domingo, 24 de julio de 2016


NUBES FLOTANTES




Intro.

Existe una ilusión. Una luz que brilla en nuestros ojos cuando creemos que aquel que nos cobija en sus brazos es alguien que también se nutre de dicha ilusión. Pero es solamente eso. Existe una ilusión. Olvídate de ello antes que te consuma. Olvídate de todo y escribe tu nombre por primera vez.







Cuerpo.

Después de Kurosawa, después de Mizoguchi, después de Ozu, existió Mikio Naruse. Un tímido y tranquilo director, Naruse sería el primero en estrenar una película japonesa en Estados Unidos y si bien es menos reconocido internacionalmente que sus tres pares japoneses, es un director de respeto y culto. Naruse se concentraría en los melodramas y en enfatizar a sus personajes femeninos, algo que lo lograría gracias a la colaboración con la novelista y poeta Fumiko Hayashi.






Hayashi sería una escritora que basó la mayor parte de su trabajo en temas de parejas y exaltar sus personajes femeninos. Pero todo ello se enfocaba desde un punto de vista negativo, en donde la realidad terminaba por ser un factor predominante de estos dramas. Debido a ello se le tuvo cierta consideración en cuanto a un toque feminista y de alguna forma, es la razón de su asociación con Naruse, quien también procuraba un toque melancólico a sus producciones. Siendo un director sereno y metódico, Naruse parecía no inmutarse en el desarrollo de sus filmes, pero estos contienen una fuerza emocional que no solo se notaba debido a su asociación en los guiones, sino también en su actriz preferida, la destacada Hideko Takamine.






Takamine fue una actriz desde sus primeros años, siendo tan popular que sería llamada la Shirley Temple japonesa. Su transición de niña a adolescente incrementó aún más su popularidad, escogiendo roles que la harían una de las favoritas de su país. En 1950, tomaría el riesgo de romper su asociación con el sistema de estudios de Japón para convertirse en una actriz independiente. Seguidamente, tuvo dos directores claves en los años cincuenta y sesenta: Keisuke Kinoshita y Mikio Naruse. Bajo la mira de ambos, Takamine se convertiría en una de las más grandes estrellas de Japón, logrando éxito tras éxito. Sus películas más célebres son sin duda al lado de Naruse, con él cual realizaría doce filmes.






Naruse se caracterizaba por cierta simpleza en cuanto a aspectos técnicos. No contando con financiamientos abultados, Naruse proponía un ahorro de elementos que lo llevaban a diseños modestos, un trabajo de cámara decente, sin demasiados tecnicismos, ahorro de diálogo y grabaciones de diálogos separados entre actores para después trabajarlo en la post producción. Naruse y Hayashi compartían ese tono melancólico y pesimista que terminaría por hacer popular sus dramas, ya que el personaje femenino desde una perspectiva u otra se veía sobrellevado, no pudiendo lidiar con su contexto, debiendo adaptarse en los mejores casos, o perdiendo demasiado en el proceso. Naruse tiene una fortaleza inusitada plasmada en trabajos de gran nivel y que serían considerados como la notable asociación entre director y actriz.






Nubes Flotantes se debate en la decisión de una mujer ante su relación con un hombre casado. Escrita en 1951, esta sería la última novela de Hayashi, quien moriría ese mismo año. Naruse nos propone las dos ópticas de un amorío: la belleza y la ilusión frente a la realidad y la miseria. Es fácil entender cual es la visión de estos conflictos para Naruse y Nubes Flotantes se convertiría en su película más importante así como la actuación más destacada de Takamine. La película ganaría varios premios, siendo en algún momento nombrada como la tercera película más emblemática de Japón.







Datos.

Título Original: Ukigumo
Dirección: Mikio Naruse
Año: 1955
País: Japón
Intérpretes: Hideko Takamine, Masayuki Mori, Mariko Okada, Chieko Nakakita, Daisuke Kato, Isao Yamagata, Mayuri Mokusho, Noriko Sengoku, Fuyuki Murakami, Heihachiro Okawa, Nobuo Kaneko
Duración: 123 min.

sábado, 16 de julio de 2016


LOS 39 ESCALONES




Intro.

Las trampas y conspiraciones nos vuelven escépticos. Cada movimiento puede estar ocultando mucho más de lo que podemos ver. En un instante estamos cayendo en lugares ocultos, en fraudes, en prisiones, en nuestro nombre manchado como el de cualquier vulgar traidor. Está en nuestras manos defendernos, aunque el camino sea complicado y estemos atados a una blonda señorita quien también nos cree culpable.







Cuerpo.

Si bien Alfred Hitchcock había logrado un nombre desde la etapa muda del cine, su primer éxito internacional llegaría de la mano de Los 39 Escalones. Atrás ya quedarían sus primeros triunfos ante la crítica británica sobre sus proyectos silentes, el gran uso del sonido cuando recién se incorporaba ese método en el cine y su temática de espionaje y conspiración que comenzaba a delinear su especialidad en el género. Con Los 39 Escalones, Hitchcock logró que Hollywood se fijara en él y cinco años después sería llamado para dirigir en Estados Unidos. La película también marcaría su primera asociación importante con una actriz blonda, lo cual se convertiría en un fetiche para Hitchcock trayéndole tanto fama como problemas debido a su dura manera de acercarse a los actores así como su consabida coquetería y control con ellas. La película es sin duda la más aclamada de la etapa británica de Hitchcock.






Los 39 Escalones nos muestra la primera asociación del director con actores de mayor envergadura. Tanto Robert Donat como Madeleine Carroll eran ya conocidos en el medio siendo muy atractivos para el público. Ambos reforzarían más esta idea con su contribución en esta película, siendo Carroll la primera actriz británica en obtener un millonario contrato en Hollywood, lo que conllevaría años después a ser la actriz mejor pagada del mundo. Pero tras la muerte de su hermana, Carroll se retiraría del cine a finales de los cuarenta. Por su parte, Donat conseguiría tempranamente un contrato con el productor británico Alexander Korda y a finales de los años treinta ganaría un Oscar como mejor actor. Pero Donat sufría de asma crónico, lo cual limitaría sus presentaciones a solo veinte películas.






Los 39 Escalones está basada en la novela homónima de John Buchan de 1915. Esta novela sería llevada a la gran pantalla en cuatro oportunidades, siendo la versión de Hitchcock la más popular. El director británico junto al escritor Charles Bennett modificaron partes claves de la novela buscando un toque más cinematográfico y proponiendo un mayor desafío para el espectador. Ian Hay escribiría parte del diálogo de dicho guion. La película sería un éxito rotundo, influenciado también por el hecho que Donat y Carroll ya eran rostros conocidos en Hollywood y por la sagacidad de Hitchcock para preparar lo que muchos consideran su primera película “a lo Hitchcock”. La temática del hombre común acusado injustamente ya se había repetido en El Enemigo de las Rubias de 1927 y sería de aún mayor popularidad en Saboteador (1942) e Intriga Internacional (1959).






Hitchcock buscó juntar esta exitosa pareja una vez más para Agente Secreto (1936), pero los problemas de salud de Donat lo impedirían. Los 39 Escalones se convertiría en una película tradicionalmente británica siendo siempre de referencia en la elección de los mejores filmes del Reino Unido. La manera como Hitchcock maneja las temáticas y los momentos se muestran primarios y precisos, algo que después explotaría de mayor manera en sus producciones americanas. Los 39 Escalones sería la película más popular del año y bastante apreciada por crítica y público. Hitchcock se mostraría conforme buscando En Carroll a su blonda musa, pero más que nada sería el arquetipo de lo que serían sus futuras protagonista: ese personaje sensual, frío pero a la vez amable e inteligente. Esta obsesión con sus protagonistas llevaría a una poca saludable relación con sus actrices principales, lo cual sería una lamentable constante en la filmografía de Hitchcock.







Datos.

Título Original: The 39 Steps
Dirección: Alfred Hitchcock
Año: 1935
País: Reino Unido
Intérpretes: Robert Donat, Madeleine Carroll,  Lucie Mannheim, Godfrey Tearle, Peggy Ashcroft, John Laurie, Helen Haye, Frank Cellier, Wylie Watson, Gus McNaughton, Jerry Verno, Peggy Simpson, Matthew Boulton
Duración: 86 min.

viernes, 1 de julio de 2016


DIARIO DE UN CURA RURAL



Intro.

¿Qué es fe cuando nuestras manos heladas se encuentran en el río y no encontramos ninguna razón por las cuales retirarlas? ¿Qué es fe cuando el dolor no se encuentra en ninguna parte de nuestro cuerpo? ¿Podemos abrazar la esperanza cuando esperamos con nuestros brazos abiertos? Es tan difícil entender cuando se nos hace aún más difícil creer.







Cuerpo.

Robert Bresson es uno de esos casos peculiares en el cine, uno de esos que suceden solamente una vez y que terminan encumbrando a un humilde ser a escalas apoteósicas, convirtiéndose en uno de los más respetados y excelentes artistas del medio. Bresson es toda una luminaria del cine como artista y creador, proponiendo una manera propia de hacer películas y convirtiéndose en una de las influencias más originales del medio. Con una filmografía de tan solo trece películas, Bresson impone no solamente la severidad suficiente como para comprometer sus creencias en filme pero tan bien demuestra una convicción muy por encima de la popularidad o el factor económico, lo cual también sería una dificultad en el proceso de creación. Bresson es un inmortal del séptimo arte y su maestría es parte del legado del cine francés al mundo.






Diario de un Cura Rural vendría a ser el primer triunfo de crítica y público para Bresson. Teniendo dos entregas anteriores, Los Ángeles del Pecado de 1943 y Las Damas del Bosque de Boulogne de 1945, Bresson empezaría con esta película a crear sus temáticas más conocidas y sus cambios necesarios de como “hacer” sus propias películas. El director francés entendería la manera de crear vida a través de la pantalla al construir las escenas a partir de la repetición y “deshumanización” de sus personajes. Para ello también renunciaría a actores profesionales concentrándose en rostros más comunes y que “representaran la realidad” basado en su acercamiento escéptico hacia el cine. La técnica de Bresson se convertiría en su marca personal y se mantendría durante sus subsiguientes entregas.






Bresson estuvo muy influenciado por su crianza a través del cristianismo, lo cual sería una temática central en la gran mayoría de sus películas. El acercamiento original hacia ciertas temáticas relacionadas con el factor humano convertirían a Bresson en un maestro de la simpleza de las historias a partir de la disposición natural de sus componentes. A ello, Diario de un Cura Rural cuenta con la no anticipada revelación de Claude Laydu, el actor principal en su debut. Su performance sería llamado “uno de los debuts más grandes de toda la historia del cine”, promoviendo aún más la excelencia del filme. Laydu siendo católico practicante pasaría tiempo en un monasterio preparándose para su rol.






El filme nos muestra la incapacidad de un ser para ser parte de su medio, tanto por su propia alienación como por la falta de comprensión de su contexto. La temática religiosa está presente siempre en Bresson. La confrontación del hombre con su fe, con su religión y con su propia humanidad es representada en un nobel cura que se encuentra en una parroquia donde no es aceptado, pero en donde debe adaptarse y encontrar el camino para lidiar con los problemas y las confrontaciones. Bresson mantiene este línea durante el filme, demostrando estéticamente su manera de hacer cine sin detallismo en temas complementarios de la historia. Es así como se deshace de actores profesionales, escenografías dedicadas o diálogos complejos. Bresson simplemente es honesto hacia lo que entiende por cine, en entregar un producto que considere real a pesar de cierto desencanto con lo proyectado en cámara, dado que si bien no puede crear vida, puede recrear todo aquello que atormenta y enaltece al ser humano, el espíritu combativo ante un ambiente indiferente y frío. Es así como Bresson lograría convertirse en uno de los más aclamados directores de su época y un gran teórico del medio.






Datos.

Título Original: Le Journal d’un Curé de Campagne
Dirección: Robert Bresson
Año: 1951
País: Francia
Intérpretes: Claude Laydu, Jean Riveyre, Adrien Borel, Rachel Bérendt, Nicole Maurey, Nicole Ladmiral, Martine Lemaire, Antonie Balpêtré, Jean Danet, Gaston Séverin, Yvette Etiévant, Bernard Hubrenne, Léon Arvel
Duración: 115 min.