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domingo, 12 de agosto de 2018



EL VIENTO



Intro.

Dejamos de lado todos los recuerdos porque estos van a ser llevados por el viento. Serán llevados por el viento y borrados de nuestra memoria. Nuestros propios nombres desaparecerán y el de todos nuestros hijos. El viento no perdona los pecados, menos aún a los pecadores. Somos simples seres presenciando la furia de un ser incontenible. Y no tenemos defensa contra la naturaleza.






Cuerpo.

El maestro sueco Victor Sjöström es considerado uno de los grandes directores europeos del cine mudo. Sus obras durante los años veinte, sobre todo El Carruaje Fantasma, llamarían la atención de Louis B. Mayer, quien lo invitaría para unirse a Hollywood. Su excursión duraría apenas seis años en donde entendería que el sistema de estudios en Estados Unidos era diferente. A pesar de ello, las diez películas realizadas en esta travesía dejarían asociaciones interesantes con ciertos actores, entre los que destaca la figura de Lillian Gish.






Conocida como la primera dama del cine americano, Lillian Gish se convirtió en un mito dentro del cine mudo. De la mano del pionero D. W. Griffith y con entregas como El Nacimiento de una Nación (1915), Intolerancia (1916) o Lirios Rotos (1918), Lilian Gish se hizo de un nombre demostrando su gran capacidad para las entregas silentes. Su incorporación en 1925 con MGM finalizó su asociación con Griffith dándole la oportunidad de diferentes colaboraciones, una de las cuales será con el director Victor Sjöström. El primer filme entre ambos sería La Letra Escarlata (1926) y sería un éxito a pesar de la negativa de Mayer por su protagonista principal.






Dos años después, Gish promovería la adaptación del libro El Viento (1925) de Dorothy Scarborough. Esta labor sería apoyada por el productor Irving Thalberg y Gish tendría libertad para elegir a sus colaboradores. Como director elegiría a Sjöström gracias a que le agradó su forma de dirigir en la  entrega anterior. Gish también admiraba a Lars Hanson al verlo en La Saga de Gosta Berling (1924) junto a Greta Garbo. La adaptación del filme estaría a cargo de la gran guionista Frances Marion. La ganadora de dos premios Oscar fue una pionera en el periodismo y logra ser una parte central como guionista en los años dorados de Hollywood.






La película nos muestra la llegada de nuestra heroína, Letty Mason (Gish) a Texas. Como parte esencial de la trama, el director Sjöström (conocido en los créditos del filme como Victor Seastrom) hace un pleno uso de efectos especiales con respecto al viento, logrando junto a Gish una sólida muestra de este thriller silente. Pero algo que tanto el director sueco como la actriz americana no pudieron evitar fue la modificación hecha por los productores de Hollywood. El final de la trama mostraba a Mason sucumbiendo a la locura debido a los actos del viento, pero este final no satisfacía los cánones de Hollywood con respecto al trato de su actriz principal. Con la negativa de Gish y Sjöström, se hizo un final “feliz” para la heroína.






El Viento tendría una demora en su estreno, siendo estrenada en los momentos en que el cine hablado estaba en sus primeras etapas y pese a una negativa inicial, la película se convertiría en uno de los últimos hitos del cine mudo. Teniendo cierta resistencia en Estados Unidos, la película sería aclamada en Europa, lo que colaboraría con su posterior redescubrimiento. La crítica resaltaría los trabajos de Sjöström y de Gish, cada uno en su medida. Destacaría para el director sueco como una de las tres obras maestras dirigidas en Estados Unidos, junto a La Letra Escarlata y El que recibe las bofetadas, y en cuanto a Gish sería su último triunfo en el medio que la vio nacer, el cine mudo.






El Viento es un estudio psicológico basado en el ambiente. Como muy pocas películas vemos el dominio del medio sobre sus personajes pero todo ello está focalizado gracias a la excelente actuación de Lillian Gish. En su último rol mudo, Gish demuestra toda su capacidad para encabezar el proyecto que ella misma inició. El director Sjöström, recordando ciertos toques de El Carruaje Fantasma, demuestra todo su enfoque en cuanto al tratamiento de los personajes y la historia. Con la gran dificultad de controlar el viento y la arena, Gish, el reparto y Sjöström no se molestaron en “ensuciarse” un poco las manos para lidiar con ello. La película es un clásico en toda su entereza, marcando un momento importante en el cine como el último bastión del cine mudo.






Datos.

Título Original: The Wind
Dirección: Victor Sjöström
Año: 1928
País: Estados Unidos
Intérpretes: Lillian Gish, Lars Hanson, Montagu Love, Dorothy Cumming, Edward Earle, William Orlamond, Carmencita Johnson, Leon Janney. Billy Kent Schaefer
Duración: 95 min.



domingo, 23 de noviembre de 2014


LAS DOS TORMENTAS




Intro.

El viento levemente roza tu rostro. El viento es el comienzo de una tempestad. Mientras te preocupas de tus orígenes, la naturaleza te señala que es el fin de pequeñas disputas y de pequeños seres. Debes mantener la calma y procurar sobrevivir porque para la naturaleza eres simplemente un pequeño fragmento cuyas emociones y pensamientos se pierden en el vasto universo conocido como el silencio.






Cuerpo.

El padre del cine americano, D. W. Griffith, fue uno de los pilares para mostrar a este medio como una fuente artística, pero como ocurre con muchos genios, su valoración fue posterior a su tiempo, quedando en el olvido durante su vida. Griffith habría logrado durante la etapa muda crear fuentes para desarrollar sus propias técnicas y tendencias. El Nacimiento de una Nación sería un largometraje con mucha controversia y su monumental Intolerancia sería algo demasiado complejo como para que las personas en ese tiempo pudieran apreciarlo totalmente. Griffith se mantendría haciendo películas pero cada vez con menos apoyo y con problemas económicos que terminarían por significar su ruina y anonimato.





Los finales de los años diez implicarían una baja notable en cuanto a las producciones de Griffith, de pasar a rodar más de cincuenta películas por año, sus filmes no llegarían a ser ni siquiera diez. Para 1920, algunos de sus dramas eran vistos como modestos triunfos, pero la situación económica seguía siendo el principal problema. Aún así, Las Dos Tormentas sería un proyecto ambicioso que contaría con ciertos regulares y fieles actores de Griffith. Lillian Gish era su actriz fetiche y su ascenso en el mundo del cine se debe a todas estas entregas mudas con Griffith, en las cuales despliega toda su versatilidad, demostrando ser una actriz de renombre y con la cual lograrían formar una dupla importante. La primera dama del cine americano sería vital en su etapa muda, moldeando futuras técnicas en actuación y logrando posteriormente presencias contadas pero impresionantes en el cine hablado y también en la televisión.





Las Dos Tormentas fue una obra teatral elaborada por Joseph R. Grismer, de la historia de Lottie Blair Parker, y sería su esposa Phoebe Davies quien daría vida al personaje principal, haciendo de esta obra una de las más populares en 1909 con más de 4000 puestas en escena. La actriz moriría en 1912 debido a una larga enfermedad a los 48 años, pero llevaba más de diez años haciendo Las Dos Tormentas. Para cuando la obra fue tomada para su versión cinematográfica, crítica y público la percibieron como desfasada, con una historia demasiado antigua, sin mucho atractivo. A pesar de ello, Griffith tendría un triunfo en sus manos. Las Dos Tormentas se convertiría en su producción más costosa pero sería también la más exitosa financieramente. La película sería apreciada por una historia llamativa y por la espectacularidad en el final.





Las Dos Tormentas también sería bien llevada por la crítica, pero como muchas de las obras de Griffith sería censurada por pequeñas dilemas concernientes con la época. La exposición de valores que denigraran a la familia o a la mujer no era permitida de mostrarse, no importando que se traten de temas de ficción. La pareja de la película la conformaban Lillian Gish y Richard Barthelmess, quienes ya habían demostrado sus dotes en Lirios Rotos, una de los más grandes logros de Griffith en pantalla. Ambos cumplirían una vez más adentrarse en una historia dramática de contrastes, siendo Gish siempre alabada por su mayor capacidad histriónica. Las Dos Tormentas podría ser considerada el último de los grandes dramas de Griffith, condimentado con todos sus sutiles detalles y con la fortaleza de un director en sus años de vejez creativa.






Datos.

Título Original: Way Down East
Dirección: D. W. Griffith
Año: 1920
País: Estados Unidos
Intérpretes: Lillian Gish, Richard Barthelmess, Lowell Sherman, Burr McIntosh, Kate Bruce, Mary Hay, Creighton Hale, Emiliy Fitzroy, Porter Strong, George Neville, Edgar Nelson
Duración: 145 min.

sábado, 27 de abril de 2013


INTOLERANCIA

Intro.

En la mente humana intolerancia. Ese desdén por todo aquello que no nos pertenece y que se nos muestra como lo otro, lo distinto, lo extraño y lo desconocido; todo aquello que ante nuestra mirada no es solamente que una desagradable coincidencia, fácil de borrar cuando simplemente volteamos la cabeza y dejamos que las injusticias del mundo se posen sobre testas vírgenes vacías. Caminamos con garbo, penetramos territorios donde el barro no toca nuestros pies, porque podemos llevar nuestros violentos ojos al suelo y observamos como cualquier tipo de carroña se aleja del camino que trazamos. Estamos destinados a grandes logros y a grandes abusos llamados modernidad y nadie puede tocarnos, nuestros trajes blancos no pueden ser ensuciados y nuestra atenta disposición es apreciada y premiada por los cielos. Ante tanta majestuosidad solo podemos preguntarnos que labor es ahora necesaria, ya que los cielos ya nos procuraron su bendición.







Cuerpo.

D. W. Griffith es señalado como el padre del cine norteamericano. Y con justa razón. Hablar de las capacidades, los logros y el legado dejados por Griffith para el séptimo arte es insistir en una gran lista de innovaciones que han transcurrido durante el tiempo y se mantienen, inclusive ante el desconocimiento del público en general. Así mismo, Griffith no escatimaba en cuanto a sus producciones, toda su labor se volcaba hacia ellas y ello fue una de las condenas que tuvo que pagar, el de la falta de reconocimiento en su tiempo y la pérdida de grandes sumas de dinero en inversión, para luego convertirse, como muchos grandes artistas, en leyendas inmortalizadas después de su tiempo. Intolerancia se convertiría hasta esa fecha en su proyecto más costoso, en la película más cara de su tiempo, en las escenografías más grandes de su tiempo y en uno de los filmes con la mayor cantidad de extras. Griffith no escatimó en nada con respecto a Intolerancia, pero la complejidad del filme para la época terminó con una dura recepción en pantalla llevando al estudio a la bancarrota, a Griffith al fracaso y a un necesario control en cuanto a las libertades del director para con sus proyectos.

Intolerancia comenzó como una respuesta ante las críticas y la polémica generada por su filme anterior, El Nacimiento de una Nación, la película más incorrectamente política jamás creada. La asociación del director con el Ku Klux Klan creó demasiadas controversias y ataques, para lo cual Griffith supo defenderse como primera instancia, pero que después se convirtió en una necesidad en crear una película que disipara toda la prensa generada. Intolerancia no solamente vendría a ser una respuesta para demostrar su preocupación imparcial por la humanidad, sino también una manera más compleja de presentar sus diseños estilísticos y el arte de hacer cine.


Intolerancia es una compleja realización basada en el genio de un gran director. La historia se divide en cuatro partes. La primera parte corresponde a Babilonia (539 a.c.) con el conflicto entre el príncipe Belshazzar y Ciro el Grande de Persia. La segunda parte es sobre Judea (apróx. 27 a.c.), relatando como después de las bodas de Canaan y la mujer sorprendida en adulterio, se lleva a cabo la crucifixión. La tercera parte corresponde al Renacimiento en Francia (1572) sobre  la masacre del día de San Bartolomé de los Hugonotes por parte de los reyes católicos romanos. Por último, tenemos una historia “moderna” en Estados Unidos (1914), donde se nos relata el poder de los capitalistas contra un grupo trabajador marginal. Todas estas historias tienen un punto en común: la intolerancia. Griffith trata de demostrar como a través de la intolerancia, el hombre en diferentes épocas es capaz de buscar su propio interés y de lastimar a sus pares con tal de lograr propósitos relacionados con el poder y la avaricia.

Pero la complejidad de la película deriva en la presentación de estas historias. A medida de tratarlas como temas universales, Griffith trató de plantear las historias sin demasiados nombres o con referencias a personas (como la chica querida, el oficial amable, etc.), haciendo un poco confuso dicho tratamiento. A ello hay que agregar que no estamos ante una historia lineal. Las cuatro historias son presentadas en partes, cortándose en ciertos momentos para ir gradualmente entendiendo la trama de cada una de ellas. Estos cortes no parecen responder a algún tipo de lógica deducible para la época y están separados por la imagen de la “eterna maternidad”, representado por una mujer, Lillian Gish, cuidando la cuna de su hijo en una habitación vacía. Esta imagen cumple con el mensaje de la intolerancia a través de los tiempos, pero la propuesta resultó ser demasiado innovadora para la época.


La manera de presentar las historias terminó por sepultar a Griffith. Su presupuesto es incalculable, pero muchos historiadores lo han tasado en dos millones de dólares (alrededor de 46 millones actualmente), siendo algo sin precedentes en 1916 y la película más cara hasta esos momentos. Debido a ello, Triangle Film Corporation tuvo que ser puesta en venta dos años después. Las fastuosas escenografías eran reales con castillos gigantescos que inclusive tomaron años en ser demolidos e incendiados debido al terreno que ocupaban. Los extras bordeaban las tres mil personas en algunas escenas y a pesar de las buenas críticas cosechadas en diferentes medios, fue un total fracaso comercial. Aún así, Intolerancia recuperaría su estatuto de leyenda ante las constantes revisiones, su recuperación a través de distintas versiones y ya alejado el tema de la guerra civil americana, El Nacimiento de una Nación e Intolerancia, al igual que muchos productos de Griffith, lograron persistir en el tiempo, siendo vistas como piezas invaluables dentro del desarrollo del cine americano en su etapa muda y la influencia que persistiría en muchos años a seguir.


Datos.

Título Original: Intolerance
Dirección: D.W. Griffith
Año: 1916
País: Estados Unidos
Intérpretes: Lillian Gish, Mae Marsh, Vera Lewis, Fred Turner, Robert Harron, Günther von Ritzau, Frank Bennett, Maxfield Stanley, Josephine Crowell, Joseph Henabery, Constance Talmadge, W.E. Lawrence, Margery Wilson, Eugene Pallette, A.D. Sears, Sam de Grasse, Elmer Clifton, Tully Marshall, Alfred Paget, Carl Stockdale, Elmo Lincoln, Seena Owen, Arthur Meyer, Lawrence Lawlor, Miriam Cooper, Walter Long, Martin Landry, Bessie Love, George Walsh, Howard Gaye, Lillian Langdon, Ruth Handford, Spottiswoode Aitken, George Siegmann, Max Davidson, Douglas Fairbanks, Lloyd Ingraham, Barney Bernard, Tom Wilson, Ralph Lewis
Duración: 210 min.

jueves, 25 de marzo de 2010

LIRIOS ROTOS
Intro.

No puedo sonreír. Tengo una sonrisa y no la puedo mostrar. Tal vez el tener labios no sea suficiente, pero no creo saber exactamente cuál es el truco. Tal vez deba permanecer callada y esperar a que una sonrisa aparezca. No. Porque ya lo he hecho antes y no ha funcionado. Tal vez pueda imitar una sonrisa. Por supuesto. Así como la gente imita a diferentes personas en las actuaciones de teatro, es posible que yo pueda imitar una sonrisa. Es posible que yo pueda sonreír. Pero a veces me pregunto para qué. Si no puedo crear una sonrisa en mí, tal vez no sea vital tenerla. ¿Porqué imitar una? Supongo que en la vida de uno debe ser suficiente para no pedir más. Aún así, siempre me pregunto que sería tener una sonrisa y no tratar de usar dos dedos para imitar una.



Cuerpo.

D. W. Griffith es el padre del cine americano. Su visión para entender el cine como un medio de espectáculo y masas parece depredar cualquier intento de cine en su tiempo. Así encontramos un cuerpo de trabajo impresionante de más de 500 películas desde sus primeras incursiones en el cine en 1908. Griffith es señalado un maestro por personajes como Chaplin, Ford, Welles, Huston, y muchos otros directores. Griffith sería el creador de nuevas formas de narración dentro del cine, lo que haría de sus películas una nueva forma de entretenimiento para los espectadores. Lamentablemente sus grandes obras estarían condicionadas o por su complejidad o por su controversia, impidiendo a Griffith mantener su vasta producción, desapareciendo así en las tinieblas y no pudiendo reclamar el legado que él había creado. Su posterior reconocimiento premia sus grandes obras, inclusive al punto de alejar sus visiones políticas y mantenerlas como creaciones artísticas dignas de un creativo genial.
Lirios Rotos no es una de sus grandes megaproducciones, pero es una de sus películas más populares. Habiendo sido reconocido y criticado por El Nacimiento de una Nación (1915) e Intolerancia (1916), Griffith se mantendría activo durante su asociación con United Artists, donde también participaron Charles Chaplin, Mary Pickford y Douglas Fairbanks. Lirios Rotos aún contaba con cierta controversia. El título original era Lirios Rotos o El Hombre Amarillo y la Chica (The Yellow Man and the Girl), haciendo referencia así al personaje masculino, un chino. En los años 10 y 20, la intolerancia hacia los asiáticos era palpable en Estados Unidos y la difusión de sobrenombres era común en algunos medios escritos de diferentes ciudades. Así podemos ver algunas pruebas en el cine de esta época, tanto en Griffith como en DeMille, así como en otros directores. Paulatinamente dicho racismo iría disminuyendo con la llegada de los años treinta y los cuarenta.





Uno de los grandes valores de la película es su protagonista. Lillian Gish se convertiría en la musa de Griffith y junto a él desarrollaría sus mejores obras colocándose así en una de las primeras asociaciones de director y actriz como un tándem único. Gish es una de las primeras actrices norteamericanas del cine mudo y su carrera duraría setenta y cinco años entre el cine y la televisión siendo considerada una de las actrices más importantes dentro de su país. Su carrera durante el cine mudo la marcaría como una de las mejores intérpretes del medio, siendo asociada también con actrices como Mary Pickford, otra gran representante del cine mudo. En Lirios Rotos, Gish buscaría fuentes para penetrar en su personaje y hacer lo más creíble. El resultado simplemente es más que conmovedor y dramático.





La temática central de Griffith es la intolerancia y el abuso contra el más indefenso como un mensaje de conciliación, promoviendo así la aceptación y la hermandad dentro de los Estados Unidos. En Lirios Rotos nos encontramos con esta temática fortalecida en todos sus aspectos. A diferencia de grandes obras como El Nacimiento de una Nación e Intolerancia, la historia lineal y directa en esta película permitió una mejor comprensión del público y la convertiría en un éxito de taquilla. A ello se le suma la actuación de Gish que sería descrita por muchos medios como “la de un animal herido buscando refugio”. Durante toda la película la fragilidad y timidez del personaje enternecen debido a la interpretación de Gish, quien contrasta ello con sus demostraciones de terror. Es así, como una de las escenas de la película se ha vuelto emblemática. Llamada “la escena del closet”, el personaje de Gish se encuentra encerrado mientras que su padre, interpretado por Donald Crisp, trata de romper la puerta del closet. Gish ejemplifica el miedo y la desesperación de una manera brillante. Los gritos en el estudio llamaron la atención de la gente del exterior y Griffith quedo pasmado ante el resultado de la escena. Los críticos aplaudirían su labor aunque para el tiempo también se calificó la escena como de “nauseabunda” debido al realismo en el tormento del personaje.






Datos.

Título Original: Broken Blossoms
Dirección: D. W. Griffith
Año: 1919
País: Estados Unidos
Intérpretes: Lillian Gish, Richard Barthelmess, Donald Crisp, Arthur Howard, Eduard Peil Sr., George Beranger, Norman Selby
Duración: 90 min.