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martes, 12 de diciembre de 2023

 
MACARIO




Intro.
 
En muchas partes del mundo sucesos terribles empiezan a tejerse. No sabemos cómo controlarlos o cómo dirigirnos a ellos sin salir dañados. Simplemente buscamos la sensatez en nuestras mentes y esperar que cada decisión sea la indicada. Pero detrás de cada sombra existe el aliento de lo que entendemos como desconocido y ante ello somos mundanos seres humanos sintiendo cómo nuestras tripas suenan.






Cuerpo.
 
Calificada como una de las más grandes películas en español de todos los tiempos, Macario es una producción mexicana dirigida por Roberto Gavaldón con las estelares actuaciones de Ignacio López Tarso y Pina Pellicer. La película de manera particular fue estrenada primero en el Festival de Cannes en mayo de 1960 para posteriormente ser estrenada en junio en México. Sería la primera película de este país en ser nominada al Oscar y cosecharía muchas aclamaciones tanto de crítica como de público.






Macario fue adaptada a partir del cuento El Tercer Invitado de B. Traven. Este seudónimo es lo único que se sabe del escritor, ya que muchos aspectos de su vida son desconocidos y se tienen algunas pistas de su paradero en algunos países. Un hecho que se conoce es que vivió buena parte de su vida en México, donde su libro adaptado más importante es El Tesoro de la Sierra Madre (1927). El Tercer Invitado sería también derivado de otra historia, El Padrino Muerte de los hermanos Grimm. El guion sería trabajado por el director Roberto Gavaldón y Emilio Carbadillo. Gavaldón fue un director de la época de oro del cine mexicano y empezaría a brillar a mediados de los años cuarenta con cintas como La Barraca (1945), La Otra (1946) o La Diosa Arrodillada (1947). Esto lo llevaría a mantener una regularidad en la siguiente década, empezando los sesenta con el estreno de Macario.






El filme nos muestra en el papel estelar al gran Ignacio López Tarso. Actor de teatro, cine y televisión, su incursión en el séptimo arte ocurre a mediados de los años cincuenta y se extiende hasta sus últimas apariciones en el 2021. Durante diferentes épocas, sobre todo en los sesenta, López Tarso demuestra una versatilidad asociada con sus personajes taciturnos, en algunos casos costumbristas, en otros simplemente funcional, con muchas interpretaciones que se quedan en el imaginario de la gente, por la dedicación de un hombre que no es un galán fabricado pero sí un trabajador consistente. A su lado, se encuentra Pina Pellicer, la trágica actriz solamente tendría cinco películas en su haber, siendo Macario la primera y la segunda El Rostro Impenetrable (1961), la única película dirigida por Marlon Brando. Se suicidaría en 1964 a los 30 años.






El filme sorprende por su tono fantástico. Es una lucha del hombre común, Macario, contra poderes sobrenaturales, los cuales trata de evitar pero termina siendo seducido debido a sus placeres terrenales. La película nos muestra con sencillez una historia fantástica, que no necesita de efectos especiales rebuscados para sobrellevarnos a una especie de otro mundo, sino que utiliza de manera sencilla e inteligente el uso de los escenarios, iluminación y trabajo técnico para poder colocarnos en este contexto exquisito. Los actores principales y secundarios ayudan a mostrarnos una época antigua, asociado también con una época del cine mexicano en donde el buen manejo del detalle permitió el triunfo de muchas de estas producciones. Macario une bien el contexto de un país transportado a un contexto imaginario, de forma que no solamente estamos ante la credibilidad de la historia que se nos presenta, sino también con un cierre creativo que nos da a entender que la mejor manera de explotar el arte es ante el sencillo ejercicio de la imaginación. Macario no es la única producción mexicana que funciona como un producto cinematográfico genuino, pero se encuentra en un momento de transición, ante la conclusión de la época de oro, las últimas películas de Buñuel en México y la llegada de nuevos directores jóvenes con una visión diferente del cine en su país.






Datos.
 
Título Original: Macario
Dirección: Roberto Gavaldón
Año: 1960
País: México
Intérpretes: Ignacio López Tarso, Pina Pellicer, Enrique Lucero, Mario Alberto Rodríguez, Enrique García Álvarez, Eduardo Fajardo, José Gálvez, José Luis Jiménez
Duración: 90 min.


viernes, 6 de febrero de 2015


METRÓPOLIS (II)




Intro.

Una ciudad construida desde sus cimientos es el paso de la tecnología en el hogar de todos. Palabras que se lleva el viento. Revoluciones que no terminan de crearse. Un niño que no nace. Toda la maquinaria que levanta muros, construye calles e intenta tocar el cielo con cuerpos inanimados se encuentra en peligro porque ante tanta monotonía alguien ha colocado un pensamiento y es un pensamiento lo que todos tememos.






Cuerpo.


Dentro de estos efectos especiales hay que tomar en cuenta uno que sería un emblema para futuras generaciones. La llamada maschinenmensch o máquina humana, es la versión robótica del personaje María. La peculiaridad de esta invención por parte del científico Rotwang es que el robot tenía dos versiones, su parte robótica y su parte humana que presentaba a una María despiada, interpretada por Brigitte Helm. Hacer este papel fue toda una dificultad para la actriz alemana quien debía someterse a la pesada estructura creándole bastante incomodidad, aunque las tomas del robot serían pocas. En la novela el robot sería destruido mientras que en la película su destrucción no es clara, dejando abierta la posibilidad que haya sobrevivido. Su creación es peculiar, en parte como un emblema de la amante muerta de Rotwang, aunque esto no es claro, y a partir de un material nuevo denominado como “madera plástica”. En el filme sería simplemente llamada María pero en la novela de von Harbou su nombre era Futura y se convertiría en el primer robot en parecer en pantalla.





La distribución de la película no sería nada fácil, menos aún en Estados Unidos donde el filme fue denegado por cuestiones de duración y de temáticas. La censura siempre fue algo con lo cual los filmes europeos debían lidiar, sobre todo cuando se toma cuestiones religiosas y políticas que se podían interpretar como “un mal mensaje” para la audiencia. En el caso de Metrópolis ello se vería reflejado en una reducción del material, lo que conllevaría a la futura pérdida de ciertas escenas. Posteriormente se trató de preservar un poco la originalidad del filme llevándolo siempre a la duración exacta pero el daño ya estaba hecho y se necesitarían demasiados años para lograr un resultado casi decente.





Durante la década de los años setenta y ochenta se logró restaurar el filme con mayor precisión y el interés por otras figuras, sobre todo en el aspecto musical. Varios artistas reconocidos del medio musical encontraron en Metrópolis una fuente de inspiración y experimentación, lo que conllevaría a futuros proyectos con resultados bastante respetados. Lang fue muy crítico con su obra, viendo en la influencia de von Harbou y el partido nazi como algo negativo y por lo tanto, no queriendo que su película se viera afectada por ello decidió simplemente no darle importancia. El maestro alemán no buscaría una mejor reinterpretación de su obra luego de sus cortes, no interviniendo en el destino del filme. Como antes mencionado, su mayor restauración ocurriría en el 2010. Lang moriría en 1976 sin ver su obra restablecida.





La importancia de Metrópolis en el cine es inconmensurable. No solo se trata de una película que es el motor iniciador para tantos aspectos técnicos, pero es un grito libertario sobre los procesos humanos en donde el enriquecimiento y el “avance” de la sociedad solo nos demuestra que su real significado es la subyugación de una porción de dicha sociedad bajo otra. Los motivos artísticos en Metrópolis también son importantes, es la simple adquisición de fuentes importantes en el arte, siendo Antonio Sant’Elia una decisiva contribución, para poder llegar a algo original. A ello se le suma la pericia de Lang para imponer una categoría distinta en el cine. Como muchos de sus contemporáneos alemanes, Lang supo retroalimentarse y poner un sello único al mismo estilo que Murnau, Wiene y otros. Lo que erige a Metrópolis es la diferencia que crea con sus pares al introducir un tema tan humano dentro de un contexto de adelanto tecnológico (tanto en el tema como en la creación del filme) y proponer ciencia ficción cuando este no era tema típico en el cine. Ello también le adjudicó el privilegio de ser la primera película designada por la Unesco como parte del programa Memoria del Mundo, que reúne patrimonio cultural mundial debido a su relevancia e influencia bajo un riguroso método de selección.






Datos.

Título Original: Metropolis
Dirección: Fritz Lang
Año: 1927
País: Alemania
Intérpretes: Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge, Heinrich George, Fritz Rasp, Theodor Loos, Erwin Biswanger
Duración: 153 min.

martes, 3 de febrero de 2015


METRÓPOLIS (I)




Intro.

Una ciudad construida desde sus cimientos es el paso de la tecnología en el hogar de todos. Palabras que se lleva el viento. Revoluciones que no terminan de crearse. Un niño que no nace. Toda la maquinaria que levanta muros, construye calles e intenta tocar el cielo con cuerpos inanimados se encuentra en peligro porque ante tanta monotonía alguien ha colocado un pensamiento y es un pensamiento lo que todos tememos.






Cuerpo.

Fritz Lang y Metrópolis son un momento total en el cine. Con un impresionante despliegue en el cine mudo, el director alemán empezó a forjarse una carrera vital en el séptimo arte. Acompañado después por Thea von Harbou como guionista, la pareja empezaría a tejer los hilos de lo que sería una de las más grandes películas mudas de todos los tiempos. Totalmente revolucionaria, Metrópolis significó el triunfo más grande de Lang, apoyado por brillantes entregas en los años veinte como El Doctor Mabuse o Los Nibelungos, y por una capacidad ya demostrada de como crear su propio estilo en esta etapa silente. Lang rompería esquemas, siendo la primera película de ciencia ficción y la película más costosa de su tiempo.





Debido a la complejidad de la película y su extensión (la película original dura alrededor de dos horas y media), Metrópolis fue recibida con críticas diversas, en donde se destacó tanto la historia como los efectos y esa noción moderna de la ciencia ficción, primera vez explorada en un largometraje. Como muchas películas mudas, Metrópolis sufrió el paso del tiempo y la pérdida del material original, para llegar a una posterior reconstrucción. Muchos intentos se hicieron por mantener la visión original de Lang pero la gran parte del material estuvo perdido por décadas, logrando paulatinamente restablecer la película a un 95%. En el 2008 se encontró en Argentina una porción del filme, lo cual la dejaría prácticamente completa luego de décadas de descubrimientos y restructuraciones. La restauración final se hizo en el 2010.





Thea von Harbou escribió la novela de donde nacería Metrópolis. Ella junto a Lang reescribieron el guión, el cual pasaría por múltiples cambios. A pesar de contar con un presupuesto moderado, la película incrementaría sus costos debido a las dificultades de la filmación, lo cual tomaría más de un año. Lang era un director severo y perfeccionista, demandando retomas de escenas y creando situaciones que exigían demasiado físicamente de sus actores. Escenas con inundaciones y fuego estaban previstas pero en búsqueda de un mayor realismo, Lang sometía a presiones arduas para que el resultado sea más creíble. Esto crearía tensión dentro del reparto, más aún cuando la mayoría carecía de experiencia en el cine.





Uno de los puntos clave de Metrópolis era los efectos especiales. En plena etapa muda, los efectos especiales eran incipientes en su mayoría y contaban con artistas que ingeniaban como crear nuevas técnicas para sorprender al público. El encargado sería Eugen Schüfftan. El especialista usaría algunos trucos ya adaptados en otras películas como la miniaturización, movimientos inusuales de cámaras, sobreposición, pero la innovación se debe a lo que ahora se conoce como el proceso Schüfftan. Cuando trabajaban con construcciones en miniatura, Lang deseaba insertar a los actores en dichas tomas y Schüfftan creo un método bajo el uso de espejos en el cual a través de ángulos y posiciones correctas de los actores podía reflejar esta imagen para que encajaran perfectamente en la toma, logrando el efecto de creer que los actores se encontraban en dichas construcciones. El proceso puede ser invertido para que sean las construcciones que sean reflejadas en un espacio ocupado por los actores.






Datos.

Título Original: Metropolis
Dirección: Fritz Lang
Año: 1927
País: Alemania
Intérpretes: Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge, Heinrich George, Fritz Rasp, Theodor Loos, Erwin Biswanger
Duración: 153 min.

jueves, 9 de octubre de 2014



QUE BELLO ES VIVIR





Intro.

Es una vida maravillosa. Entender como nacemos y nos convertimos en esos seres humanos tan propios. Entender la simpleza y la complejidad dentro de uno solo. Poder observar nuestros dedos y contarlos, cuando tenemos cinco años y cuando tenemos ochenta años. Y es increíble lo poco que cambia el mundo. Y es increíble lo rápido que cambia el mundo. El mundo se detiene cuando amas. El mundo avanza con la violencia de nuestro progreso. Imaginamos todas las posibilidades con respecto a nuestras decisiones. Y retrocedemos o avanzamos. O estamos estáticos. Podemos aburrirnos frente a una pantalla, divertirnos escuchando una radio y sonriendo mientras caminamos por las calles. Pero no sabemos absolutamente nada de la vida. Aunque en ocasiones precisas… lo sabemos absolutamente todo. Ello nos crea un miedo. Una sonrisa. Felicidad. Amor. Eternidad. Es realmente una vida maravillosa.






Cuerpo.

No se pueden hacer películas como las hacía Frank Capra. Un director irrepetible en el cine se apoyaba en el espíritu americano y en los valores inherentes del ser humano. Capra exaltaba estos conceptos bajo el entendimiento que no importando los obstáculos, las personas lograrían triunfar más allá de deseos individuales y de su propia condición, para demostrar que los seres humanos podemos hacer un mundo mejor a partir de nuestro sacrificio. Incluso en los años treinta y cuarenta, y con las dificultades de la guerra y política nacional e internacional, Capra era creador de un cine de esperanza, logrando superar el cinismo de su época y la problemática del día a día en un mundo cada vez más mercantilista.





Un joven y notable director de comedias, Capra fue incluyendo en este repertorio ciertas problemáticas en donde sus personajes debían lidiar con cuestiones morales y éticas. Paulatinamente fue convirtiendo el problema social como parte de sus producciones, resaltando así el valor del ser humano al tomar las decisiones correctas y apoyar a su prójimo. Capra era claramente un idealista en cuanto a los valores en Estados Unidos, sobre todo siendo italiano, un extranjero que si bien vivió desde su niñez en Estados Unidos, tenía la visión, al vivir en un ghetto italiano, de como eran las costumbres americanas y cuan cerca y distante se encontraba de estas. Estas influencias servirían más tarde en todo su cuerpo de trabajo y en su decisión a comienzos de los cuarenta de enlistarse en el ejército a los 44 años, cuatro días después de los ataques de Pearl Harbor. Capra toma esta decisión teniendo una carrera como uno de los directores más reconocidos de Hollywood, fama que no volvería a recuperar.





Capra se mantuvo ligado al conflicto bélico durante su duración creando uno de los documentales más aclamados sobre la guerra, Why We Fight, contribuyendo a ensalzar el espíritu de los soldados americanos y de otros países. Acabada la guerra, Capra crearía su propio estudio independiente, el cual solamente produciría Que Bello es Vivir. La película sería poco apreciada por el público en su estreno, pero alabada por la crítica, siendo nominada a cinco premios de la Academia. Que Bello es Vivir lograría ser una película de culto. Su temática lograría sobrepasar su estreno y se convertiría en la película más emblemática de Capra y la más recordada en cuanto a las épocas navideñas. El inicial escepticismo creado a partir de una historia algo cándida fue superado por su toque esperanzador, destacando el sacrificio y la lucha humana, algo que había rendido totalmente en las producciones de Capra antes de la guerra.





Que Bello es Vivir parte del cuento El Mejor Regalo de Philip van Doren Stern. La adaptación estaría a cargo de Capra, quien a pesar de previos intentos sí vio el potencial para hacer el filme junto a Francis Goodrich, Albert Hackett y Jo Swerling. Muchos actores que formaron parte de las previas producciones de Capra se hicieron presentes. En el rol estelar destaca James Stewart. Uno de los actores más reconocidos de su tiempo, Stewart nos brinda una performance entera, considerando esta su película favorita. Stewart es uno de los grandes actores del cine norteamericano, logrando imponer su imagen dentro de diferentes rubros y siendo uno de los actores favoritos de renombrados como Capra, Anthony Mann, Alfred Hitchcock, entre otros. Su coprotagonista es Donna Reed, en uno de sus papeles más recordados. La actriz americana ganaría un Oscar en 1953 por De Aquí a la Eternidad y se desenvolvería en su propio show televisivo durante gran parte de los años sesenta.





El reparto se completa com un gran grupo de actores. Lionel Barrymore es Potter en un rol pensado gracias a sus dramatizaciones en radio como Mr. Scrooge. Para ese momento el gran actor ya se encontraba incapacitado y en silla de ruedas, pero estas actuaciones posteriores no disminuyeron el gran trabajo de Barrymore en pantalla. Thomas Mitchell es el olvidadizo tío de George Bailey. Un gran actor de reparto que incluye prestigiosas producciones, Mitchell es muy recordado por esta película siendo el primer actor en ganar un Oscar, un Emmy y un Tony. El rol de Clarence Odbody recayó en Henry Travers. El actor inglés de teatro se mudó a Estados Unidos a comienzos de los treinta y encontró roles en Hollywood hasta finales de los cuarenta. Este papel es su más recordado y sería nominado al Oscar por su papel en Ms. Miniver (1942). En pequeños roles podemos ver a otros actores reconocidos como Ward Bond, Gloria Grahame, H. B. Warner, Beulah Bondi, Frank Faylen, entre otros.





Que Bello es Vivir es una combinación entre la inocencia y un toque gélido de realidad. En apariencia es una película con valores de una sociedad inclusive más remota que 1946, pero su mensaje y su reinterpretación a partir del cuento de van Doren Stern es una técnica trabajada y aprendida por Capra. El genio italiano paulatinamente construye lo que es un trabajo a medida. El director nos envuelve en la historia con brillantez, nos otorga pequeños detalles que serán necesarios mientras la historia mantenga su desarrollo y no escatima en el tiempo, sino en la necesidad de mostrar partes de la historia que reflejarán sobre las importantes decisiones de sus personajes, creando así una atmósfera de control y de controlada expansión, lo cual nos centrará en la clave de la película, en esa decisión a tomar por el personaje principal y como esta es parte lógica de todos los actos previos. Capra no solo maneja esta trama de manera estilística, sino que rompe un poco el sistema de realidad, con personajes extremos, en cuanto  a frialdad y nobleza, pero cuyas motivaciones funcionan debido a la atmósfera recreada por su director. Que Bello es Vivir es considerada un clásico y una de las películas más logradas de todos los tiempos, siendo televisada todos los años durante las épocas navideñas y cuyo emblemático mensaje sigue inspirando y produciendo dudas, incluso en una realidad tan distante como la nuestra: ¿Y si decidimos pensar en nuestros prójimos?





Datos.

Título Original: It’s a Wonderful Life
Dirección: Frank Capra
Año: 1946
País: Estados Unidos
Intérpretes: James Stewart, Donna Reed, Henry Travers, Lionel Barrymore, Thomas Mitchell, Beulah Bondi, Frank Faylen, Ward Bond, Gloria Grahame, H. B. Warner, Todd Karns, Samuel S. Hinds, Lillian Randolph, Mary Treen, Frank Albertson
Duración: 130 min.