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domingo, 4 de febrero de 2018


FUERTE APACHE



Intro.

En el viejo Oeste conocidos rostros tratan de lidiar con la amenaza de la discriminación. Mientras suenan los rifles y las flechas vuelan no sabemos quiénes están debajo de esas pieles, menos aún si el color de estas pieles importa. Una decisión nos mostrara los dos aspectos de hombres en conflicto. ¿Cuál es la respuesta correcta? ¿El honor está por encima del amor? ¿Debemos combatir o evitar la guerra?




Cuerpo.

Ford. Wayne. Fonda. El trío se preparó para lo que sería la primera entrega de la trilogía de caballería del director, completada por La Legión Invencible (1949) y Río Grande (1950). Para finales de los cuarenta y el comienzo de la filmación de Fort Apache, John Ford ya era toda una leyenda. Desde sus comienzos en el cine mudo, la revitalización del western, el buen sentido de sus dramas y sus incursiones bélicas, el director americano había logrado múltiples triunfos en taquilla y ante la crítica. Desde La Diligencia (1939), Las Uvas de Ira (1940), Que Verde era mi Valle (1941), hasta Pasión de los Fuertes (1946), Ford mantuvo una capacidad para plasmar historias y en la mayoría de casos adaptarlas a su contexto preferido.







Para Fort Apache, Ford cuenta con dos actores extraordinarios: John Wayne y Henry Fonda, además de algunas incursiones novedosas y sus frecuentes colaboradores en papeles secundarios. John Wayne es una de las figuras del cine identificado con un contexto específico. Fuera de su capacidad para dramas y películas de guerra, es sin duda el western un dominio total de su parte y en donde su mayor creatividad actoral se despliega. Así mismo, es junto a Ford con quien logra sus mejores interpretaciones del género. La vitalidad de John Wayne es parte del imaginario del público americano siendo un ícono en toda su magnificiencia. Junto a él, Henry Fonda hace un trabajo exquisito, contrapuesto con sus roles naturales de héroe o víctima, es en este rol un antagónico con profundidad que resalta su capacidad para tomar roles atípicos y que después demostraría en su totalidad en Érase Una Vez en el Oeste. Fonda es otro ícono del cine americano y un trabajador constante que al igual que Wayne se mantuvo activo hasta sus setentas. Ambos intérpretes brillan en la pantalla.








Junto a ellos, se encuentra Shirley Temple. La niña estrella se encuentra en la transición de convertirse en una actriz reconocida en su juventud, algo que nunca llegó a cristalizarse pero el talento de Temple está intacto, aunque esta sería una de sus últimas apariciones en pantalla. Entre algunos actores recurrentes en la filmografía de Ford se encuentran Ward Bond, Victor McLaglen, George O’Brien y Grant Withers. Otra gran entrada en la película es la participación de Pedro Armendáriz, uno de los más grandes actores de la época dorada de México. Armendáriz tendría varias colaboraciones con Ford, así como en el cine de Estados Unidos y Europa.







La película se basó en la historia Masacre de James Warner Bellah, un autor de historias del viejo oeste a quien Ford admiraba y varias de sus historias serían adaptadas al cine, incluyendo su trilogía de caballería. La recreación a la pantalla grande sería por parte de Frank Nugent, quien sería un colaborador regular de Ford. Este es el comienzo de lo que caracterizará a posteriores entregas de Ford en el género con respecto a su interpretación de los nativos americanos, una de las grandes críticas hacia Ford y que con los años iría modulando. En esta cinta, los nativos americanos son puestos bajo una mejor luz y no como desalmados salvajes, sino como una reacción frente a la invasión del gobierno americano. Claro está que aún pasaría muchas décadas antes que Ford tuviera un trato justo con ellos.







La historia nos relata la poca cordura de la caballería americana a través del coronel Thursday y cómo la voz de la razón del capitán York es opacada por una cuestión de rango. La contraposición del entendimiento del terreno con el rango impuesto se ve también comprometida por el amor juvenil entre la hija de Thursday y el teniente O’Rourke. Toda esta problemática revestida con la formalidad de caballería y el conflicto bélico a resolver. Fonda hace un impecable trabajo mientras que Wayne ya inclusive en este punto es un veterano de películas del oeste y sabe como manejarlas, sobre todo bajo la dirección de Ford. La película sería muy exitosa, logrando la taquilla necesaria y abriendo el camino para las dos siguientes entregadas de la trilogía de Ford.







Datos.

Título Original: Fort Apache
Dirección: Joh Ford
Año: 1948
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, Henry Fonda, Ward Bond, Shirley Temple, John Agar, Dick Foran, Pedro Armendáriz, Miguel Inclan, Victor McLaglen, Guy Kibbee, Anna Lee, George O’Brien, Jack Pennick, Irenne Rich, Grant Withers, Movita, Ray Hyke
Duración: 125 min.




lunes, 7 de octubre de 2013


EL INCIDENTE OX-BOW


 

Intro.

Todos somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario. Todos somos inocentes hasta que la sangre no ha salpicado nuestras manos. Somos inocentes y somos perfectamente conscientes de aquello que nos separa de los culpables. Nos encontramos en la oscuridad de un trayecto sin comienzos ni finales, pero reconocemos el brillo de las pistolas cuando están apuntadas a nuestras faces. Estamos esperando la palabra y la pregunta para poder abrir nuestras bocas y clamar inocencia. Pero todo es tan confuso cuando aquellos que nos pueden liberar solo piensan en la sangre que ha quedado en la tierra y como no se puede borrar con ningún elemento conocido por el ser humano.

 
 



Cuerpo.

El Incidente Ox-Bow es un proyecto muy particular. El director William A. Wellman y la estrella principal, Henry Fonda, hicieron diferentes concesiones para poder hacerse cargo de este filme. Ambos estaban decididos a hacer la adaptación del libro homónimo de 1940 escrito por Walter van Tilburg Clark, novela la cual sería considerada como el primer western moderno. Wellman y Fonda aseguraron hacerse cargo de la película al formar parte en otras producciones de poco presupuesto, además de convencer a Darryl F. Zanuck de 20th Century Fox que el proyecto era algo más que necesario, sino también rentable. Ambos involucrados estuvieron muy orgullosos de la película y la crítica especializada rindió tributo a Wellman y Fonda, pero lucrativamente El Incidente Ox-Bow fue un fracaso. Zanuck no desperdiciaría momentos en el futuro para recordarle tanto a Wellman como a Fonda sobre el fracaso de dicho proyecto y como confirmación de no volver a darles mayor colaboración en el futuro.

 
 
 
 
El Incidente Ox-Bow es un western sin duda inusual. Parte del uso particular de Wellman y Fonda en cuanto a tendencias e improvisaciones durante todo el largometraje. Esto puede verse claramente en el inicio de la película donde nos podemos remitir tanto a El Cielo Amarillo de 1948, dirigida también por Wellman, al mismo tiempo que la técnica de actuación de Fonda junto a Harry Morgan es también una muestra de creatividad y personalidad. Todo ello se ve resuelto durante la trama y junto a un buen juego de cámaras por parte de Arthur C. Miller, que nos muestran una entrada muy particular al género. La historia busca disasociar los temas típicos del western y enfocarnos en un relato de condición humana que fácilmente puede ser traslado a diferentes ámbitos legales o sociedades tan lejanas como cercanas al tiempo de realización del filme.

 
 
 
 
Debido a su mensaje desalentador y oscuro, la película sería archivada y recién estrenada dos años después de su realización. La idea de Fonda era recurrir a diversos actores reconocidos y mantener un perfil bajo en cuanto a notoriedad dentro de la pantalla, es así como el personaje de Fonda es prominente, pero de manera tal que cada uno de los personajes secundarios pueda mantenerse al mismo nivel en cuanto aparecen en escena. Sería una de las primeras películas de Dana Andrews y Anthony Quinn en roles secundarios. Algunas referencias parecen indicar que El Incidente Ox-Bow fue parte de una concientización con lo que ocurría en la Segunda Guerra Mundial y como era visto y tratado el tema. Entre otras particularidades, El Incidente Ox-Bow fue nominada al Oscar como mejor película, sin tener alguna otra nominación en su haber. Con el tiempo la película se volvería de culto dentro del western por su inusualidad y su experimentación. La actuación de Fonda y compañía es simplemente exquisita, denotando su preocupación de los detalles, es el proceso de improvisación llevado a buen puerto cuando se busca tener rigurosidad en cada escena, inclusive en aquellas que consideramos no tan importantes o que no forman en parte de gran relevancia. El Incidente Ox-Bow termina siendo una gran colaboración entre dos artistas impulsando un guión y una representación que sin su empuje no hubiera tenido la sofisticación con la cual es ahora considerada un clásico imperdible.

 


 

Datos.

Título Original: The Ox-Bow Incident
Dirección: William A. Wellman
Año: 1943
País: Estados Unidos
Intérpretes: Henry Fonda, Harry Morgan, William Eythe, Jane Darwell, Matt Briggs, Harry Davenport, Frank Conroy, Marc Lawrence, Paul Hurst, Victor Kilian, Dana Andrews, Mary Beth Hughes, Anthony Quinn, Chris-Pin Martin, Willard Robertson, Leigh Whipper, Margaret Hamilton, Billy Benedict, Dick Rich, George Meeker, Francis Ford
Duración: 75 min.

lunes, 24 de diciembre de 2012


ÉRASE UNA VEZ EN EL OESTE


 

Intro.


En un instante el silencio se convierte en balas. El olor a pólvora. La tierra sobre el rostro. Las manos preparadas. Los niños ocultándose. El viejo Oeste renaciendo. De repente muchos hombres en diferentes vestiduras complican el panorama. Todo nos revoca a escenarios diferentes, a momentos de total armonía que se encuentran en nuestra mente. Aquellos hombres en sus largos trajes ocultan sus rifles y pistolas y cuando tu visión se encuentra borrosa ya no conoces nada más. Y dentro de todo este esquema una sinfonía que promueve la nostalgia y la destrucción del simple acto de matanza en un cronometrado momento del pasado.
 



 

 
Cuerpo.

Sergio Leone comenzó su carrera cinematográfica como creador de películas épicas en Italia, la corriente de moda en esos momentos, pero sería en el western donde desembocaría toda su capacidad artística. Inspirado en los westerns americanos, sobretodo en el gran John Ford, y en los híbridos de Akira Kurosawa inspirados también por Ford, Leone crearía una trilogía, la cual es considerada entre las más populares del western: La Trilogía del Hombre sin Nombre (también conocida como La Trilogía del Dólar). Con Clint Eastwood a la cabeza de estas producciones (y siendo también su gran descubrimiento), Leone establece en los años setenta tres películas fastuosas, Por un Puñado de Dólares (1964), Por unos Dólares de Más (1965) y la ya épica El Bueno, el Malo y el Feo (1966). Estas tres películas cobrarían una importancia tremenda dentro del género y serían parte de lo que surgiría en Italia como el spaghetti western. Este subgénero se caracterizaba por ser producido y dirigido por italianos aunque muchas veces contarán con un reparto internacional. Junto a Eastwood, los nombres de Lee van Cleef y Eli Wallach tomaron una notoriedad tremenda. Después de estas tres películas, Leone contaba con una popularidad total y a pesar de decidir retirarse de los westerns fue tentado por Paramount Pictures con un presupuesto impresionante para un nuevo western. Leone buscó crear una película que se refiriera a todos los westerns americanos que lo habían inspirado en su debido momento, contando con un elenco de primera y del equipo creativo que lo había ayudado llegar a la cumbre.

 
 
 
 

Érase una Vez en el Oeste fue creada en 1968 con un elenco de lo más destacado y con una ambiciosa historia y difícil creación. Dirigida por Leone, la película contaba con un guión por parte de él y de Sergio Donati, basándose en una historia creada por el mismo Leone, Bernardo Bertolucci y Dario Argento, futuras glorias en la dirección. La cinematografía estaría a cargo de Tonino Delli Colli en uno de los más destacados y fuertes puntos de la película. Simplemente es impresionante el uso de la escenografía y el contraste birllantemente creado con los close-ups llegando a sobrepasar la fórmula aprendida en anteriores entregas. La cámara se convierte en un componente vital para contar la historia y su intensidad está apoyada en la edición y el buen uso de la cámara panorámica.  En la composición musical encontramos al monstruo que responde al nombre de Ennio Morricone, uno de los talentos más grandes que haya existido en su rubro. Morricone crea en esta película las composiciones más famosas de su carrera. La intensidad de dicho tratamiento, así como la variedad y la precisión empleada por el maestro italiano. Morricone rápidamente hizo un nombre propio dentro del mundo del cine, sobre pasando el medio y siendo totalmente reconocido por su capacidad y su maestría en cada composición.

 


 
En el reparto, Leone no escatimo en contar con lo mejor. La oferta de Paramount incluía al gran Henry Fonda (el actor preferido de Leone durante toda su vida), quien a pesar de no estar dispuesto y cansado de formar parte de westerns con una imagen ya formada, fue convencido por Leone al darle el papel de villano, algo totalmente impensado dado la carrera de Fonda y su asociación con los personajes heroicos. Fonda aceptó después de recibir una carta en donde Leone le describía una escena en donde debía imaginar la expectativa de la gente al ver la muerte de un niño y darse cuenta que el rostro del villano era Henry Fonda. Para su contraparte, Leone quiso contar con Clint Eastwood, pero este rechazó la oferta, para lo cual llamaría a Charles Bronson, un conocido también del género. A ellos se sumaría Jason Robards como el antihéroe y la sensual Claudia Cardinale como la belleza de turno. Junto a ellos, muchos conocidos del western y que también aparecerían en algunas cintas de Leone como Gabriele Ferzetti, Woody Strode, Jack Elam, Paolo Stoppa, Keenan Wynn, entre otros. Leone insistió con Eastwood, van Cleef y Wallach para ser parte de la introducción de la película pero tampoco pudo contar con ellos en esta oportunidad. Leone había desarrollado la historia de manera tal que se convertiría en uno de los más grandes westerns de todos los tiempos.

 
 
 
 

Uno de los grandes encantos de Érase una Vez en el Oeste proviene de las referencias al género. Leone ideó la película como un homenaje a todas las películas de western que había amado y que habían influenciado en él durante su juventud. Se estima que hay alrededor de treinta películas de las cuales se hace referencia en la obra de Leone. Desde nombres, vestimentas, situaciones, escenas toma por toma, Érase una Vez en el Oeste no solo nos plantea un guión de excelente calidad sino también de una precisión y detallismo por mantener un idealismo del subgénero del spaghetti western, logrando en realidad la mejor entrada y saliendo de dichas estructuras para convertirse en uno de los más grandes hitos dentro del mundo del cine. Y es así, ya que Érase una Vez en el Oeste es considerada como una de las más grandes películas hechas, debido a su complejidad y su estética. La película no fue bien vista en Estados Unidos en su estreno, lo que conllevó a recortes y poca distribución, aunque en Europa si fue totalmente aclamada logrando que Leone se convierta una vez más en el centro de un movimiento y un realizador de firma propia.

 
 
 
 

Muchas curiosidades y muchos detalles hacen de la película única. La composición, ya antes tratada por Leone, del héroe, el villano y el antihéroe cómico, fielmente tratada en El Bueno, el Malo y el Feo repite la fórmula de concentrarse en estos tres personajes y rendirles su propio espacio a partir de una partitura incomparable del maestro Morricone y de la sincronización de estos tres momentos. Ello se conjuga con la idea central de sus guionistas: una nostalgia del western en el sentido de una última obra sobre el tema por parte de Leone. Así, los cambios mostrados, de cómo los personajes perciben el adiós al viejo oeste y la entrada de una nueva generación busca enfocar un último esquema  hacia el tema, hacia los héroes inmortales, desde John Wayne y sus seguidores, a John Ford y el restablecimiento de un género, a los seguidores de Ford y sus aportes fundamentales, porque en realidad el western a los finales de los sesenta se plantea como un género moribundo, con un último realce con los western realistas y violentos de los sesenta, pero solamente para desaparecer y dejar de ser el gran género que identificó a una nación y que logró crear verdaderas obras de arte.

 





Datos.

Título Original: C’era una Volta il West
Dirección: Sergio Leone
Año: 1968
País: Italia
Intérpretes: Charles Bronson, Henry Fonda, Jason Robards, Claudia Cardinale, Gabriele Ferzetti, Paolo Stoppa, Woody Strode, Jack Elam, Keenan Wynn, Frank Wolff, Lionel Stander, Al Mulock
Duración: 45 min.

sábado, 15 de diciembre de 2012


JEZEBEL



 
Intro.


Nuestra manera de ser. Nuestra manera de movernos en los espacios. Nuestra manera de observar la vida y de danzar a través de ella… como cisnes esperando el dulce llamado de la muerte. Nuestra única manera de ser, con un traje rojo escotado, arrojando palabras que no se pueden pronunciar en un tiempo tan conservador. Nuestra única manera de ser, con las mejillas sonrojadas y nuestra mirada atenta hacia los inmaculados movimientos de hombres sin mayor razón que ser hombres. Nuestra única manera de ser. Nuestra manera de ser.

El movimiento de unos labios carmesí y su atenta mirada, como si pudiera calcular los movimientos ajenos. Ese simple andar elegante que desplaza a personas de habitaciones en blanco y negro, o el triste andar que destruye bosques de la imaginación. Cuando ella levanta la mirada es como si el silencio fuera todo, como si pudiéramos detener el tiempo y pensar que todo es artificial: el tiempo no tiene extremos, el espacio no tiene color ni forma y todo lo demás es superfluo… solamente a través de una mirada. Y todo puede ser conquistado, todo puede ser reducido a un simple regalo que contienes en tus manos y no lo dejas caer nunca. Todo se justifica ante el ineludible sentimiento del amor. Y ahora es tiempo de amar.
 






Cuerpo.


Cuando la novela de Margaret Mitchell, Lo que el Viento se Llevó, iba a ser adaptada al cine solamente se tenía una sola persona para el papel principal: la gran e ineludible Bette Davis. El público la había elegido largamente en una encuesta nacional y muchos críticos estaban de acuerdo con la elección. Selznick, el productor del filme, estaba más dubitativo, pero Davis era la favorita del público para interpretar a Scarlet O’Hara. Tristemente la productora de Davis, Warner Bros., quería ofrecer un paquete a Metro-Goldwyn-Mayer: Errol Flynn, Bette Davis y Olivia de Havilland en los papeles estelares. Flynn era una elección más que dudosa. Para muchos era inadecuado para la parte, además de no tener buena relación con algunos personajes del medio, sobre todo Bette Davis, quien no ocultaba su aborrecimiento en contra de este. Además de Selznick prefiriendo desde un comienzo a Gable. La falta de dinero por Davis y la presión por querer incluir a Flynn en la película colmaron las expectativas de Selznick, quien rechazó todo acercamiento con dichos actores. Al final y de manera paradójica, solamente De Havilland lograría formar parte de la tan aclamada producción. Davis nunca perdonaría al estudio por ello.

 


 

Warner Bros. no encontró mejor manera de remediar su error que ofrecer a su actriz principal un papel cuyas similitudes se acercan al papel de Scarlet O’Hara: se trataba de Jezebel, la obra de Owen Davis, Sr. y adaptada por Clements Ripley, Abem Finkel, John Huston y Robert Buckner. La película resultaría ser un éxito total desde todos los puntos de vista. Davis ganaría su segundo Oscar en esta película y comenzaría una serie de películas exitosas, convirtiéndola en una de las más grandes actrices de los años cuarenta. La diva americana se convertiría en un icono de su época encontrando en su vida profesional períodos oscuros y reivindicaciones totales para finalizar como una de las más grandes actrices del séptimo arte. Bette Davis es y será una profesional en todo el sentido de la palabra. Su amor por el trabajo es una muestra viviente en cada una de sus interpretaciones, en cada uno de sus momentos de lucha contra su libertad laboral, con sus problemas emocionales y personales, y con esa extraña sensación de reconquistar lo que nunca parecía haber perdido: su grandiosidad.

 


 
Jezebel fue el consuelo de Bette Davis. La producción fue dirigida por el gran William Wyler, con el cual Davis tendría un tórrido romance en plena producción, calificándolo ella como el gran amor de su vida y la producción de Jezebel como los momentos más felices de toda su vida. Wyler era un director de clase. Siendo un realizador dentro de Hollywood, cumplía a cabalidad en mantener producciones que satisfacieran a sus jefes y público, y al mismo tiempo poder desarrollarse como un artista individual. Wyler ganaría tres Oscar en su carrera y numerosas producciones de éxito desde la etapa de los años treinta hasta finales de los cincuenta. No solo era reconocido por manejar grandes superproducciones, sino por saber conducir a estrellas a su futuro éxito, a pesar que en el procedimiento de trabajar con ellas era algo difícil lidiar.

 
 
 
 

Jezebel se desarrolla a partir del personaje de Davis, Julie Marsden, una joven sureña engreída que hace y deshace según su parecer. La película se desprende como una de las típicas superproducciones hollywoodenses de buen estilo, con grandes intérpretes y con la buena mano de un director de gran experiencia. Sus similitudes con Lo que el Viento se Llevó son difíciles de dejar notar y es que debido a las dificultades en cuanto al reparto y producción, la película de Selznick se retrasaría un año en su realización, por lo cual Jezebel lograría captar el imaginario de la audiencia, al menos antes de la salida de Lo que el Viento se Llevó, ya que esta es reconocida por su magnificiencia dentro del mundo del cine y su estatuto como el producto más genuino y colosal salido de Hollywood. Jezebel logró catapultar a Bette Davis gracias a que fue un producto explícito para ese propósito. Davis brilla de comienzo a fin e incluso la colaboración de grandes actores, como Henry Fonda y George Brent, es evidentemente entendida como todo un proceso y uso de elementos para resplandecer la figura de la blonda intérprete.

 




De los grandes logros de la película podemos señalar el buen despliegue de trajes para Davis, estéticamente dedicados por Orry-Kelly, uno de los más afamados diseñadores de Hollywood, quien trabajaría en numerosos clásicos. La película y el personaje de Davis se han convertido en una especie de legado feminista, en el aspecto de la contraposición del carácter femenino con el tiempo representado dentro del filme, destacando las agallas y las maneras por parte de la heroína, pues así termina siendo catalogada, para reconstruirse y devolver a su persona toda la capacidad de una mujer batalladora e incuestionable, a pesar que el tema central es ese exactamente. Jezebel es reconocida por eso y se mantiene como un estandarte de la mujer progresista y fuera de su tiempo. A ellos podemos agregar toques sublimes dentro de la historia con un punto de quiebre impresionante: una contraposición de vestidos con una técnica exquisita ayudado por el buen guión, que no solo resalta el gran momento de cámaras para la escena, sino la soberbia de recrear una idea inclusive cuando el technicolor no es parte del proceso. Y eso es así. Todo el esplendor de Davis en pantalla. Sin cuestionamientos, sin crítica alguna posible. Davis siendo totalmente Davis. Fin.

 
 

 

Datos.

Título Original: Jezebel
Dirección: William Wyler
Año: 1938
País: Estados Unidos
Intérpretes: Bette Davis, Henry Fonda, George Brent, Donald Crisp, Fay Bainter, Margaret Lindsay, Richard Cromwell, Henry O’Neil, Spring Byington, John Litel, Gordon Oliver, Janet Shaw, Theresa Harris, Margaret Early, Irving Pichel, Eddie Anderson
Duración: 103 min.