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viernes, 16 de octubre de 2026

 
LOS DIEZ MANDAMIENTOS (II)




Intro.
 
Crear un monumental episodio es tratar de reencontrarnos con ciertas apariciones del pasado y recrear un acto ya estrenado de manera silente. Pero es la pasión de una obra lo que hace posible crear momentos inolvidables en el imaginario popular y saber que se puede mover generaciones solamente con la imaginación de un devoto.






Cuerpo.
 
DeMille buscó retratar la Biblia con la mayor fidelidad posible, pero le era necesario crear historias para algunos personajes secundarios resaltando el drama y los motivos que ayuden a la profundidad de algunos de estos personajes. Es así como también tomó en consideración la novela El príncipe de Egipto (1949) de Clarke Wilson, En las alas del águila (1939) de Arthur Eustace Southon y Pilar de fuego (1859) de Joseph Holt Ingraham. La creación del guion conllevó a varios colaboradores habituales de DeMille, algunos de ellos que habían trabajado en Sansón y Dalila, y algunos otros nuevos para que ayudaran en la creación de algunos subtemas. Al final, el guion cubría demasiadas historias relacionadas con la Biblia, pero de forma extendida. Todo ello se fue construyendo en un lapso de tres años.






El trabajo técnico de la película fue arduo y apegado al detalle. Desde las locaciones, construcciones, vestuario y efectos especiales, la idea de DeMille era dejar una labor impecable que resaltara la fuerza mística que tendría el filme, al mismo tiempo que ello no cobrara una importancia desmedida sobre la historia. El director quería que fuera lo más original posible, buscando que la audiencia se sintiera transportada efectivamente al antiguo Egipto, así como cautivados y movidos por el mensaje cristiano de la historia. Todo ello funcionaría a la perfección, ya que el uso de efectos especiales cautivó a un público que entendía los milagros como la parte diferenciada del filme y la fuerza que haría de esta una de las más grandes películas de su género.






La película fue promocionada de manera total, siendo cubierta por todos los medios y logrando ser un éxito de taquilla y de crítica en todos sus aspectos. El logro haría de esta la película más famosa de DeMille, así como la película bíblica más conocida de todos los tiempos. Su grandiosidad hizo que tuviera diferentes reestrenos durante las siguientes décadas y su inclusión dentro de la televisión solo logró aumentar más la mística de una película cuya elaboración no desgastaba a un público, que se sentía totalmente a gusto con una producción de casi cuatro horas. A entender también que en estos tiempos las películas no tenían más reestrenos que en televisión y estos no eran muchos, pero debido a la temática siempre se esperaba la reproducción del filme en una época del año.






Las ganancias monetarias serían astronómicas para un filme de su calibre, superando en algún momento a Lo que el viento se llevó. La película se mantendría por los siguientes años como una de las mejores remuneraciones económicas de su tiempo, pero esto sería solamente hasta el lanzamiento de Ben-Hur, otra epopeya bíblica con Heston una vez más como protagonista. Los diez mandamientos sería nominada a siete premios Oscar, ganando solamente por efectos especiales, pero también recibiría créditos en otros eventos fílmicos logrando resaltar por su director, como mejor película y algunos premios para Heston y Brynner, así como también para Baxter y De Carlo.






Los diez mandamientos
es un filme de gran calidad en su historia y su creación. Siendo uno de los últimos grandes proyectos realizado por el sistema de estudios es una muestra de lo que se podía lograr bajo este sistema, pero a la vez es una forma nostálgica de crear obras que atrajeran a un público general sin una búsqueda de animosidad o simpatía a partir de otros aspectos. Llegando los años sesenta el cine iría evolucionando a un carácter más depresivo, sarcástico y realista, ajustado a los tiempos y a una realidad fomentada por las guerras y las tensiones políticas. Serían pocas películas que lograrían la magnitud de Los diez mandamientos, porque este tipo de obras si bien se preocupaban del dinero recaudado, todavía mantenían la tendencia de crear una buena historia y saber contarla. Es así como este filme persiste en la memoria del colectivo, esperando siempre ese momento en el que una vez más se presente en la pantalla chica.






Datos.
 
Título Original: The Ten Commandments
Dirección: Cecil B. DeMille
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek, Cedric Hardwicke, Nina Foch, Martha Scott, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine, Olive Deering, Douglass Dumbrille, H.B. Warner, Julia Faye, Woodrow Strode, Michael Ansara, Henry Brandon, Frank Wilcox, Herb Alpert, Mike Connors
Duración: 220 min.


martes, 13 de octubre de 2026

 
LOS DIEZ MANDAMIENTOS (I)


 
Intro.
 
Crear un monumental episodio es tratar de reencontrarnos con ciertas apariciones del pasado y recrear un acto ya estrenado de manera silente. Pero es la pasión de una obra lo que hace posible crear momentos inolvidables en el imaginario popular y saber que se puede mover generaciones solamente con la imaginación de un devoto.




Cuerpo.
 
Uno de los más grandes directores estadounidense de todos los tiempos responde al nombre de Cecil B. DeMille. Siendo uno de los más exitosos directores y productores de todos los tiempos, DeMille se inició en la etapa muda siendo el primero en crear un largometraje en Hollywood. Rápidamente rompería barreras y sería un gran exponente en diferentes géneros. Reconocido por muchos de sus logros, películas como Carmen (1915), Juana de Arco (1916) o No cambies a tu marido (1919), lo colocaron como uno de los mejores representantes del cine mudo. Aún bastante activo en los años treinta y cuarenta, solamente dirigiría dos películas más, siendo la última, Los diez mandamientos (1956).






En 1923, Cecil B. DeMille creó su filme épico Los diez mandamientos. El costoso proyecto se volvió una película exitosa y el comienzo de la trilogía bíblica del meticuloso director, seguida por Rey de reyes (1927) y El signo de la cruz (1932). La idea de DeMille era presentar dos historias paralelas, la historia bíblica basada en el Éxodo y una historia moderna sobre la travesía de dos hermanos que funciona como una especie de espejo de la primera historia. Las partes basadas en la Biblia serían las más costosas y la dedicación de DeMille pagaría sus réditos. Como un creador dedicado a su público, este proyecto fue hecho a pedido de ellos y DeMille se lo tomó muy en serio.






En 1956, DeMille haría su última película. El resultado sería su obra más extensa y más costosa. Filmada en Egipto, Paris y Hollywood, Los diez mandamientos fue una remembranza a su antigua épica muda, a la vez una empresa que involucraría mucho sacrificio y tiempo por parte de todos sus participantes. El propio DeMille sufriría de varios ataques cardiacos durante la filmación, lo que pondría fin a su rol como director, teniendo que apoyarse de diferentes técnicos para algunos trabajos, ya que solía ser alguien muy controlador en sus producciones. DeMille moriría a comienzos de 1959 debido a sus problemas de corazón.






Fuera de los aspectos técnicos y la rigurosidad de su director, la película es reconocida por la calidad de sus intérpretes. Y entre ellos hay que reconocer al actor principal, Charlton Heston. La grandiosidad de este actor, el cual tiene un gran cuerpo de trabajo, es peculiar ya que se le celebra por tres películas que llenarían los ojos de la audiencia, de manera tal que la mayoría de sus interpretaciones se ven opacadas y olvidadas. Tomando en cuenta su gran participación en esta película, las otras dos obras de gran calibre serían Ben-Hur (1959) y El planeta de los simios (1968). Heston es un gran actor, pero es innegable que estas tres películas serían por las que es más recordado y sobre todo, por el aspecto religioso que envolvía tanto a Los diez mandamientos como a Ben-Hur, logrando que su presencia no pasara desapercibida incluso en esta época. Uno de los factores que ayudó a esta imagen fue su exposición en televisión, sobre todo en Semana Santa.






Pero Heston no es el único valor en el filme, el cual está repleto de luminarias. Un gran Yul Brynner también explota en pantalla, logrando lo que podría ser su mejor interpretación como Ramses II. La fuerza del actor estadounidense de origen ruso, crearía un aura particular ya que su semblante y sus formas nos proporcionan a un faraón más alejado de los villanos usuales, demostrando una personalidad propia, tan fuerte como el personaje de Moises. El reparto lo completan algunos actores conocidos por DeMille como Anne Baxter, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek y Nina Foch, entre otros, al igual que leyendas del séptimo arte como Edward G. Robinson, Cedric Hardwicke, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine y H. B. Warner.






Datos.
 
Título Original: The Ten Commandments
Dirección: Cecil B. DeMille
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek, Cedric Hardwicke, Nina Foch, Martha Scott, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine, Olive Deering, Douglass Dumbrille, H.B. Warner, Julia Faye, Woodrow Strode, Michael Ansara, Henry Brandon, Frank Wilcox, Herb Alpert, Mike Connors
Duración: 220 min.

lunes, 30 de diciembre de 2024

 
CAYO LARGO




Intro.
 
Tiempos tan impertinentes, tiempos tan salvajes rodeados de violencia. Mientras afuera un huracán destruye todo a su paso, almas en pena buscan redimir su pasado…






Cuerpo.
 
Key Largo es la tercera entrega del director John Huston dentro del género del film noir. Después de diversos trabajos como guionista, su debut en la dirección llegaría con la incontrastable El Halcón Maltés en 1941. Posteriormente su asociación en la guerra, ya sea como participante activo o como creador de documentales, lo llevaría a su segunda entrada en el género recién en 1948. El Tesoro de la Sierra Madre lo uniría una vez más con Humphrey Bogart y ese mismo año su tercera colaboración terminaría con Key Largo. Las expectativas eran altas y el par no solamente se nutrirían el uno del otro, sino que incluirían actores de gran peso, entre los que se encontraba la esposa de Bogart, Laureen Bacall.





La versatilidad en los filmes de Huston se debe a la fuerza de sus personajes, es por ello que siempre se rodeó de intérpretes de carácter, con una presencia total frente a la cámara. Dentro de Key Largo solamente encontramos grandes interpretaciones de actores relacionados con el género. El gran Edward G. Robinson en la madurez de sus personajes nos da una sublime caracterización de un gangster déspota, sin necesidad de actos decididamente violentos, pero con un manejo interesante del personaje. Siempre asociado con personajes malignos, esta es una de los mejores trabajos de Robinson. Otro personaje redondo se encuentra en Claire Trevor. Como una alcohólica, Trevor ganaría el Oscar como actriz de reparto. Al igual que Robinson, Trevor es una colección de personajes fuertes e interesantes impregnados con su propia firma para comprender el rol de femme fatale.





Otros roles importantes van para la leyenda Lionel Barrymore. Aun en silla de ruedas debido a la artritis, Barrymore demuestra su capacidad para llevar un rol. Un amante del séptimo arte desde sus inicios en el cine mudo, Barrymore fue un joven caracterizando héroes y villanos a la par, siendo muy capaz en demostrar seres perjudicados como en esta entrega, a la vez que interpretaba a alguien muy despiadado como Mr. Potter en Que Bello es Vivir (1946). Otras grandes propuestas vienen de Thomas Gomez y Marc Lawrence, como los usuales cómplices, manejando sus habituales roles.





Key Largo sería la última colaboración de la pareja Bogart y Bacall. Si bien la pareja era un éxito de taquilla, la diferencia de edad entre ellos era notoria en la pantalla. Ver a un hombre en romance con una mujer a la cual le lleva 25 años era cada vez menos atractivo y lógico para los estudios de cine, si bien el magnetismo de Bogart lo haría tener intereses románticos como en Sabrina (1954) con una muy joven Audrey Hepburn. La pareja decidió tomar proyectos separados, asociado también por la fuerte personalidad de Bogart, quien no se veía ligado solamente a una mujer fuera del amor profesado hacia Bacall. Fuera de futuros infiernos privados por parte de Bacall, su magnetismo en pantalla es innegable. Bogart y Bacall eran una pareja importante en Hollywood tanto dentro como fuera de la pantalla, logrando crear un mito que solo se tradujo en cuatro filmes.





La película fue adaptada de la obra teatral homónima de Maxwell Anderson. Huston fue una vez más el guionista, esta vez con la colaboración del futuro director Richard Brooks, el cual también hacía las veces de guionista. Key Largo comienza con una lenta puesta en escena que nos presenta una simple situación y nuestros primeros personajes hasta colocarnos en una situación sin salida, en donde las verdades intenciones y patologías de los personajes empiezan a aparecer. Bajo el talento de sus intérpretes y el manejo del guion nos encontramos ante un gran ejemplo del film noir. Personajes atormentados por su pasado, indecisos ante la situación planteada y enfrentando una conclusión que no será del gusto de todos sus participantes, Key Largo se suma a ese número de filmes que nos despiertan admiración y el cual necesita de varias visualizaciones para descubrir más de un encanto de sus intérpretes. Sumémosle los usuales personajes del género, el creativo trabajo de Karl Freund en cámara, al detallismo de Huston y una pequeña joya manejada por el compositor Max Steiner… y nos encontramos ante un clásico.






Datos.
 
Título Original: Key Largo
Dirección: John Huston
Año: 1948
País: Estados Unidos
Intérpretes: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Edward G. Robinson, Claire Trevor, Lionel Barrymore, Thomas Gomez, Harry Lewis, John Rodney, Marc Lawrence, Dan Seymour, Monte Blue, William Haade
Duración: 101 min.