Mostrando entradas con la etiqueta Jane Darwell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jane Darwell. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de octubre de 2013


EL INCIDENTE OX-BOW


 

Intro.

Todos somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario. Todos somos inocentes hasta que la sangre no ha salpicado nuestras manos. Somos inocentes y somos perfectamente conscientes de aquello que nos separa de los culpables. Nos encontramos en la oscuridad de un trayecto sin comienzos ni finales, pero reconocemos el brillo de las pistolas cuando están apuntadas a nuestras faces. Estamos esperando la palabra y la pregunta para poder abrir nuestras bocas y clamar inocencia. Pero todo es tan confuso cuando aquellos que nos pueden liberar solo piensan en la sangre que ha quedado en la tierra y como no se puede borrar con ningún elemento conocido por el ser humano.

 
 



Cuerpo.

El Incidente Ox-Bow es un proyecto muy particular. El director William A. Wellman y la estrella principal, Henry Fonda, hicieron diferentes concesiones para poder hacerse cargo de este filme. Ambos estaban decididos a hacer la adaptación del libro homónimo de 1940 escrito por Walter van Tilburg Clark, novela la cual sería considerada como el primer western moderno. Wellman y Fonda aseguraron hacerse cargo de la película al formar parte en otras producciones de poco presupuesto, además de convencer a Darryl F. Zanuck de 20th Century Fox que el proyecto era algo más que necesario, sino también rentable. Ambos involucrados estuvieron muy orgullosos de la película y la crítica especializada rindió tributo a Wellman y Fonda, pero lucrativamente El Incidente Ox-Bow fue un fracaso. Zanuck no desperdiciaría momentos en el futuro para recordarle tanto a Wellman como a Fonda sobre el fracaso de dicho proyecto y como confirmación de no volver a darles mayor colaboración en el futuro.

 
 
 
 
El Incidente Ox-Bow es un western sin duda inusual. Parte del uso particular de Wellman y Fonda en cuanto a tendencias e improvisaciones durante todo el largometraje. Esto puede verse claramente en el inicio de la película donde nos podemos remitir tanto a El Cielo Amarillo de 1948, dirigida también por Wellman, al mismo tiempo que la técnica de actuación de Fonda junto a Harry Morgan es también una muestra de creatividad y personalidad. Todo ello se ve resuelto durante la trama y junto a un buen juego de cámaras por parte de Arthur C. Miller, que nos muestran una entrada muy particular al género. La historia busca disasociar los temas típicos del western y enfocarnos en un relato de condición humana que fácilmente puede ser traslado a diferentes ámbitos legales o sociedades tan lejanas como cercanas al tiempo de realización del filme.

 
 
 
 
Debido a su mensaje desalentador y oscuro, la película sería archivada y recién estrenada dos años después de su realización. La idea de Fonda era recurrir a diversos actores reconocidos y mantener un perfil bajo en cuanto a notoriedad dentro de la pantalla, es así como el personaje de Fonda es prominente, pero de manera tal que cada uno de los personajes secundarios pueda mantenerse al mismo nivel en cuanto aparecen en escena. Sería una de las primeras películas de Dana Andrews y Anthony Quinn en roles secundarios. Algunas referencias parecen indicar que El Incidente Ox-Bow fue parte de una concientización con lo que ocurría en la Segunda Guerra Mundial y como era visto y tratado el tema. Entre otras particularidades, El Incidente Ox-Bow fue nominada al Oscar como mejor película, sin tener alguna otra nominación en su haber. Con el tiempo la película se volvería de culto dentro del western por su inusualidad y su experimentación. La actuación de Fonda y compañía es simplemente exquisita, denotando su preocupación de los detalles, es el proceso de improvisación llevado a buen puerto cuando se busca tener rigurosidad en cada escena, inclusive en aquellas que consideramos no tan importantes o que no forman en parte de gran relevancia. El Incidente Ox-Bow termina siendo una gran colaboración entre dos artistas impulsando un guión y una representación que sin su empuje no hubiera tenido la sofisticación con la cual es ahora considerada un clásico imperdible.

 


 

Datos.

Título Original: The Ox-Bow Incident
Dirección: William A. Wellman
Año: 1943
País: Estados Unidos
Intérpretes: Henry Fonda, Harry Morgan, William Eythe, Jane Darwell, Matt Briggs, Harry Davenport, Frank Conroy, Marc Lawrence, Paul Hurst, Victor Kilian, Dana Andrews, Mary Beth Hughes, Anthony Quinn, Chris-Pin Martin, Willard Robertson, Leigh Whipper, Margaret Hamilton, Billy Benedict, Dick Rich, George Meeker, Francis Ford
Duración: 75 min.

miércoles, 21 de agosto de 2013


LO QUE EL VIENTO SE LLEVO (II)






Intro.

Érase una vez… y una vez el mundo colapsó y nos entregó todo aquello de lo cual se nutre al mundo, con sus edificaciones y construcciones, con su naturaleza de grandes campos verdes, de altísimos árboles y de praderas interminables. Érase una vez y como la voz original que levanta mares y tierras todo se fue colocando precisamente como debería ser colocado y cada pieza del rompecabezas fue una genial inspiración del tiempo y del espacio. Crear y recrear para dibujar y tonificar. Imaginar y abrir los ojos para ver que ya no solamente nuestra mente es aquella que puede estar ligada a lo inimaginable. Se puede crecer con sus voces, con los nombres inmortales de rostros jóvenes que inundan miles de pantallas, se puede ser ellos por unos cuantos segundos y sobre todo, se puede repetir con orgullo las frases y pretender que somos niños jugando a ser adultos… érase una vez que el viento arrastró con todo y aún así, nos dejó todo lo que se llevó.





Cuerpo.

La dirección y el guión probaron ser también una odisea. En los créditos de la adaptación se encuentra el nombre de Sidney Howard. Un gran escritor de dramas, Howard destacó en el teatro con la adaptación de varias de sus obras. Si bien el público no siempre respondía positivamente a sus entregas, la crítica especializada reconocía su talento. Samuel Goldwyn lo contrataría para trabajar en los guiones de la película. Muy capaz en este rótulo, Howard logró dos nominaciones al Oscar por Arrowsmith y Dodsworth. La tercera la ganaría póstumamente por Lo Que el Viento se Llevó. Pero el guión no fue solamente parte de su trabajo. Selznick solamente colocó su nombre en los créditos como un homenaje a su temprana muerte antes que la película pudiera ser estrenada. Pero la película fue revisada también por Oliver H. P. Garrett, Ben Hecht, Barbara Keon y Jo Swerling. Howard había hecho el guión original, pero estaba diseñado para una película de seis horas. Selznick llamó a varios escritores para reducir y alterar dicho guión. Varios fueron los escritores que contribuyeron, incluso Selznick mismo, pero al final solamente cuatro fueron reconocidos y solo Howard estuvo en los créditos.





En cuanto a la dirección, el nombre nominado era George Cukor. La elección parecía natural. Cukor era un colaborador de Selznick por muchos años y era un gran director de actrices. Cukor estaría relacionado por dos años en la preproducción del filme y solo duraría alrededor de tres semanas en la filmación. Los problemas con Selznick se produjeron por la óptica en como tomar la película. Sus visiones se distorsionaron y si a ello incluimos a Clark Gable como actor principal, algo que le disgustaba a Cukor, hizo que el director saliera del proyecto. Vivien Leigh y Olivia de Havilland hablaron a favor del director, pero la decisión estaba tomada, su reemplazo sería Victor Fleming. Para esos momentos, Fleming estaba filmando El Mago de Oz y ambas películas a pesar de llevar su sola autoría en la dirección fue parte de diferentes colaboraciones. En el caso de Lo Que el Viento se Llevó, Fleming debió ser reemplazado por dos semanas debido a cansancio por Sam Wood. El trabajo de los tres directores se encuentra en el resultado final de la película.

Lo Que el Viento se Llevó se convirtió en una sensación instantáneamente. Comenzó a romper todos los records y todas las expectativas posibles. Sería nominado a trece premios Oscar ganando ocho de ellos y siendo acreedor de dos premios Oscar honorarios. Ganaría como mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor guión adaptado, mejor actriz secundaria, mejor cinematografía, mejor edición y mejor dirección de arte. La popularidad de todos sus participantes incrementó en demasía y aquellos no tan populares empezarían a ganar fama. Vivien Leigh se ganó todos los aplausos de público y crítica mientras que Hattie McDaniel se convirtió en la primera mujer de color en ganar un premio Oscar. Gable continuó agregando palmares a sus grandes actuaciones y Howard volvería a Inglaterra a tener un mayor impacto en el arte, la política y la sociedad de su país. Selznick se proclamó como el productor por excelencia y toda su vida buscó otro triunfo como Lo Que el Viento se Llevó, pero este nunca llegaría. Fleming siempre fue un director reconocido en MGM dirigiendo los mejores filmes del estudio. En 1939 con la realización de El Mago de Oz y Lo Que el Viento se Llevó se convirtió en una leyenda, pero al mismo tiempo no volvió a encontrar la misma fama de este y otros años anteriores.




La película pertenece tanto a su productor como a sus actores. Selznick se decidió a crear este gigantesco proyecto a partir de su poder económico y a su posición de productor importante y destacado, que durante años estuvo metido en el negocio y donde supo resaltar a través de muy buenas películas. Su desempeño en la adaptación de la novela de Margaret Mitchell radica en su necesidad y obsesión de mantener todo bajo su control. Si bien contaba con un grupo numeroso de colaboradores y asistentes, Selznick desarrollaba cada decisión importante a partir de su laborioso proceso de selección y elección. Lo que el Viento se Llevó no sería posible a partir de otra persona. Estuvo bajo la tutela de su suegro, Louis B. Mayer y tuvo que llenar el vacío dejado por el gran Irving Thalberg, pero logró demostrar con réditos su capacidad para el negocio. La película también debe mucho a sus actores, sobre todo a Vivien Leigh que cumple con el sueño del papel deseado y con una actuación sin quiebres, demostrando todas sus capacidades teatrales y su gran asociación con Olivier. Al lado de Leigh, destacan sobre manera Olivia de Havilland y Hattie McDaniel, las dos actrices secundarias nominadas al Oscar. Su labor es también impecable y de gran sustento, demostrando estar preparadas para una película de tales magnitudes. Tanto Gable como Howard son dos actores de gran nivel cuyas imágenes están inmortalizadas en dicho filme, ya que cuentan con una gran reputación precedida por sus actuaciones anteriores y porque cumplen a cabalidad al resarcir en este megaproyecto. Lo Que el Viento se Llevó no solo demostró ser una película de inmensas magnitudes, sino también irrepetible. Hollywood alcanzó posiblemente su punto más alto en cuanto a su peculiar fórmula de hacer películas y si bien durante los años cuarenta y cincuenta siguieron demostrándolo, paulatinamente con la desaparición de los sistemas de estudio y con el cambio del cine durante las décadas siguientes se demostró que películas épicas como Lo Que el Viento se Llevó solamente pertenecen a un tiempo y a un espacio determinados, imposibles de repetir o imitar.







Datos.
Título Original: Gone with the Wind
Dirección: Victor Fleming
Año: 1939
País: Estados Unidos
Intérpretes: Clark Gable, Vivien Leigh, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Thomas Mitchell, Barbara O’Neil, Evelyn Keyes, Ann Rutherford, George Reeves, Fred Cane, Hattie McDaniel, Oscar Polk, Butterfly McQueen, Victor Jory, Everett Brown, Howard C. Hickman, Alicia Rhett, Ran Brooks, Carroll Nye, Laura Hope Crews, Eddie Anderson, Harry Davenport, Leona Roberts, Jane Darwell, Ona Munson, Paul Hurst, Cammie King Conlon, J. M. Kerrigan, Jackie Moran, Lllian Kemble-Cooper, Marcella Martin, Mickey Kuhn, Irving Bacon, William Bakewell, Isabel Jewell, Erci Linden, Ward Bond, Yakima Canutt, Louis Jean Heydt, Olin Howland, Robert Elliott, Mary Anderson, Cliff Edwards
Duración: 238 min.

jueves, 31 de mayo de 2012


PASIÓN DE LOS FUERTES



Intro.

La nostalgia de un hombre con una pistola se torna en un ímpetu por justicia. Sus actos, su nombre y su postura responden a un pasado reconocido y las intenciones ocultas no son más que escaramuzas de un sentido de justicia arraigado que debe cumplirse a toda costa. Es cierto que los tiempos han cambiado, es cierto que ya no podemos caminar despreocupados por el campo creyendo que todo puede resolverse de la manera más sencilla. Los hombres crecen y se deforman, y toda su concepción es la difícil carga de convivir con aquellos que no desean hacerlo. Para todas esas dificultades, un hombre carga con un arma a su costado, y si eso no fuera suficiente, carga con una estrella en su pecho, asegurando que aquellos que no respetan las balas, sean cegados cuando el sol se pone sobre esa pequeña estrella de plata.




Cuerpo.

El genio detrás del western lleva el nombre de John Ford. A finales de los años treinta y con diferentes entradas en el género, Ford lograría catapultar el western no solamente como una genuina corriente americana, sino también como un estilo propio dentro del cine, haciendo un contexto importante del “viejo oeste”, en donde historias complejas y novedosas pudieran desarrollarse, borrando decididamente la idea de que el western era el superficial enfrentamiento entre vaqueros e indios. Toda esta transformación comenzaría con su película de 1939, La Diligencia. Previamente, Ford ya provocaba ciertos cambios desde el cine mudo y lo continuó a lo largo de su carrera, influenciando a directores de todos contextos, desde Orson Welles a Ingmar Bergman, pasando por Akira Kurosawa, Satyajit Ray, Jean Renoir, Jean-Luc Godard, entre tantos otros. Con él empezaría toda una corriente de filmes dedicados al western logrando una interesante corriente que involucraría diferentes directores y actores americanos, siendo su misma asociación con John Wayne lo que lo pondría en status de leyendas del género. En Italia esto influenciaría el subgénero del spaghetti western, destacando Sergio Leone, y logrando grandes obras de reconocimiento internacional.



Si bien hay muchas películas que podrían tener en rótulo del mejor western de John Ford, sobretodo algunas donde aparecía John Wayne, Pasión de los Fuertes es una entrega convincente, fuerte, con un lenguaje propio importante, mereciendo estar entre una de las más importantes. Ford tomaría la historia del tiroteo en el corral OK como base de la película. Esta historia relata el ya mítico enfrentamiento entre los hermanos Earp junto a Doc Holiday contra la familia Clanton. Este popular enfrentamiento sería llevado al cine muchísimas veces, siendo la tendencia acercarse a los hechos históricos en lo posible. Ford tomaría otro camino. La película sería una adaptación del libro Wyatt Earp: Mariscal de la Frontera de Stuart N. Lake. La adaptación correría por parte de Samuel G. Engel, Sam Hellman y Winston Miller. Ford tomaría la película Mariscal de la Frontera (1939) de Allan Dwan como un ejemplo para su propia producción, llegando a filmar escenas enteras toma por toma.



Pero la validez de Pasión de los Fuertes destaca en su anacronismo, en la búsqueda de originalidad a partir del quebramiento de la lógica. La historia es el enfrentamiento de los Earp y los Canton, pero los detalles históricos se ven sobrepasados por las razones cinematográficas, alterando muchos rasgos al buscar una línea concluyente en cuanto al interés y la profundida de los personajes. Así, lo único que parece mantenerse es el contexto del western y los personajes míticos, pero nada más. Ford logra mantener una línea entre la nostalgia del western, de su significado y renombre, al mismo tiempo que modifica con gran habilidad lo que supuestamente uno acostumbra a ver en una película del género. Los personajes son importantes en su propia interioridad pasando por el actor teatral de Shakespeare, el condenado Doc Holiday, la siempre paciente Clementine Carter, el despiadado y arbitrario Newman Haynes Clanton y la poderosísima figura de Wyatt Earp. Todo este ensamblamiento responde a una ideología de su director por resaltar la historia a partir de las emociones que desprenden los personajes y ello se ve apoyado en la gran interpretación de sus actores.



Henry Fonda es Wyatt Earp. La leyenda de Hollywood comenzó su carrera en 1935 y rápidamente lograría la cumbre de la mano de John Ford y Uvas de Ira (1940). Fonda fue un gran actor, proponiendo en su propia medida una interpretación correcta pero imprimiendo siempre su propia lectura. Fonda no aparece como un actor que destaca a partir de la extrovertividad de los personajes, sino a partir de una profundidad lograda por su imagen, por sus silencios, por las variantes en su carácter cuando era requerido. Fonda es un inmenso Wyatt Earp, perpetuando la imagen del héroe atípico pero centrado en sus convicciones. A Fonda se le une un reparto de lujo. Un Victor Mature siempre funcional y en una de sus mejores presentaciones sino la mejor. Linda Darnell en conflictos con los estudios y cuya aparición en esta película respondía más a la búsqueda de una oportunidad, logrando una importante interpretación para su carrera. Los habituales de Ford cumplen también a cabalidad: Ward Bond, Tim Holt y algunos “agregados” que mantienen la línea interpretativa ya designada como Cathy Downs, John Ireland, Alan Mowbray, entre otros. Un reconocimiento aparte se merece Walter Brennan en el rol de cabeza de familia de los Clanton. Destacado en los papeles secundarios (ganaría el Oscar tres veces en este rubro), Brennan nos brinda su mejor interpretación en dicho filme, logrando establecer la tónica de la película: personajes profundos que ahondan en la idea de originalidad dentro de un western que rompe parámetros y que configura una línea argumental sólida y precisa, un western de John Ford en toda su gloria y esplendor.




Datos.

Título Original: My Darling Clementine
Dirección: John Ford
Año: 1946
País: USA
Intérpretes: Henry Fonda, Victor Mature, Cathy Downs, Linda Darnell, Walter Brennan, Tim Holt, Ward Bond, Don Garner, Grant Withers, John Ireland, Alan Mowbray, Roy Roberts, Jane Darwell, J. Farrell MacDonald
Duración: 103 min.

lunes, 10 de octubre de 2011


EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU ALMA





Intro.

Unas cuantas monedas se encuentran en tu puerta. Unas cuantas monedas de oro se encuentran en tu camino para tu felicidad y la felicidad de los tuyos. Unas cuantas monedas invaden un espacio para decir que no son unas cuantas monedas sino que son demasiadas monedas para llevar en un bolsillo o en una maleta. Unas cuantas monedas han vendido a ofrecer tranquilidad y regocijo a cambio de algo muy incircunstancial, algo que no sabrías como describir y que no sabrías que puede ser vendido. Así, las monedas son la representación de algo que ocurre todos los días cuando despiertas y no recuerdas tu nombre, cuando el espejo te devuelve una imagen que no es para nada conocida. Oh, sí, alguien ha venido para que recuerdes como empiezan los acuerdos.




Cuerpo.

Traducida literalmente como El Demonio y Daniel Webster, El Hombre que Vendió su Alma es una distribución de 1941 de RKO cuyo título original sería cambiado por All That Money can Buy (Todo lo que el Dinero puede Comprar) para evitar confusiones con otro película del mismo año, The Devil and Miss Jones. La película sería un éxito para la crítica pero un moderado logro en la taquilla. Su posterior éxito se debe a una temática fantástica acompañado de unos logrados efectos especiales y a la combinación de antiguas baladas americanas con música original creada por Bernard Hermann, quien ganaría un Oscar por esta película.




La historia de Daniel Webster fue tomada del cuento homónimo de Stephen Vincent Benéty adaptada por el mismo autor y Dan Totheroh. La película sería dirigida por William Dieterle, un director alemán desde los años veinte y cuya prolífica carrera en Hollywood lo convertiría en centro de atención por sus producciones en los años treinta y cuarenta. Su versatilidad le permitió dirigir películas de muchos calibres, desde comedias, fantasías, dramas, épicas, trabajando con actores de alta calidad como Marlene Dietrich, Ronald Colman, Jennifer Jones, William Holden, Paul Muni, Joseph Cotten, Charles Laughton, Maureen O’Hara, entre otros.




El rol original de Daniel Webster fue para Thomas Mitchell pero en un accidente se rompería la pierna y tendría que ser reemplazado por Edward Arnold, quien cumpliría con una de sus tantas correctas actuaciones. El reparto lo completa un genial Walter Huston (padre del director John Huston), quien sería nominado al Oscar por su performance. Así mismo nos encontramos con la pareja de James Craig y Anne Shirley, quienes se ven un tanto opacados por las ya mencionadas actuaciones. Para Craig esté sería el rol que lo sacaría de las películas B llevándolo a una moderada consagración. En tanto, Shirley perteneció a ese grupo de niñas actrices con mucho talento pero que el tiempo las terminó catalogando a roles secundarios en su juventud hasta su temprano retiro a los 26 años. Completan el reparto un inspirado John Qualen, un actor de reparto de grandes méritos asociado sobretodo con la compañía de John Ford; Jane Darwell, la recordada ganadora del Oscar por su interpretación de Ma Joad en Uvas de Ira y la sensual Simone Simon, cuya asociación con Renoir en La Bestia Humana (1938) la llevaría a Estados Unidos para aparecer en esta película y posteriormente en La Mujer Pantera (1942) y dos años más tarde en la secuela de la misma, haciendo de estos sus años más populares.




La película nos muestra la difícil realidad de familias modestas con muchos problemas económicos pero con valores de la amistad y de la unión que buscan contemplar dos ámbitos bastantes graficados: los pobres de grandes valores y los adinerados de poca moral. Esta realidad se verá rápidamente invadida por el elemento fantástico y a partir de allí la película le pertenecerá al juego de escenas, los efectos especiales, la musicalización y una gran actuación de Walter Huston. El filme tendrá un culto posterior por dichos elementos, los efectos especiales no son constantes ni exagerados, parten de simples detalles perfeccionados que hacen de su uso un gran aporte. A ello se le agrega cantos tradicionales e historia americana que juega con el imaginario de un país, destacando sus valores y condenando a todos aquellos que han evadido el sendero del bien. La película sería cortada severamente hasta que el esfuerzo de muchos fanáticos logró recuperar su extensión original y su posterior restauración en sistemas modernos. El Hombre que Vendió su Alma es ahora una de las más recordadas de su director.




Datos.

Título Original: The Devil and Daniel Webster
Dirección: William Dieterle
Año: 1941
País: Estados Unidos
Intérpretes: Edward Arnold, Walter Huston, James Craig, Anne Shirley, Jane Darwell, Simone Simon, Gene Lockhart, John Qualen, H. B. Warner
Duración: 107 min.