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miércoles, 17 de junio de 2020


LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO



Intro.

El sonido de los carruajes, la velocidad de los caballos, el siempre inevitable conflicto. Los imperios son construidos a través de las guerras y la matanza de pueblos e incluso en su finalización, los conflictos bélicos se intensifican. Un hombre debe dejar el imperio y buscar un sucesor digno. ¿Deberá más sangre ser derramada? ¿La sucesión es seguridad de paz y prosperidad? El imperio romano tambalea y por mucho que falte décadas para su completa destrucción, toda caída tiene un inicio.





Cuerpo.

Samuel Bronston fue un productor de origen ruso que se caracterizó por crear películas épicas a gran escala y de costoso financiamiento. Muchas de estas producciones se desarrollarían en España, ya que allí podía reducir costos, además de usar locaciones llamativas. Bronston comenzó sus películas épicas a finales de los años cincuenta con John Paul Jones (1959) y después seguirían tres películas muy aclamadas: Rey de Reyes (1961), El Cid (1961) y 55 Días en Pekín (1963). Esto lo convertiría en un productor muy aclamado en este tipo de películas y lo prepararía para La Caída del Imperio Romano. Lamentablemente las cosas no saldrían como él se lo esperaba.







Esta superproducción iba a estar rodeada de estrellas, algunas de las cuales eran habituales para el productor Bronston. Quiso contar con los mismos elementos de su producción de El Cid y es así como ofreció los papeles protagónicos a Sophia Loren y Charlton Heston, bajo la dirección de Anthony Mann. El director aceptó y así también la diva italiana (se le había ofrecido a Sara Montiel el papel pero lo declinó), pero Heston tuvo problemas con Loren en la filmación de El Cid y no estaba interesado en repetir la experiencia. Seguidamente se convocó a Kirk Douglas que tampoco aceptó (de lo cual se arrepentiría después) y se escogería a Stephen Boyd, el recordado Mesala de Ben-Hur. Alec Guinness hace un papel fuerte y seguro, seguido por un gran James Mason y un joven Christopher Plummer en una de sus primeras incursiones cinematográficas.







Filmada en España, La Caída del Imperio Romano buscó ser histórica y seria, y aunque es una historia novelizada muchos críticos la consideran como un ejercicio pleno y bien elaborado. Para ello, no se escatimó en los detalles. Tanto el vestuario como las locaciones fueron transformadas específicamente. La película cuenta con el récord de la locación más grande construida para un filme, al hacer una réplica del foro romano de 92.000 m². Las demás locaciones sumarían alrededor de 220,000 m². La Batalla de las Cuatro Armadas contaría con 8,000 soldados y 1,200 soldados, en diferentes bandos. Bronston no escatimaría en gastos, tal cual lo había hecho con sus anteriores megaproducciones.







La película sería un fracaso comercial, tanto así que Bronston debió declararse en bancarrota y cesar todas sus actividades. La película costaría 18,436,625 dólares y no podría recobrar los gastos. Bronston trató de hacer otra megaproducción para tratar de equiparar la pérdida pero no se concretó. Todo ello llevó a la poca receptibilidad del público con la película y su fracaso. Con los años, la película ha ganado fuerza y es considerada como un producto clásico basado en su guion, su dirección y las interpretaciones. La Caída del Imperio Romano muestra con cuidado un trabajo de estudio coronado por sus grandes intérpretes, en los cuales también destacan en roles secundarios Mel Ferrer, Omar Sharif, Anthony Quale, John Ireland, entre otros, apoyando a la producción. Los paisajes de España configurados a las órdenes de Bronston lograrían cautivar las escenas filmadas y nos entregaría un gran producto que debe ser revisitado para entender su grandeza.







Datos.

Título Original: The Fall of the Roman Empire
Dirección: Anthony Mann
Año: 1964
País: Estados Unidos
Intérpretes: Sophia Loren, Stephen Boyd, Alec Guinness, James Mason, Christopher Plummer, Mel Ferrer, Omar Sharif, Anthony Quale, John Ireland, Eric Porter, Finlay Currie, Andrew Keir, Douglas Wilmer, George Murcell, Norman Wooland
Duración: 188 min.

martes, 20 de enero de 2015


HOMBRES EN GUERRA





Intro.

La guerra no destruye hombres, destruye mentes. Y por tantos años nos aferramos a todos esos momentos de desesperación y dolor… porque simplemente no sabemos como dejarlos. Así nos consumen mientras niños siguen naciendo, personas siguen creciendo y la modernidad sigue transformándonos en autómatas. Y así seguimos soñando con esa guerra… hasta el final de nuestros días.







Cuerpo.

Anthony Mann es un director recordado en múltiples planos. Por un lado, se encuentran sus westerns que se volvieron clásicos gracias a su colaboración con James Stewart, creando una óptica madura en el género. Mann es reconocido también por su incursión en el film noir, creando interesantes entregas que si bien no formaron parte de los más reconocidos representantes del género, lo fortalecieron. Mann también es recordado por dos películas épicas: El Cid y La Caída del Imperio Romano. Fuera de estos tres elementos, Mann dirigió películas de otros cortes y una de esas entregas es la más que interesante Hombres en Guerra.





La primera película de guerra dirigida por Anthony Mann cuenta con Robert Ryan y Aldo Ray a la cabeza. Debido a cuestiones de presupuestos y de falta de apoyo del Pentágono, quienes vieron una mala imagen del ejército americano y denigraron el filme, Mann tuvo que lidiar con muchos problemas de extras, de equipo, teniendo que concentrar su visión en una manera más concentrada de lo que era la guerra en cada uno de los personajes y resaltando el aspecto asfixiante de la guerra. Mann logró resaltar estos aspectos gracias a la experiencia de presentar al individuo como un ser conflictivo, algo que se puede ver en sus westerns y film noirs.





Robert Ryan es un actor acostumbrado a roles de antihéroes y rudos personajes. En su gran trayectoria, Ryan se colocó como un actor multifacético, teniendo una labor constante entre los años cuarenta y sesenta. Al igual que Mann, Ryan tendría bastante afluencia en el western y el film noir, siendo también su rostro frecuente en películas de guerra. El enrarecido contexto de la película influenciado por las características de Mann en la dirección se ve apoyado por el notable grupo de actores. Siendo Ryan el rostro principal del filme, tanto Ray y Keith, a la vez que Pine, Persoff, Morrow, Edwards y compañía, logran resaltar de manera muy destacada. Las personificaciones de un grupo de seres alterados son tan finas que podríamos encontrarnos en otro contexto de un drama psicológico y cargarían con la misma potencialidad como en esta cinta de guerra.





Hombres en Guerra desnuda el conflicto interno del hombre frente al conflicto bélico, pero lo que se destaca de la película son las variantes que presenta al respecto. No solamente nos encontramos con el drama clásico de las experiencias de guerra, sino con un grupo humano que inspira todos las deficiencias humanas en su carácter, desde un hombre que ha perdido la razón hasta soldados desinteresados y descuidados en sus labores. La falta de recursos en presentar más vehículos de guerra o de contar con mayores extras (y por lo tanto, mostrar a un enemigo mucho más extenso) colaboraron en las intenciones de libretista de Mann, que pudo utilizar esto en su ventaja y proponer la soledad del hombre a partir de un puñado de soldados, que ante la inquietud de no saber que esperar más que una muerte segura, reaccionan ante algo que no es parte de su organismo, pero que deben encarar porque no tienen otra opción y la única manera de sobrellevarlo es tratar de salir juntos.







Datos.

Título Original: Men in War
Dirección: Anthony Mann
Año: 1957
País: Estados Unidos
Intérpretes: Robert Ryan, Aldo Ray, Robert Keith, Phillip Pine, Nehemiah Persoff, Vic Morrow, James Edwards, L. Q. Jones, Scott Marlowe, Adam Kennedy, Victor Sen Yung
Duración: 102 min.

jueves, 15 de abril de 2010


WINCHESTER ‘73




Intro.

Cuando pierdas tu arma deja tus labores y sal a buscarla. Cuando pierdas tu arma recorre los rincones del mundo y encuéntrala. Cuando tengas tu arma otra vez estarás completo. Otra vez será ese ser que camina entre los campos y cuya sombra refleja la totalidad de un hombre. Cuando pierdas tu arma no respondas a preguntas, deja que tus actos sean tus primeras respuestas. Cuando pierdas tu arma, sal de tu hogar y no vuelvas hasta que la tengas en tus manos otra vez.

Cuando pierdas tu alma baja la cabeza y entiende que somos seres humanos y las desgracias las llevamos en la piel. Entiende que tenemos familias y amores que se disuelven en las sombras y una vez más estamos caminando en solitario. Entiende que todas las balas no puede acallar el pasado y el silencio es la continuidad de los próximos años. Cuando pierdas tu alma… usa tu arma.





Cuerpo.

Dentro del western, la colaboración entre John Ford y John Wayne marcó una época legendaria. Muchos años después, en los años cincuenta, el western estaba establecido como uno de los géneros más distintivos del cine americano y diversos directores y actores incursionaban en el medio. Es así como Anthony Mann y James Stewart crearían una dupla interesante en donde ambos saldrían totalmente beneficiados. Mann y Stewart colaborarían en cinco westerns y ocho películas en total, estableciéndose como una de las duplas que cambiaría el western por siempre. Dichas colaboraciones en el género tendrían un distintivo manejo en el cual un hombre es perseguido por su pasado.





James Stewart era una figura prominente en el comienzo de los años cincuenta. Sus primeros éxitos en los años treinta y cuarenta, sobretodo aquellos dirigidos por Frank Capra, hicieron del actor americano uno de los exponentes más respetados en el cine. Stewart sería dirigido por los directores más importantes del medio, pero en los años cincuenta se reinventaría gracias a su labor, primero, con Anthony Mann, y después, con Alfred Hitchcock. Stewart es ahora considerado uno de los iconos del cine y sus trabajos despliegan tanto la importancia de sus directores como el manejo de su interpretación. Por su parte, Anthony Mann comenzó su carrera en los años cuarenta. Pasaría de asistente a director en 1942 y rápidamente se establecería en el film noir. Así, Mann no solo sería conocido por hacer de películas de bajo presupuesto, excelentes ejemplos del género. Esto también influenciaría en los futuros trabajos del director, más directamente dentro de sus westerns. Con Stewart, Mann logró consolidarse como un director de exquisitez extrema.




Winchester ’73 es la primera colaboración entre ambos artistas. La primera elección para la dirección fue Fritz Lang. La idea original era concentrar el rifle Winchester como el centro de toda la película. Si bien la idea era bastante llamativa, Universal Pictures quería evitar que Lang produjera el filme en su propia productora, así que decidió dejarlo ir. Stewart ya establecido en el medio controlaba bastante bien sus proyectos y ante su expectativa de hacer Harvey, el rol que más amó, trató de formalizar un trato con Universal. Las negociaciones cayeron, pero Universal reformuló sus expectativas: el estudio ofrecería el cincuenta por ciento de las ganancias de Harvey y Winchester ’73. En el trato también estaba implícito el control de Stewart para con la dirección y sus coprotagonistas. Stewart escogió a Anthony Mann y el resto es historia.




Como lo demostrarían los posteriores Western de Mann y Stewart, el tema se concentraba en el aspecto psicológico del personaje. El motivo, que se repetiría en sus cinco entregas, era la del hombre atormentado por su pasado que era la razón de su comportamiento. Un oscuro secreto siempre se ocultaba en este personaje y a medida que la película avanzaba podíamos armar el rompecabezas bien argumentado por la dirección y la actuación. Esto también reinventó a Stewart como la continuidad de una estrella que no se disipa. Estas técnicas complejas rompían con el molde del western pero era el aprendizaje de Mann durante sus primeros trabajos en el film noir que le aseguraron nuevas entradas dentro de un género tan distintivo como el del western. Mann cambió la idea original del filme creando dos historias paralelas: el destino del rifle Winchester y el destino de su dueño, el atormentado pistolero cuyas razones son misteriosas. La trama es por demás atractiva implicando no solo una capacidad en dirección sino también llamando la atención a través de hechos históricos. Algunos detalles estaban tomados de los archivos que refieren a la creación del rifle Winchester ’73 y detalles de la vida de Wild Bill Hickok y otros pistoleros. La película también llamó la atención de coleccionistas de dicho rifle organizándose un evento para encontrar el modelo de Winchester ’73, puesto que su producción fue en número reducido y era inusual ver alguno de estos rifles. Winchester ’73 sería el inicio de una dupla determinante dentro del western y el cine, y tanto al director como al actor les esperaría aún muchos más logros que celebrar.



Datos.

Título Original: Winchester ‘73
Dirección: Anthony Mann
Año: 1950
País: Estados Unidos
Intérpretes: James Stewart, Shelley Winters, Dan Duryea, Stephen McNally, Millard Mitchell, Charles Drake, John McIntire, Will Geer, Jay C. Flippen, Rock Hudson, Tony Curtis, James Best
Duración: 92 min.