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viernes, 25 de mayo de 2012


LA STRADA



Intro.

Una trompeta suena en el aire. Una trompeta que trae recuerdos. Suena como si fuera el silbido del viento. Particular sonido. Único sonido. Porque cuando el instrumento deja de sonar aún podemos escuchar la melodía, como si fuera una burla a nuestros sentidos, o como si nos estuviera indicando que no importa cuanto tratemos… la melodía quedará en nuestra cabeza hasta que sepamos lo que es el verdadero sufrimiento. Ese sonido es inmortal y cada vez que recordamos su cuerpo pintoresco moverse como si fuera un muñeco a punto de desarmarse queremos reír y llorar, queremos decirle que descanse y que no trate de complacer nuestras sonrisas, porque ya ha hecho suficiente. Queremos decirle tanto y no podemos pronunciar palabra. Queremos decirle tanto y ella no comprende nuestros vocablos. No es que sea ignorante, solamente es un ser muy sensible para entender las complejidades que se desatan dentro del alma humana.




Cuerpo.

La Strada es la primera obra personal del maestro Federico Fellini. Como muchos directores y artistas envueltos en el cine italiano en los años cuarenta y cincuenta, Fellini fue influenciado decididamente por el neorrealismo en dicho país. Su colaboración como guionista en diversos trabajos con destacados directores, entre los que sobresale Rossellini, ayudaría a Fellini a demostrar una capacidad narrativa importante, lo que servirá para crear su propio lenguaje visual y utilizar sus propias técnicas para desembarazarse del movimiento y llevar el cine a su propia firma. Fellini se convertiría en uno de los más grandes directores de todos los tiempos y un creador nato, influenciando a futuros directores y proponiendo una narrativa original que desliza toda su calidad y su temple en el arte de hacer cine.



La Strada se convertiría en uno de los mayores logros de 1954 ganando más de cincuenta premios internacionales. Fellini y Tullio Pinelli serían los artífices de la historia, a partir de un personaje pintoresco del pueblo de Rimini. Dicha construcción tendría, con los aportes de Pinelli, la figura principal del filme y paulatinamente se le uniría el segundo personaje principal. Estos dos personajes (los inolvidables Zampanò y Gelsomina) muestran una depuración concentrada en la idea del personaje como parte de un contexto establecido, tomando en cuenta las costumbres y posturas definidas, impregnando así a los personajes de un reconocimiento posterior en el imaginario popular. Ello se ve reforzado por las magníficas interpretaciones de Anthony Quinn y Guilietta Masina.



Anthony Quinn, natural de México, fue un actor de notables apariciones obteniendo dos premios Oscar como actor secundario y protagonizando películas taquilleras con directores de renombre. Quinn empezaría su carrera a mediados de los años treinta y sumando diversas presentaciones hasta su mayor esplendor en los años cincuenta. La Strada y Zorba el Griego (1964) se encuentran entre sus más destacados roles, pero mantiene un gran nivel en muchos papeles secundarios, como en los dos que le conseguirían sendos triunfos en la Academia, ¡Viva Zapata! (1952) y El Loco de Pelo Rojo (1956). Quinn mantendría su nivel de trabajo hasta los años noventa, desempeñándose también como escritor y pintor. Moriría en el 2001 a los 86 años.



Giulietta Masina comenzó su trabajo artístico en el teatro y la radio y tras casarse en 1943 con Fellini se convertiría en su colaboradora y musa. La relación profesional de ambos fue ideal y en la vida personal permanecieron juntos hasta la muerte del director italiano en 1993, a pesar de los constantes amoríos de Fellini con otras mujeres. Masina contaría con pocas apariciones pero decisivas en cuanto a lanzar su carrera y a demostrar un innegable talento, explotado de manera perfecta por su marido. Masina lograría diversos elogios internacionales por La Strada, llegando incluso a ser denominada como “la Chaplin femenina”. Ganaría el premio de Cannes a mejor actriz en 1957 por Las Noches de Cabiria. La salud de su esposo afectaría su carrera, la cual tuvo sus mayores triunfos junto a él. Masina moriría cinco meses después que su esposo, pidiendo que la tonada de la trompeta de La Strada sea tocada en su funeral.



La Strada es el comienzo de una carrera brillante para Fellini. Después de su paso por el neorrealismo y su trabajo como guionista, Fellini lograría imprimir sus propias condiciones. A veces considerado como un director durísimo con sus actores, de genio indescifrable pero como un incansable detallista, Fellini logró a mediados de los cincuenta y los sesenta ser considerado uno de los directores más grandes vivos. Sus trabajos en La Dolce Vita (1960) y 8 ½ (1963) fueron vitales dentro del avance del cine y Fellini fue una leyenda en vida. La Strada sería este primer reconocimiento de Fellini como autor, ganando el primer Oscar a película extranjera en 1956. El tema melancólico dentro del filme, así como la caracterización de personajes mundanos y entrañables, son la fuerza vital de la película, ya que en estos elementos vemos los rasgos de humanidad que tan vivencialmente pueden ser reconocidos. Zampanò, Gelsomina, así como la tonada de la trompeta, quedan en el imaginario popular como propuestas incontrastables de un cine vivo, rico e influyente. La película también consagraría a Nino Rota, compositor italiano en su tercera asociación con Fellini y que se mantendría en futuras películas, logrando grandes logros. Así también colaboraría con Luchino Visconti, Franco Zeffirelli y Francis Ford Coppola, con el cual ganaría el Oscar por su trabajo en El Padrino.




Datos.

Título Original: La Strada
Dirección: Federico Fellini
Año: 1954
País: Italia
Intérpretes: Giulietta Masina, Anthony Quinn, Richard Basehart, Aldo Silvani, Marcella Rovere, Livia Venturini
Duración: 104 min.

martes, 26 de enero de 2010



LAS NOCHES DE CABIRIA




Intro.

Una prostituta que no podemos olvidar. Se ha quedado en nuestra mente, en todos nuestros sueños. No es una prostituta con piernas o brazos que nos envuelven. No es una prostituta con senos o glúteos de seducción. Es una prostituta imitando a un payaso imitando a una mujer, es así como roba nuestras miradas y nuestros deseos. Su cuerpo es la interrogación fatal de la desdicha humana y su firma es aquella sonrisa acompañada de una lágrima.




Cuerpo.

Para 1957, Federico Fellini ya era un director consagrado gracias a La Strada (1954). Sus primeras colaboraciones en el cine lo suscriben al neorrealismo italiano y sus primeros trabajos como director estarían también influenciados en este género. Pero Fellini demostraría una influencia de diferentes corrientes, así como una técnica única basada tanto en la improvisación como en un perfeccionismo que en algunos casos llegaba hasta en el maltrato de actores y demás. Fellini era un inalcanzable realizador que encontraba en ciertos extremismos su mejor forma para hacer cine.




Las Noches de Cabiria cuenta con la excelente actuación de Giulieta Masina. Masina, esposa de Fellini, había demostrado tres años antes su increíble dote actoral en La Strada y sería galardonado con el Oscar por su actuación en Las Noches de Cabiria. Masina sería comparada con Chaplin por la manera de interpretar a sus personajes, con un tono tragicómico y la siempre aparente timidez que define la melancolía del personaje. Como Chaplin, Masina imprimía en sus personajes el modelo de un ser que pasa de la tristeza a la alegría como algo muy común, muy humano. La actriz italiana haría pocos roles en su carrera y sería recordada por todos sus proyectos al lado de su esposo.



Con La Strada y Las Noches de Cabiria, Fellini parece decirle adiós a sus últimos pincelazos con el neorrealismo. Y si en realidad podemos encontrar muchos rasgos del movimiento en estas dos películas, el director italiano ya está mostrando sus subsiguientes pasos. Asociaciones más cercanas con el surrealismo y el existencialismo exponen a un Fellini más maduro y en busca de otros ámbitos. Es por ello que estas dos producciones de los años cincuenta tienen un aspecto algo desconcertante con sus pares neorrealistas en el punto que Fellini puede encontrar momentos de total humor, inclusive en los estados más precarios y puede demostrar una mayor libertad de creación. Fellini se nutre del movimiento para encontrar su forma y eventualmente se convertiría en algo que llevaría a desconcertarlo, en el gran maestro de cine que crea obras inmortales para después no saber que más puede crear. El mejor Fellini, el único Fellini, el de comienzos de los años sesenta demolería y reinventaría el cine con su dulce vida acompañada de ocho razones y media más para seguir creando.






Datos.

Título Original: Le Notti di Cabiria
Dirección: Federico Fellini
Año: 1957
País: Italia
Intérpretes: Giulietta Masina, François Périer, Amedeo Nazzari, Franca Marzi, Dorian Gray, Aldo Silvani, Ennio Girolami, Mario Passante
Duración: 117 min.