pandilla Salvaje (Sam Peckinpah, 1969), entre otras.




La película en un comienzo fue la adaptación de un poema de Joseph Moncure March de 1928. Las problemáticas surgidas en cuanto a controversias raciales o de integridad de un héroe caído hicieron que el guionista Art Cohn y el director Wise buscaran nuevas opciones de cómo realizar el proyecto a partir de sus propios intereses. Muchos puntos fueron cambiados para promover la película desde los nombres, el desenlace, las motivaciones y prácticamente la idea básica del poema solamente se sostuvo. Nadie puede vencerme cuenta con un aditivo muy especial: la película es contada en tiempo real configurando así toda la carga emotiva de las escenas y la gran cobertura de Wise por recrear el ambiente boxístico desde sus más crudas esquinas. Esta técnica era novedosa para el tiempo y su más conocido exponente se realizaría tres años después en la ya mítica A la Hora Señalada (High Noon, 1952). Así, la película dura solamente 72 minutos siendo un fiel producto de su tiempo y de una satisfactoria entrega recreando la crueldad de un medio con impactante realismo y encerrándonos en el placer de observar una pequeña joya.






Datos.

Título Original: The Set-Up
Dirección: Robert Wise
Año: 1949
País: Estados Unidos
Intérpretes: Robert Ryan, Audrey Totter, George Tobias, Alan Baxter, Wallace Ford, Percy Helton, Hal Baylor, Darryl Hickman, Kenny O’Morrison, James Edwards, David Clarke, Philip Pine, Edwin Max
Duración: 72 min.