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viernes, 16 de octubre de 2020

 

EL HOMBRE QUE LE DISPARÓ A LIBERTY VALANCE



Intro.


El pasado nos muestra jóvenes luchadores con sus armas de fuego tratando de forjar un nuevo Oeste. El pasado nos muestra valentía, coraje y desafío ante el mal común. Y todos aquellos que sudaron sangre para construirlo son ahora simples monumentos para un tiempo que nadie recuerda. Las balas siguen sonando en sus cabezas pero ya nadie sabe utilizarlas, ya a nadie le importa reconstruir el mundo con sangre. Ahora todo se ha entregado y nadie es responsable de lo que pueda suceder. Pero en esas cabezas siguen sonando las balas y nadie parece detenerlas.

 




Cuerpo.

 

Para finales de los cincuenta, Ford había logrado prácticamente todo. Un héroe en el western, había pasado del cine mudo al hablado con gran confianza, logrando distintivas entregas, colocando a John Wayne en el centro de su universo y creando dramas de gran calidad, siendo venerado como uno de los grandes directores de todos los tiempos. El Hombre que le Disparó a Liberty Valance sería su último gran western y la primera película de dos gigantes juntos: John Wayne y James Stewart.





La película, basada en un cuento de Dorothy M. Johnson, era una visión nostálgica del viejo Oeste, algo que Ford ya había tratado de capturar en sus últimas entregas y la cual nos muestra un capítulo en la vida de nuestros protagonistas vista como un recuerdo aislado en la memoria de pocos y que es algo muy importante para el desarrollo de la historia. La filmación sería bastante difícil, teniendo el carácter impositivo de Ford, algo que se incrementaría con los años y su poca afición por algunos actores. La película tendría variadas dificultades, comenzando por un presupuesto bajo y un cambio de perspectiva a lo que Ford trató de hacer inicialmente, teniendo en cuenta otro tipo de apoyo económico por parte de la compañía.






Uno de los grandes atractivos del filme era su reparto. A la cabeza la representación máxima del western, el gran John Wayne. Una leyenda bajo propio mérito, el gran actor no era uno con su yo político y era algo que Ford tomaba como un punto necesario a picotear. Junto a Wayne se encontraba el gran James Stewart. La avanzada edad de ambos, de 54 y 53 respectivamente, era una crítica, sobre todo cuando parecían que los roles eran para actores más jóvenes. A su lado, una versátil Vera Miles completa un trío de grandes actuaciones, lo cual será el punto fuerte junto a una gran historia. En los roles secundarios una gran labor por parte de Lee Marvin como Liberty Valance, Andy Devine como el rol cómico y en otros roles, John Carradine, Woody Strode, Edmond O’Brien y Lee Van Cleef.





La idea de nostalgia hacia un mundo perdido se basa desde una gran cinematografía en blanco y negro, y de una puesta de escena basada en los detalles. Junto a  una actuación metódica y una historia que no busca presentar grandes misterios, la película se desarrolla sin vértigo pero con una complacencia bastante sensible, cubriendo la historia por partes y develando la simpleza de algo que no queremos aceptar: el paso del tiempo y la caída del viejo Oeste. Con una idea de romances fallidos y de concepciones erróneas, la película desarrolla una contradicción en las entregas de Ford. Primero como un filme de baja calidad, a pasar como una entrega nostálgica fallida hasta convertirse en un clásico debido a la diferenciación con sus primeras entregas y que terminaría en convertirse en un clásico total y una de sus películas más memorables, aunque aún con cierta discusión sobre si está a la misma altura que otras obras.






En un principio, El Hombre que le Disparó a Liberty Valance sería un gran éxito y una de las películas más populares en su estreno. La película tiene ciertos honores fuera de su director y sus intérpretes, basado en su vestuario y su composición musical. La disputa posterior sobre su calidad se debatía en los grandes directores admirándola y algunos críticos no entendiendo la pasividad del filme. La película es sin duda un atípico western para Ford pero es una gran conclusión a sus épicas aventuras. Una apuesta junto a dos grandes monstruos del cine es la estrategia perfecta para una despedida. Ford todavía tendría unas cuantas películas bajo su brazo pero como la despedida de muchos grandes directores sus últimas entregas no tendrían tanto brillo pero su despedida ya estaba entregada con este filme.






Datos.


Título Original: The Man who Shot Liberty Valance
Dirección: John Ford
Año: 1962
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, Edmond O’Brien, Andy Devine, Ken Murray, John Carradine, Jeanette Nolan, John Qualen, Willis Bouchey, Carleton Young, Woody Strode, Denver Pyle, Strother Martin, Lee Van Cleef, Robert F. Simon
Duración: 123 min.

domingo, 4 de febrero de 2018


FUERTE APACHE



Intro.

En el viejo Oeste conocidos rostros tratan de lidiar con la amenaza de la discriminación. Mientras suenan los rifles y las flechas vuelan no sabemos quiénes están debajo de esas pieles, menos aún si el color de estas pieles importa. Una decisión nos mostrara los dos aspectos de hombres en conflicto. ¿Cuál es la respuesta correcta? ¿El honor está por encima del amor? ¿Debemos combatir o evitar la guerra?




Cuerpo.

Ford. Wayne. Fonda. El trío se preparó para lo que sería la primera entrega de la trilogía de caballería del director, completada por La Legión Invencible (1949) y Río Grande (1950). Para finales de los cuarenta y el comienzo de la filmación de Fort Apache, John Ford ya era toda una leyenda. Desde sus comienzos en el cine mudo, la revitalización del western, el buen sentido de sus dramas y sus incursiones bélicas, el director americano había logrado múltiples triunfos en taquilla y ante la crítica. Desde La Diligencia (1939), Las Uvas de Ira (1940), Que Verde era mi Valle (1941), hasta Pasión de los Fuertes (1946), Ford mantuvo una capacidad para plasmar historias y en la mayoría de casos adaptarlas a su contexto preferido.







Para Fort Apache, Ford cuenta con dos actores extraordinarios: John Wayne y Henry Fonda, además de algunas incursiones novedosas y sus frecuentes colaboradores en papeles secundarios. John Wayne es una de las figuras del cine identificado con un contexto específico. Fuera de su capacidad para dramas y películas de guerra, es sin duda el western un dominio total de su parte y en donde su mayor creatividad actoral se despliega. Así mismo, es junto a Ford con quien logra sus mejores interpretaciones del género. La vitalidad de John Wayne es parte del imaginario del público americano siendo un ícono en toda su magnificiencia. Junto a él, Henry Fonda hace un trabajo exquisito, contrapuesto con sus roles naturales de héroe o víctima, es en este rol un antagónico con profundidad que resalta su capacidad para tomar roles atípicos y que después demostraría en su totalidad en Érase Una Vez en el Oeste. Fonda es otro ícono del cine americano y un trabajador constante que al igual que Wayne se mantuvo activo hasta sus setentas. Ambos intérpretes brillan en la pantalla.








Junto a ellos, se encuentra Shirley Temple. La niña estrella se encuentra en la transición de convertirse en una actriz reconocida en su juventud, algo que nunca llegó a cristalizarse pero el talento de Temple está intacto, aunque esta sería una de sus últimas apariciones en pantalla. Entre algunos actores recurrentes en la filmografía de Ford se encuentran Ward Bond, Victor McLaglen, George O’Brien y Grant Withers. Otra gran entrada en la película es la participación de Pedro Armendáriz, uno de los más grandes actores de la época dorada de México. Armendáriz tendría varias colaboraciones con Ford, así como en el cine de Estados Unidos y Europa.







La película se basó en la historia Masacre de James Warner Bellah, un autor de historias del viejo oeste a quien Ford admiraba y varias de sus historias serían adaptadas al cine, incluyendo su trilogía de caballería. La recreación a la pantalla grande sería por parte de Frank Nugent, quien sería un colaborador regular de Ford. Este es el comienzo de lo que caracterizará a posteriores entregas de Ford en el género con respecto a su interpretación de los nativos americanos, una de las grandes críticas hacia Ford y que con los años iría modulando. En esta cinta, los nativos americanos son puestos bajo una mejor luz y no como desalmados salvajes, sino como una reacción frente a la invasión del gobierno americano. Claro está que aún pasaría muchas décadas antes que Ford tuviera un trato justo con ellos.







La historia nos relata la poca cordura de la caballería americana a través del coronel Thursday y cómo la voz de la razón del capitán York es opacada por una cuestión de rango. La contraposición del entendimiento del terreno con el rango impuesto se ve también comprometida por el amor juvenil entre la hija de Thursday y el teniente O’Rourke. Toda esta problemática revestida con la formalidad de caballería y el conflicto bélico a resolver. Fonda hace un impecable trabajo mientras que Wayne ya inclusive en este punto es un veterano de películas del oeste y sabe como manejarlas, sobre todo bajo la dirección de Ford. La película sería muy exitosa, logrando la taquilla necesaria y abriendo el camino para las dos siguientes entregadas de la trilogía de Ford.







Datos.

Título Original: Fort Apache
Dirección: Joh Ford
Año: 1948
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, Henry Fonda, Ward Bond, Shirley Temple, John Agar, Dick Foran, Pedro Armendáriz, Miguel Inclan, Victor McLaglen, Guy Kibbee, Anna Lee, George O’Brien, Jack Pennick, Irenne Rich, Grant Withers, Movita, Ray Hyke
Duración: 125 min.




miércoles, 9 de noviembre de 2016


LA DILIGENCIA




Intro.

Recorremos grandes distancias. Nos movemos rápidamente, dejando el tiempo atrás. El polvo y los paisajes no comparten nuestra óptica. Estáticos ellos se mantienen sin ningún interés del tiempo o de nuestras creencias humanas. En una pequeña diligencia personajes desenvuelven sus características y creencias, representando tantas cosas que queremos y odiamos. Así, avanza una diligencia y su destino está impregnado de dudas y peculiares encuentros.





Cuerpo.

La Diligencia es un antes y un después en muchas formas. Sería el primer western de John Ford en el cine hablado, ya que el maestro americano había dirigido varios en su etapa muda. También sería la primera vez que Ford hiciera un western en el Valle de los Monumentos, una escenografía que sería perfecta para futuros proyectos. Sería también la película que convertiría a John Wayne en una estrella y que lo ligaría decididamente con el género del western. La Diligencia revitalizaría el género demostrando que los westerns iban más allá de simples historias de aventuras entre vaqueros e indios, colocando en todo lo alto a Ford y a Wayne, cuya colaboración duraría décadas, dejando un legado impresionante de obras maestras.





Pero ser el protagonista de La Diligencia no sería nada fácil para Wayne. Desde el cine mudo y en pequeños roles, Wayne comenzó a ser parte de la industria pero sin mayores logros que destacaran sus habilidades histriónicas. En 1930, La Gran Jornada de Raoul Walsh sería un western a toda escala, y ayudaría a Wayne a empezar a crearse un nombre. Ford tenía una amistad cercana con el actor pero decidió no incluirlo en ninguno de sus proyectos de los años treinta porque sentía que aún no estaba preparado como actor. Wayne se mantuvo en pequeñas producciones y en muchos westerns de baja calidad hasta que en 1938 Ford le entregó el guion de La Diligencia.





En primera instancia, Wayne rechazó el proyecto, pensando que no era para él y recomendando a Ford que contrate a Lloyd Nolan para esa parte. La insistencia de Ford no solamente sería con el actor sino también con los productores, a los cuales les aseguraba que era Wayne y no otro el actor indicado para interpretar a Ringo Kid. Un primer trato con David O. Selznick terminaría siendo frustrante para ambas parte y Ford terminaría haciendo la película con el productor independiente Walter Wanger y United Artists, la compañía fundada en 1919 por Charles Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks y D.W. Griffith.





John Ford fue uno de los más auténticos realizadores americanos de todos los tiempos. No solo revitalizaría el género del western sino que también crearía obras en dramas, romances, películas de guerra y otros géneros más, que lo encumbrarían como uno de los más grandes maestros del séptimo arte. Su habilidad para contar historias y plasmarlas en la pantalla lo hicieron un realizador de una sensibilidad e ingenio único, logrando ser un referente para sus pares y una institución en sí. Ford había creado a comienzos de los años treinta un grupo de películas interesantes, algunas muy destacadas pero La Diligencia sería un punto de quiebre, una película que tendría su firma personal y que sería acompañada con otras impresionantes producciones como Las Uvas de Ira (1940) y Que Verde era mi Valle (1941).





Cuando Ford aseguró a Wayne como su actor principal, tuvo que ceder ante la compañía para agregar a Claire Trevor como la principal estrella del filme. La falta de concreción de Ford con respecto al guion y muchos detalles, sobre todo el presupuesto, hicieron que Wanger quisiera contratar a Gary Cooper y Marlene Dietrich para asegurar réditos pero el director forzó por su elección en Wayne. Junto a Trevor y Wayne se sitúan varios actores que serían conocidos como regulares en las producciones de Ford como Andy Devine, John Carradine, Tim Holt, entre otros, unidos a buenas presentaciones de Thomas Mitchell, George Bancroft, Louise Platt, Donald Meek, Berton Churchill y Tom Tyler.





Sobre la historia hay ciertas discrepancias sobre la inspiración para La Diligencia. Dudley Nichols hizo el guion adaptado a partir de una historia que Ford había comprado para hacer la película, The Stage to Lordsburg de Ernest Haycox. Pero dicha adaptación, si bien es una fuente original, se ha puesto en duda debido a otras posibles fuentes utilizadas por Ford. Una de ellas según algunos autores sería Bola de Cebo de Guy de Maupassant. Otro de las fuentes señala que Los Renegados de Poker Flat, un cuento de Bret Harte, caería más en la forma como se construye la película. Ninguna de estas opciones puede ser aseverada y en cualquier caso, la obra de Haycox es la fuente principal para La Diligencia.





La Diligencia lograría ser nominada en 7 categorías para los premios de la Academia, incluyendo mejor película y mejor director. Al final lograría ganar en mejor actor secundario (Thomas Mitchell) y en mejor composición musical. La película también ganó algunos otros premios y sería muy alabada por críticos y público en general. El legado de La Diligencia es inconmensurable en cuanto al tratamiento de la historia y su vitalidad. A la dirección de Ford, la actuación de Wayne y compañía se le une la impecable coordinación entre los momentos de acción y el drama subyacente. Una de las fuentes sería el increíble Yakima Canutt, uno de los dobles más conocidos de la industria y uno de los primeros en implementar nuevas técnicas a sus riesgosas acrobacias. Junto a Wayne serían una espectacular pareja, cuya relación profesional se inició a comienzos de los años treinta. La película sería fuente de inspiración para Orson Welles quien diría que vio La Diligencia cuarenta veces antes de crear El Ciudadano Kane.





Datos.

Título Original: Stagecoach
Dirección: John Ford
Año: 1939
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, Claire Trevor, Thomas Mitchell, Andy Devine, John Carradine, George Bancroft, Louise Platt, Donald Meek, Berton Churchill, Tim Holt, Tom Tyler, Chris-Pin Martin, Francis Ford
Duración: 96 min.

domingo, 2 de noviembre de 2014


MÁS CORAZÓN QUE ODIO





Intro.

Las raíces son profundas. Cuando se mantienen por años son profundas y crecen incluso más allá de nuestra vista. En el inmenso panorama del pasado somos niños jugando a estar en un lado y otro, sin darnos cuenta de toda la violencia que mantenemos en nuestras propias palabras. A veces destruímos y matamos, sin darnos cuenta que aquellos muertos hoy, serán nuestros asesinos el día de mañana. E intercambiaremos juegos mientras que siempre pensemos en dos bandos y podamos salir a jugar y sonreír, matar y morir. Las profundas raíces no crecen en nuestra mente pero podemos sentirlas en cada paso, es parte de nuestro hogar y nuestra descendencia. Alguien siempre trata de evitar que hablemos sobre estas raíces, pero es imposible quitarte una careta y no saber que debajo existe un rostro, un rostro que representa toda una historia, la cual hemos contemplado tantas veces en otras vidas.






Cuerpo.

John Ford y John Wayne son un legado innegable en el mundo del cine y del western. El primero sería un autor por propio derecho, tomando a un género considerado menor, visto como simples aventuras entre un bando diferente a otro para transformarlo en entregas de total seriedad y profundidad, enfatizando el lado humano de sus personajes. A pesar de una notable parcialidad sobre sus orígenes, y por lo cual Ford sería duramente criticado, su tratamiento del western responde también a una mejor comprensión de todo lo que podía provocar el género, desde aspectos netamente visuales en cuanto a la escenografía, hasta la exploración psicológica de los personajes, reforzándolo gracias a grandes actores y a historias totalmente llamativas y bien trabajadas. El segundo es ya un ícono del cine americano y mundial. John Wayne es prácticamente una institución en el séptimo arte y su nombre está asociado con las mejores entregas que ha podido inspirar el western, ya sea desde una temprana edad hasta sus últimos años. Wayne es el Duque por excelencia y su capacidad de recrearse como una presencia en este género no puede ser discutida.





Más Corazón que Odio fue un proyecto ambicioso que llegaría a convertirse en uno de los mejores ejemplos del séptimo arte. Ford tomaría la novela de Alan Le May y plasmaría la historia de un rapto y un rescate envuelto en un halo de racismo que conllevaría a uno de los personajes más complejos interpretados por Wayne. Si bien la película sería llevada como uno de los tantos proyectos de Ford, la crítica cobraría fuerza debido a esa necesidad del director americano de mostrar a los nativos americanos como los salvajes en contra de las fuerzas estadounidenses. La historia que envuelve este drama es basada en hechos reales pero cuya coyuntura ha sido vinculada con el racismo antes mencionado y con ese estudio dedicado de Ford sobre sus personajes. Tanto el drama como la crítica social harían de esta una película compleja, buscando interpretaciones y representaciones de cada uno de los personajes, llegando a ser de gran influencia en diferentes realizadores.





De gran importancia también es el gran reparto e interpretación. John Wayne en uno de sus personajes más representativos, se ve acompañado de usuales y virtuosos colaboradores de Ford. Jeffrey Hunter en posiblemente su mejor rol acompaña a Wayne y junto a él, Vera Miles y Ward Bond también en roles importantes. Natalie Wood es la pequeña Debbie, el objeto de deseo de toda la trama y que ya destacaba desde corta edad en diferentes producciones. En roles secundarios también encontramos a Harry Carey Jr., Henry Brandon, John Qualen, entre otros. Estas interpretaciones hacen la película aún mucho más importante porque lo que se destaca es la profundidad de estos, esa capacidad interpretativa de director y actores de demostrar que los personajes van más allá de las simples y cortas intervenciones, sino que son parte de la cosmología de la trama, insistiendo que hay muchos más nudos que se desatan de la trama principal.





Existen muchas interpretaciones en cuanto a la relación de los personajes de la película. Ethan Edwards, interpretado por Wayne, demuestra no ser solamente un personaje llevado por la discriminación sino por otros motivos concernientes a su familia. Ciertas intenciones en cuanto al personaje parecen ocultas pero cuya funcionalidad en la película han permitido a críticos entender que sus motivos iniciales de racismo están determinados por la valoración a la familia, el amor, el genocidio e incluso la venganza. Las relaciones entre comanches y estadounidenses (quienes en realidad, vendrían a ser los invasores) no están definidas en estos contextos, ya que cada uno parece conocer y respetar ciertos rasgos de la otra cultura y sus tratos parecen mediar en cuanto a una invisible línea de lo permitido. Ford busca equilibrar la línea entre ambos, pero aún así mantiene ese racismo de Estados Unidos por mostrar a los nativos como salvajes.





Pero Más Corazón que Odio terminaría siendo un gran logro. Ford cambiaría el final de la novela, a instancias más dramáticas y con la fuerza de su temática, la exploración del hombre como un ser individual perdido en la extensa escenografía de la vida. Eso es lo que Ford hace de manera perfecta, tanto en entregas como Uvas de Ira, Que Verde era mi Valle y otros dramas, el gran director logra poblar el western de estas capacidades, no haciendo de este el simple acto de trasladar una historia entre indios y caballos, sino que logra encontrar los propios beneficios de este género, algo que ya estaba modificando desde la etapa muda. Su capacidad podría hablar de su mejor western pero en su gran carrera, Ford demostraría poder reinterpretarse en varias oportunidades, convirtiéndose en uno de los más grandes representantes de su país.






Datos.

Título Original: The Searchers
Dirección: John Ford
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Antonio Moreno, Hank Worden
Duración: 119 min.