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miércoles, 1 de febrero de 2023

 

SABRINA




Intro.


El amor es en esencia un misterio. Recorrer el mundo pensando en un único ser cuando uno menos llamativo puede convertirse en un idílico romance es muchas veces parte de las historias amorosas de todos los entornos. Encontrar personalidad, encanto y simpatía en un ser el cual no te has dado cuenta que existe, es la sensibilidad que nos permite entender que nada está designado como lo planteamos y que nuestros corazones no siempre laten de la forma que más queremos mandar. Oui, la vie en rose.

 



Cuerpo.


Un maestro tanto en la comedia como en el drama, Billy Wilder fue uno de los tantos talentos que tuvo que huir de Alemania durante la toma del poder por parte de los nazis y que brillaría en Estados Unidos como director. Sus diferentes trabajos en los años cuarenta demostraban una gran capacidad, sobre todo en el film noir, lo cual lo catapultaría a la siguiente década como uno de los más grandes representantes del cine. Una interesante lista de éxitos comenzaría en 1950 con la mítica Sunset Boulevard, seguida un año después con El Gran Carnaval, Stalag 17 (1953) y Sabrina en 1954. Wilder seguiría entregando grandes producciones durante los años cincuenta y sesenta.






Para Sabrina, Wilder contaría con un grupo interesante de actores. William Holden comenzaría una relación especial con Wilder, con el cual se convertiría en una estrella. Sería nominado por su actuación en Sunset Boulevard y ganaría el Oscar con Stalag 17. Por su parte, Audrey Hepburn sería reconocida mundialmente un año antes por su actuación en Roman Holiday. Esto la llevaría a una carrera y a un uso de su imagen la cual la haría un ícono de la moda, pero que para 1954 todavía estaba cementando su rol en el cine. El tercer miembro de esta comedia romántica sería el gran Humphrey Bogart. Con una prolífica carrera desde los años treinta, Boggie es un actor a toda medida, siendo su especialidad los dramas y el film noir.






Wilder destacaría en la comedia previamente con El Mayor y la Menor (1942) y A Foreign Affair (1948). Sabrina sería adaptado de la obra teatral Sabrina Fair, la cual había sido aclamada en Broadway y que contaba en su reparto con Joseph Cotten y Margaret Sullavan. La producción tuvo ciertas dificultades, como el amorío entre Holden y la joven Hepburn, teniendo que mantenerse como un secreto a voces ya que el actor estaba casado y tenía problemas con el alcohol. Por otro lado, Bogart tenía muchas críticas con respecto a la película. Por una parte, se sentía extraño en el rol de una comedia romántica para la cual no había sido la primera opción, ya que Wilder le había ofrecido el rol a Cary Grant, quien lo rechazó. Además de ello, Bogart quería a su esposa Lauren Bacall en el papel de Sabrina, pero Wilder tuvo a Hepburn como primera opción. La inexperiencia de Hepburn también fue algo que no le hacía fácil las grabaciones a Bogart. Fuera de todo ello y después del éxito del filme, Bogart se disculparía con Wilder por su carácter durante la filmación.





Sabrina es una de las grandes comedias románticas de todos los tiempos. Si bien, la elección de Bogart puede sentirse anticlimática, tanto por su imagen como actor dramático o de film noir y por su edad (Bogart tenía 54 y Hepburn, 24), el gran Boggie compensa estos hechos con su capacidad para envolverse en sus personajes y dejarle su sello personal, algo que recaería bien con el frío y calculador personaje de Linus Larrabee. El guion permite una sinfonía de escenas orquestadas a un buen tenor, cumpliendo los roles secundarios a gran cabalidad y proponiendo una interpretación sublime. Wilder se apoya en su experiencia con personajes simpáticos y antipáticos, de estos últimos sacaba grandes actuaciones de sus actores y con una gran visión para los momentos cómicos obtenía un gran panorama donde podía imponer su control, al mismo tiempo que conducía a los actores a interpretaciones galardonadas.






Datos.

Título Original: Sabrina
Dirección: Billy Wilder
Año: 1954
País: Estados Unidos
Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams, Walter Hampden, Nella Walker, Martha Hyer, Marcel Dalio, Marcel Hillaire, Ellen Corby, Francis X. Bushman, Joan Vohs, Nancy Kulp
Duración: 113 min.

viernes, 8 de diciembre de 2017


LA GRAN ILUSIÓN (II)



Intro.

La libertad conlleva un alto precio. Pero la desigualdad entendida entre bandos no es proporcional a nuestro razonamiento. En otro tiempos, la guerra es una desigualdad que procuramos no entender y entre tantas injusticias, la esperanza es un movimiento humano que no se preocupa ante tantos idiomas.




Cuerpo.

El miembro por antonomasia es Jean Gabin. Dentro del reparto francés muchos de los nombres usuales del movimiento aparecen. Pierre Fresnay es uno de los principales, un actor regular de esos años y que trabaja con grandes directores pero cuya asociación con la empresa Continental alemana en tiempos de la invasión a Francia lo terminaría perjudicando. Marcel Dalio también era un referente de esta época, apareciendo con personajes secundarios nutridos en películas importantes. Julien Carette era un intérprete tragicómico muy querido en Francia y buen colaborador de Renoir. Gaston Modot es también una institución en el país galo apareciendo en más de cien películas, muchas de las cuales son emblemáticas en la historia del cine. Otros colaboradores son la bella Dita Parlo; el colaborador regular del director Jean Vigo, Jean Dasté, y el futuro director George Péclet.






Una de las apariciones más agradables del filme es el personaje de Erich von Stroheim. Para 1937, el director austriaco había pasado de ser una fulgurante estrella de la dirección en los años silentes veinte, llegando a alturas megalomaníacas hasta su histórica lucha con el productor Irving Thalberg, para terminar  alejándose de la cumbre de Hollywood. Sus productos fueron desapareciendo pero La Gran Ilusión significó un punto cumbre en su carrera, ayudándolo a recuperar algo de su prestigio. Se mantendría haciendo pequeños roles en la actuación hasta el clásico Sunset Boulevard y sería olvidado hasta su reposición gracias a sus filmes mudos.





La historia se basa en prisioneros franceses a manos de los alemanes y mientras se desarrolla la guerra se mantienen en una relación ciertamente armoniosa en donde entienden roles básicos: los prisioneros deben tratar de escapar mientras sus carceleros evitarlo. Se denota cierto respeto entre los combatientes pero entendiendo que cada uno debe mantener su labor. Este equilibrio se romperá ante un exitoso escape y sus consecuencias, que fuera de tener puntos libertarios también demuestran lo trágico de la vida y la continuidad de una guerra sin beneficio alguno.





La camaridad y simpatía de los personajes es una de las claves para el funcionamiento de la película. La Gran Ilusión tiene una óptica pacifista pero al mismo tiempo reflexiva sobre lo que está aconteciendo. Algunos detalles de las diferentes nacionalidades se toman en cuenta, así como también algunos prejuicios de la época. Renoir buscó construir su obra a partir de la concientización, ya también avizorando la posible tensión y segunda guerra que se formaría, distando también entre su obra y la crueldad humana que se avecinaba. Renoir seguiría en un idilio con la creación a través de La Bestia Humana y con su obra más importante, Las Reglas del Juego, aunque también sería su peor desastre económico, lo cual tardaría décadas en devolverle su fama.






Datos.

Título Original: La Grande Illusion
Dirección: Jean Renoir
Año: 1937
País: Francia
Intérpretes: Jean Gabin, Marcel Dalio, Pierre Fresnay, Erich von Stroheim, Dita Parlo, Julien Carette, Gaston Modot, Georges Péclet, Werner Florian, Jean Dasté, Sylvain Itkine
Duración: 114 min.


viernes, 1 de diciembre de 2017


LA GRAN ILUSIÓN (I)



Intro.

La libertad conlleva un alto precio. Pero la desigualdad entendida entre bandos no es proporcional a nuestro razonamiento. En otro tiempos, la guerra es una desigualdad que procuramos no entender y entre tantas injusticias, la esperanza es un movimiento humano que no se preocupa ante tantos idiomas.




Cuerpo.

Jean Renoir es uno de los grandes hitos del cine francés. Su capacidad para mostrar al hombre común en las vicisitudes de la vida no solo ha conllevado a una de las mayores expresiones del realismo poético, sino que encontró también a uno de sus mejores intérpretes en Jean Gabin. Renoir había trabajado desde la etapa muda y ya había demostrado su pericia en entregas importantes como Nana (1926) o Boudú salvado de las aguas (1932), entre otros. Pero su relieve internacional comenzaría gracias a su obra de 1937.





Por su parte, Jean Gabin también comenzó en la etapa muda en pequeños roles, pero rápidamente su talento empezó a ser evidente frente a las cámaras. Su gran momento llegaría gracias a su unión con el director Julien Duvivier, quien le daría la oportunidad en diversas entregas como La Bandera (1935) y El Bello Equipo (1936), pero sería con Pépé le Moko de 1937 con la cual la notoriedad de Gabin se expandiría por toda Francia. Este sería uno de los grandes años de Gabin quien se convertiría en una imagen del realismo poético y una representación del hombre trabajador francés, por lo cual se le considera uno de los más grandes actores de la historia del cine.





Los mediados de los años treinta en Francia muestra en su forma más espléndida al realismo poético imperante en esas épocas. Tanto Jean Renoir como Jean Gabin se han mostrado como intérpretes perfectos de esta corriente que busca mostrar la realidad a partir de ciertos tintes estéticos, los cuales nos hablan de una elaboración en donde la visión fatalista de los personajes se ve envuelta en sus sueños y sus deseos a pesar de las duras realidades, solamente para que al final esta sea aplastada por aquello que no pueden comprender. Las obras de esta época perduran como parte del movimiento, pero en el caso de La Gran Ilusión, su mensaje antibélico perduró mucho más allá del movimiento siendo considerada una de las grandes películas de todos los tiempos.





La historia de una lucha entre caballeros pero la misma demostración de lo que es la guerra, es el ejemplo de una película calculada y realizada bajo una historia cautivante. El guion creado por Renoir y Charles Spaak busca mostrar la futilidad de la guerra, al mismo tiempo que su realidad, fuera de verse encumbrada con tintes poéticos. Para ello, Renoir decidió ir por el lado humano de la historia, enfatizada en sus personajes, pero ello no fue lo suficientemente convincente para los productores y la película demoró algunos años para poder concretizarse como proyecto. Al lograrlo, se juntó con un grupo interesante de actores.





Datos.

Título Original: La Grande Illusion
Dirección: Jean Renoir
Año: 1937
País: Francia
Intérpretes: Jean Gabin, Marcel Dalio, Pierre Fresnay, Erich von Stroheim, Dita Parlo, Julien Carette, Gaston Modot, Georges Péclet, Werner Florian, Jean Dasté, Sylvain Itkine
Duración: 114 min.

viernes, 30 de agosto de 2013


LAS REGLAS DEL JUEGO
 
 
 
 
Intro.

Las divisiones de las sociedades son el excelente cultivo de un lenguaje, de modales, de maneras intrínsicamente relacionadas con un distintivo sector. La posición social es ese gran aliento de poder caminar conociendo algunos nombres que tal vez antes no eran necesarios pero que ahora se convierten en nuestro vocabulario habitual, como si fuera un juego de niños que se aprende para no perder ante otros. Y cuando ya todos los personajes están en sus posiciones para empezar el juego, alguien distintivamente y con mucha elegancia se levanta y dice: “Ahora, damas y caballeros, vamos a dictar las reglas del juego…”.

 
 
 
 
 
Cuerpo.

Jean Renoir es probablemente el director francés por autonomasia. Sus entregas, su asociación con Gabin, así como su inmortalidad gracias a La Gran Ilusión y Las Reglas del Juego lo han establecido como un autor dedicado y comprometido en crear obras de arte con conciencia social y estilística, comprendiendo con sensibilidad el sentimiento de la sociedad francesa de su tiempo. Renoir no es solamente parte de una línea importante de artistas en su familia, sino que logra distinguirse personalmente y con el gran orgullo de su cuerpo de trabajo que respalda su creatividad en diferentes épocas del cine francés.

 
 
 
 
Las Reglas del Juego es extrañamente una de los peores fracasos de Jean Renoir cuando fue estrenada siendo casi de la manera más extraña y milagrosa su reincorporación como una de las grandes obras del séptimo arte. Su estreno fue tan estrepitoso que Renoir tuvo que modificarla en varias ocasiones para volver a presentarla e incluso llegó a la instancia de querer destruir la película, pero en cambio simplemente la abandonó, dejándola a su suerte. La película se creyó destruida después de los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial, pero paulatinamente elementos del filme fueron resurgiendo y una restauración de la misma se empezó a elaborar. Tuvieron que pasar veinte años para que la película, junto al apoyo de Renoir, pueda ser restaurada casi en su totalidad. Las Reglas del Juego fue apreciada por público y crítica convirtiéndose rápidamente en una de las películas más grandes de la historia del cine. Su reputación fue ascendiendo en la lista de reconocidos críticos quienes no dejaron de alabar la labor de Renoir, cuyo estilo sería analizado, estudiado y copiado por algunos otros directores. A pesar de su gran decepción en su tiempo, Renoir pudo gozar de la reinvención de su película y de ocupar su lugar ideal como uno de los testamentos personales más originales dentro de la historia del cine.
 
 
 
 
Para 1939, Renoir había logrado colocarse como el cineasta francés más importante de su tiempo. La Gran Ilusión (1937) y La Bestia Humana (1938) lo habían consagrado y a diferencia de estas dos producciones, ahora contaba con el apoyo y el financiamiento necesario para el siguiente proyecto. Basado en el naturalismo, Renoir quiso romper con esta tendencia y crear un filme fuera de todo lo anterior que había creado. Es así como a partir de diferentes influencias como Alfred de Musset, Molière y Beaumarchais, decidiría hacer una sátira sobre la alta sociedad francesa. Deshinbido de todo tipo de censura y crítica, la cual no esperaba, Renoir puso en libertad toda su concepción de un mundo burgués desinteresado en sus contextos y con el solo pretexto de vivir como el dinero te lo permite, sin pedir explicaciones o reparar en las consecuencias, la película vendría a ser dominada por una frase: “Todo el mundo tiene sus razones”. Renoir contó con la total libertad de creación, sin prever todos los problemas que surgirían en su estreno.

 
 
 
 
Esta total libertad le permitió a Renoir crear una escena bastante cruel para los estándares modernos. Es la escena de la caza de liebres por parte de los burgueses. Si bien Renoir lo filma con total naturalidad, sin exacerbar en el morbo o en algún tipo de intencionalidad con respecto a la matanza de animales, las escenas nos muestran exactamente eso, la muerte de animales a partir de escopetas. La escena es controversial, debido a que no existe ninguna referencia siquiera parecida en contra de animales y porque en ese tiempo tampoco existía un código en contra de la crueldad contra animales en las películas, algo que años después sería instaurado con total severidad y control. A ello hay que agregarle la imagen que desarrolla Renoir sobre la burguesía. Si bien no estamos en una película donde hay diferencias entre la moralidad y amoralidad de cierto sector contra otro, la película demuestra una total falta de sentido común, de sensibilidad y de humanidad por parte de todos los personajes, pero ello es tratado de manera tan sutil y tan irrelevante, que nos encontramos ante un universo de personas actuando según necesidad y dejando que los actos tomen curso sin interesar cuando afectados puedan estar o no. Todo ello llevó a una crítica desmedida contra Renoir pues su sátira no fue considerada sagaz en su tiempo y los aspectos técnicos importantes del filme pasaron también a segundo plano, sin siquiera ser relevantes en el proceso de visualización.

 
 
 
 
La película cuenta con algunas apariciones destacadas y algunos habituales dentro del trabajo de Renoir. El rol principal es para Nora Gregor, una actriz austrohúngara (ahora parte de Italia), quien tuvo breves apariciones en el cine y cuyo rol en Las Reglas del Juego se debe a un desligamiento de Renoir con los rostros habituales del cine francés. A su lado, aparece Roland Toutain, otro actor no muy conocido y que era gran amigo de Jean Marais. En roles menos prominentes encontramos a rostros asociados con el cine de Renoir como Paulette Dubost, Julien Carette, Gaston Modot, Léon Larive y Henri Cartier-Bresson, que forman parte del sector laboral y servil dentro del mundo burgués. La alta alcurnia se encuentra representada por Marcel Dalio, Mila Parély, Anne Mayen, Pierre Magnier, entre otros. A resaltar la labor de Paulette Dubost y Marcel Dalio, en sus mejores papeles y también de los protagonistas principales que tuvieron pocos papeles en el cine. En los aspectos técnicos, Renoir se alejó del naturalismo de La Bestia Humana para centrarse en un estilo poético. El uso de todo el espacio es un ejemplo de ello, Renoir trata de darle importancia al fondo, que existe un enfoque y uso total de los espacios, queriendo crear una sensación de realismo. Inspirado por el teatro y los diálogos teatrales, Renoir explota el realismo a partir de la sátira, otorgándoles sentimentalismo a sus personajes en momentos sumidos de contradicciones morales y a la vez de acusar de falta de sensibilidad cuando esta es comúnmente necesaria.

 
 
 
 
Renoir logra establecer una cosmología única al atacar (lo que se consideró un ataque) a la burguesía francesa y otorgarles una frialdad humoresca, pero que en sentidos de un cine realista despliega cierta crueldad con respecto a la vida. Pero ello es tomado de manera tan ligera y superficial que nos encontramos ante la contradicción de un cine inusual, de una puesta en escena de algo que no termina por convencer pero que en la realización del filme busca insistir que estamos ante un mundo completamente diferente… y a la vez cruelmente real. Estas peculiares características dentro de un mundo “desconocido” por parte del público general francés, ya acostumbrado al cine de Renoir, fue chocante y poco apreciado, no solamente por la temática sino porque Renoir estaba siendo totalmente visionario, adelantándose a un cine estructural que a finales de los años treinta no era entendido. A ello hay que sumar que es un esfuerzo nacido antes de la Segunda Guerra Mundial en donde la contemplación de este tipo de sátira quedaría totalmente enterrada, sin ninguna posibilidad de apreciación posterior. La película tendría un final de acuerdo con su majestuosidad, logrando resurgir de las cenizas y recobrando la posición merecida dentro de los más grandes filmes de todos los tiempos.
 
 

 
 

Datos.

Título Original: La Règle de Jeu
Dirección: Jean Renoir
Año: 1939
País: Francia
Intérpretes: Nora Gregor, Paulette Dubost, Marcel Dalio, Roland Toutain, Jean Renoir, Mila Parély, Anne Mayen, Julien Carette, Gaston Modot, Pierre Magnier, Pierre Nay, Francoeur, Odette Talazac, Claire Gérard, Lise Elina, Eddy Debray, Léon Larive, Henri Cartier-Bresson
Duración: 106 min.